Registran 206 femicidios en Ecuador en 245 días

Activistas y ciudadanas protagonizando una protesta contra la violencia de género, en las afueras de la Asamblea Nacional del Ecuador, en Quito (Ecuador), en una fotografía de archivo.

Las estadísticas corresponden desde el 1 de enero de 2022 hasta el 3 de septiembre.

QUITO.- Un total de 206 femicidios se registraron entre el 1 de enero de 2022 y el pasado 3 de septiembre en Ecuador, país que acumula 1.247 casos desde 2014, cuando se tipificó el delito en el país.

Un estudio de distintas organizaciones de la sociedad civil, revelado este 16 de septiembre, señala que 85 de las 206 muertes, fueron femicidios íntimos, familiares, sexuales o de otra índole.

Subraya que femicidio es la muerte violenta de mujeres por razones de género dentro de la familia o en cualquier relación interpersonal.

Y menciona que la política, académica, antropóloga e investigadora mexicana, Marcela Lagarde y de los Ríos, denomina feminicidio y resignifica el concepto «porque no se trata solo del asesinato de mujeres cometidos por hombres, sino de una fractura del estado de derecho que favorece la impunidad».

Más casos en Guayas

En Ecuador, seis de los casos de este año son transfeminicidios y 115 feminicidios por delincuencia organizada.

«Son feminicidios por delincuencia organizada porque el cuerpo de las mujeres es usado como botines de guerra de disputas territoriales entre bandas delincuenciales», dijo Geraldina Guerra.

De su lado, Cecilia Mena, de Acción Ciudadana por la Democracia y el Desarrollo, señaló que «el país no dimensiona la gravedad, la crueldad de la violencia machista», por lo que pidió al Gobierno que implemente y active la Ley de prevención y erradicación de la violencia.

Según el estudio, la provincia de Guayas es la que mayor casos concentra este año (70), seguida por Manabí (21) y Esmeraldas (17).

Impunidad

Representantes de las organizaciones exigieron celeridad en la Justicia, la aplicación de medidas de reparación, respeto a los protocolos para las investigaciones y diálogo directo con las altas autoridades.

«Es un sistema cíclico de impunidad, que comienza en el momento mismo en que ocurre el hecho», dijeron, al tiempo de exigir investigaciones ágiles y transparentes también para el caso más reciente, el de María Belén Bernal, una abogada que desapareció en una instalación policial hace pocos días.

El ministro del Interior, Patricio Carrillo, ha confirmado que tienen registro de la entrada de Bernal en la Escuela Superior de Policía pero no de su salida, agregando que su marido, al que ella fue a visitar, está prófugo.

Le ponen precio a la vida

«¿Cuánto vale una vida?», se preguntaron las organizaciones civiles, al criticar la falta de presupuestos, recursos técnicos y humanos, así como logísticos para apoyar a las víctimas en territorio.

En temas presupuestarios, Mena hizo una comparación entre los $100 millones que -dijo- se destina anualmente al sistema de privados de libertad, y los $9 millones para la Secretaría de Derechos Humanos.

«El sistema de privados de libertad atiende a 44.000 presos, nosotras estamos hablando de 3 millones de mujeres y niñas en el país que están en riesgo de violencia», detalló.

Problemas en la Justicia

Walleska Pareja, de la Coalición Nacional de Mujeres de Ecuador, dijo que un «problema constante» que afrontan es la falta de cifras y datos concretos y unificados, pues «una institución te da un número, otra institución te da otro, otra simplemente no te lo da».

Aún así, mencionó datos oficiales, de agosto de 2014 al 27 de febrero pasado, que indican que 231 de los 1.247 casos tienen sentencia, en 13 se declaró inocente al implicado y 218 tienen sentencia condenatoria ejecutoriada.

Unos resultados que tildó de «vergüenza» para la administración de Justicia en el país ante los 1.247 casos de mujeres asesinadas. Criticó, además, que se confunde reparación integral con indemnización.

La rueda de prensa la lideraron solo mujeres de distintos puntos del país, lo que para Paolina Vercoutere responde a que en «Ecuador el problema de las mujeres, de la violencia, no es concebido de manera estructural ni política como un problema de la sociedad».

«Esto es concebido, lastimosamente, como un problema reducido a las mujeres«, subrayó. EFE