Moreno tiene la palabra

EDUARDO CHIRIBOGA APONTE

Da indignación ver en cada entrevista, en cada noticiero, más y más casos de corrupción perpetrados por el gobierno de Correa. Da la impresión que estuvimos gobernados por un genio sicópata y su banda de maleantes. Y si no vemos a los verdaderos responsables presos, todo se asemeja a un show montado. La justicia intenta independizarse, no obstante, con una correísta como Ministra, podemos pensar que el culpable de esta trama de corrupción seguirá viajando por el mundo en avión privado, burlándose, descalificando a quien lo cuestione, y hasta tramando su regreso al poder.

Llama la atención, que haya sido un economista, el que dejó las cuentas desfinanciadas y amarrado el andamiaje estatal para consagrar su impunidad. Pero aún más, que su entorno y que el país entero se lo hayan permitido, obligándonos a reconocer desafortunadamente, que nuestra patria está corroída por la corrupción a todo nivel. A los honrados nos ven como a bichos raros y hasta como pendejos.

Hoy vuelven a sonar los mismos nombres de siempre como candidatos para el próximo año. Es decir, el caudillismo malsano ha erradicado hasta la posibilidad del surgimiento de nuevos líderes, lo que constituye una alarma para la sociedad.

Moreno deberá decidir si se declara incapaz de controlar a las mafias criollas que gobiernan al país tras bastidores, o si cambia la historia, restaurando la dignidad en la política nacional, caso contrario, entre los grupos oligopólicos que abusan del productor, los contrabandistas, el libertinaje de la intermediación, los contratistas expertos en repartir sobre precios, y los políticos sumisos, van a acabar con nuestro país, como lo predijo Santa Marianita de Jesús.

Hoy se prepara la focalización de subsidios, sin haber depurado la burocracia, ni bajado el enorme gasto público, ni haber recuperado lo robado; pero sobre todo, sin que se hayan tomado medidas que beneficien -en verdad- al sector agrícola, verdadera vocación nacional, que aguarda esperanzado, se concreten verdaderos cambios que lo dignifiquen, pues con la Ley de Fomento Productivo no basta. ¿Será esto posible?

eduardochiribogapuntoverde@hotmail.com