Moreno ganó a Correa

Rodrigo Santillán Peralbo

Ecuador sufre la herencia correísta que se concreta en la crisis económica y moral, pero también política porque quiera aceptarse o no, el actual mandatario, es parte de la herencia, pese a que Moreno estableció distancias con su antecesor al saberse engañado, cuando supo, apenas a dos meses de iniciar su mandato, que la “mesa servida” era una farsa.

Quienes pensaban que Moreno sería la continuación sumisa de Correa se equivocaron. Demostró que gobernaría de acuerdo con sus creencias, y comenzó a marcar distancias con su estilo que le condujo a inaugurar diálogos con derechas e izquierdas que le sirvieron para descubrir problemas y aspiraciones. Trabajadores y movimientos indígenas, un año después, no reciben respuestas positivas a sus peticiones.

Se puede afirmar que las estrategias políticas del conciliador Moreno resultaron más eficaces que las de Correa por su estilo autoritario, confrontador, insultante, irrespetuoso y violador contumaz de derechos humanos de personas e instituciones que eran maltratadas en las sabatinas.

Correa irrespetó las más elementales normas de amistad al decir que Moreno era un traidor, limitadito, incapaz, mediocre e, inclusive, augurarle una pronta muerte debido a su discapacidad. Esos insultos y desprecios han sido repetidos por los corresítas acérrimos que actúan como loros o parlantes del habitante del ático en Bélgica.

A un año de su mandato, Moreno ha consolidado su poder y ha ganado la batalla a Correa. Se ha quedado con el Movimiento Alianza pais, en tanto que Correa y los suyos pueden desgañitarse con insultos y reclamos, pero harían un gran servicio al pueblo al reconocer su derrota. El caudillo autoritario jamás volverá a ser Presidente, a pesar de que, en política, no siempre se puede decir: nunca jamás.

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