Genética viral

Ajustado al reducido espacio disponible en este importante diario, solo menciono algunas aristas de tipo médico-genético, factibles de ser publicadas y que a mi parecer son básicas para el manejo del próximo episodio sanitario que nos enfrentaremos: el referente al uso de la vacuna COVID 19 en curso. El Ministerio de Salud, debió ya difundir las bases del manejo genético que ofrece este patógeno, para deducir, que al menos en este acápite, estaremos seguros de actuar apegados a los dictámenes de la ciencia genética moderna.

Pero los pronunciamientos de las autoridades del ramo, solo indican correr a tono con la carrera política imperante en el mundo, de auscultar cuál es el país que liderará la provisión de vacuna y enlistarse a “tiempo” a alguno de ellos, para asegurar la entrega del biológico, dejando a un lado la información disponible de científicos ecuatorianos, que merecen sitial de honor en este angustiante tema.

Uno de ellos, notoriamente conocido es el doctor César Paz y Miño, Director actual del Centro de Investigación Genética y Genómica de la UTE en Quito, quien, en su última entrega, dentro de 25 distribuidos en América, nos indica que en nuestro país estarían actuando las cepas: A1b/131K y la A2/re, dentro de las 17 cepas mapeadas en el orbe; aunque se piensa, que por ser un virus mutante RNA, su número real de mutaciones oscila entre 200 a 300, ratificando en sus escritos que, el origen de la pandemia es zoonótica, siendo el murciélago y el pangolín los animales involucrados en el origen de ella. Solo esa información en fundamental para identificar: “que vacuna nos garantizaría la inmunización de nuestra población”, conteniendo las cepas indicadas, tema al parecer sin importancia de las autoridades, como lo fue, el soslayamiento injusto de la contribución de la veterinaria en el manejo esta pandemia en el Ecuador y el mundo.

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