La peor pandemia…

SHAKESPEARE ABARCA CÓRDOVA

Desde inicios de año la humanidad se ve amenazada por una epidemia que, pese a lo que declara la OMS, va tomando matices de pandemia, el coronavirus o neumonía de Wuhan como también se conoce, por haber sido esta ciudad china el epicentro de la afección. Los epidemiólogos siempre han temido a las infecciones respiratorias, pues, básicamente su medio de contagio es el aire, lo que explica su alta capacidad de contagio y en este caso su letalidad; el coronavirus ya ha provocado más personas contagiadas y fallecidas que virus como el ébola o el zika y tal vez ya superó al SARS otra grave epidemia respiratoria que casualmente también se originó en China.

Los orígenes del coronavirus aún no están definidos, se dice que se inició por la infestación de murciélagos en un mercado de mariscos y otros animales, otros ven su origen en las costumbres gastronómicas asiáticas, “todo lo que se mueve, es comida…” los adeptos a las conspiraciones hablan sobre pruebas de una nueva arma biológica o de una invención de la industria farmacéutica mundial para incrementar ventas, la más tenebrosa versión es que este virus posea partes de ADN similar al VIH. Lo que sí es real es el hecho que hay países con marcado subdesarrollo sin un sistema de salud estructurado, donde comunes disenterías y malaria aún siguen causando muertes, la llegada allí de la neumonía de Wuhan sería como la visita de los jinetes del apocalipsis.

Ecuador ha sido catalogado con un sistema de salud débil, cómo no serlo si esperamos 15 días para conocer si un ciudadano chino sufría coronavirus, para finalmente decirnos que padecía una hepatitis que no pudieron auscultar a tiempo, la Ministra de Salud deberá responder por su ineficiencia. Esta crisis sumada a otras, hace oportuno parafrasear al extinto Velasco Ibarra: “No me hablen de crisis económica, ni de crisis educativa, ni crisis de la salud, la única existente es la crisis moral, vencida esa crisis, todas las demás desaparecerán”.

Esta frase es tan vigente ahora como hace más de 50 años. La peor pandemia es la corrupción, sino cómo se explica el sistemático y criminal asalto a los fondos para salud del IESS, la medicina sobrefacturada, escondida o inservible, eso es inaceptable e inhumano. Combatamos la corrupción frontalmente con sanciones ejemplares a rufianes y a jueces corruptos, incautando todos los bienes que fueron robados.

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