La credibilidad de las instituciones

Al finalizar el presente año -de ingrata recordación- nos queda en la memoria, la baja credibilidad de las instituciones. Los resultados de CEDATOS, sobre una encuesta realizada antes de ‘la estafa del Notario’, destruyen cualquier tipo de ilusión que intentamos tejer a nuestro futuro.
La credibilidad y la confianza, representan los cimientos sobre los que se construye la esperanza, el futuro, la fe y el porvenir de una colectividad; lo contrario, produce duda, incertidumbre, temor, hastío, o simplemente resistencia a quines confunden: la ignorancia con la sencillez, el conformismo con la prudencia, y la sojuzgación con la tolerancia.
Los resultados que estamos comentando, desnudan la desintegración moral de ciertas instituciones que, de por los datos presentados, deberían firmar su partida de defunción.
Entre un rango de cien y setenta por ciento, la familia ocupa el primer lugar con el 96 % de credibilidad, le siguen las universidades con 74%, y la Iglesia con un 70%.
Los medios de comunicación tienen un 53%, las organizaciones femeninas el 47%, las fuerzas armadas con 36% -antes del atraco- y finalmente, la Comisión Anticorrupción con el 30%.
Por debajo del treinta por ciento se ubican: la policía 27%, los indígenas 23%, los forajidos 21%, y el Gobierno con el 18%. Finalizan este desastre de credibilidad y confianza, los jueces con 10%, el Congreso con 6%, los Diputados con 4% -bien calificados por cierto- por algunas excepciones que existen; y en último lugar, están los partidos políticos con el 3%, seguramente por la historia y el nombre de sus instituciones.
Esta encuesta fue realizada en Quito y Guayaquil, donde se tejen los hilos del fraude, la traición y la estafa de la voluntad popular. Ojalá estos resultados que hemos presentado, nos permitan construir una conciencia crítica y valorativa de nuestra responsabilidad, y dimensionemos el poder que estamos otorgando con nuestro voto; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.