Otra vez Yahuarcocha

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    POR: Germánico Solis

    Yahuarcocha  o Lago de Sangre, reconocido por su belleza y afamado porque en sus márgenes se sacrificaron antes de la conquista española miles de nativos de estas comarcas. La historia narra fue en una batalla librada en  resistencia  al poderío de  las fuerzas invasoras del imperio Inca, y que luego de la crueldad,  el lago se tiñó de rojo a causa de la sangre de los inmolados. Yahuarcocha nuevamente es novedad. Noticias tristes y abrumadoras se riegan en las redes, estudiosos, vecinos y ciudadanos denuncian con testimonios fotográficos y escritos, las alarmantes condiciones de contaminación  que a simple vista se miran en el espejo y orillas de la laguna enferma, terminándose con ello la biodiversidad, fauna, aves, ambiente y un mundo viviente de seres  pequeños  que son parte importante en  la vida acuática y silvestre.

    Meses atrás hubo similar preocupación,  evidentes razones hubieron para que se alarmen  los habitantes ibarreños, incluso la comunidad internacional. La alcaldía manifestó que se tomarían medidas inmediatas para recuperar el lago que yace acostado en agonía. Se argumentaba que el achaque de la  laguna se debe a la falta de caudales que la alimenten, que el comercio aledaño a la laguna no tiene las previsiones para manejar desechos y residuos causando daños a las aguas, hubo criterios de ambientalistas y profesionales que diagnosticaron  el malestar de la laguna.  Se ofreció adquirir maquinaria que retire sedimentos y basura. Lo cierto es que nada se ha hecho, los denunciantes hablan de una espesa nata verdosa que cubre la laguna, que hay olores putrefactos como lodo en descomposición.

    Cinco millones de dólares se necesitan para ejecutar planes de recuperación y saneamiento del infortunado lago. Pasan días y meses quedando únicamente la desidia, el abandono, la incuria, la indolencia y una manifiesta irresponsabilidad que ha corto plazo será vergüenza de la actual administración que viene fallando en este y otros temas de la ciudad. La población  ha perdido la esperanza, y cuando las autoridades reaccionen por esta ignominia, el arrepentimiento será tardío. En sus caras y entrañas se va divisando la  ruindad y deshonra. Se siente los estertores del lago.