Vilcabamba y el mito

La vieja parroquia Vilcabamba sigue adelante con su justa y merecida fama, Los viejos ya no son tan viejos y los jóvenes se están envejeciendo, al mismo ritmo que los extranjeros que viven allí.
Como se ha repetido una y otra vez la fama de Vilcabamba creció por un artículo del Reader’s Digest. Y desde entonces la avalancha no se ha detenido. Los extranjeros han contribuido para que la plusvalía inmobiliaria suba escandalosamente, y con ello favorecer a los propietarios de la zona con pingües ganancias.
Pero, aparte de ello, en Vilcabamba solamente se mantiene una verdad. Y ésta es que los minerales del agua, la dieta de los habitantes y el clima primaveral son factores que influyen en la fortaleza fìsica de sus habitantes, mas no es verdad que los viejos de ahí hayan llegado a los 126 años de edad. Lo único cierto es que una señora llamada María Esther Heredia de Capovilla, de Guayaquil, es actualmente la persona más vieja del mundo, según anunció hace pocos días desde Londres una publicación de los Récords de Guinness. Tiene 116 años. (El Universo, sábado 10-12-05)
Estadounidenses, británicos, neozelandeses, australianos, canadienses, unos pocos franceses, algunos argentinos, israelíes y uno que otro japonés han venido a este poblado atraídos por la publicidad gratuita de otros individuos que salieron y regresaron a sus tierras de origen. Uno de ellos, el científico de Wisconsin Richard Mazzes hace muchos años probó que la gente de Vilcabamba tiene mucho calcio y que sus huesos están libres de la osteoporosis. Pero lamentablemente no le creyeron y lo expulsaron, por decir que los centenarios no llegan a los ochenta años.
Ahora Vilcabamba ha entrado a la globalización. Los aldeanos se están modernizando y si quieren llevar una vida tranquila tienen asegurado un futuro de muchos años de vida sana, claro está, sin adentrarse en el mundanal ruido, que en estos casos resulta ser el antídoto más adecuado para poner fin al mito de la vida centenaria y, con ello, a la fama de la parroquia que podría disminuir sus alcances y proyecciones económicas perjudicándose a sí misma.