Fraudes S.A.

Rodrigo Santillán Peralbo

Siempre se sospechaba que las campañas electorales movían muchísimo dinero, nada limpio, de aportantes anónimos, y otros con nombres y apellidos que, luego, cobraban favores al ser nombrados ministros, embajadores y cargos de alto nivel. En la actualidad, gracias al trabajo de periodistas de investigación como Christian Zurita y Fernando Villavicencio, aparecen supuestos fraudes financieros cometidos en las últimas campañas electorales de Rafael Correa y del presidente Moreno, que ha expresado desconocer o dado su consentimiento, para usar dineros ilegítimos, al tiempo que ha pedido una investigación sobre las denuncias publicadas.

Lo cierto y grave es que durante los 10 años del régimen de R. Correa D. no había lugar en donde no se haya metido la nauseabunda mano de la corrupción, hasta convertir a esos diez años, en la mayor era de atracos de la trági-cómica historia republicana. Los poderosos e intocables de la “década ganada” son ahora delincuentes que están en la cárcel y otros son prófugos de la justicia, pero con verdaderas fortunas a su disposición.

Esos ladrones quizá no saben que la vida es corta y que nada de lo robado va con ellos en el ataúd. ¿Hijos, nietos, podrán vivir en paz o se acostumbrarán a mirar hacia otro lado, cuando les señalen con el dedo como descendientes del corrupto?

Las elecciones ganadas por R. Correa y Glas no han sido legítimas. Han sido producto del fraude electoral según sostienen historiadores y analistas y, también, han sido financiadas por dineros de alcantarilla u obtenidos con abuso de poder. Los que buscaron y consiguieron “donadores” y los que dieron los billetes por montones, deben estar tras las rejas sin concesiones, al tiempo que deben ser confiscados sus bienes. ¿Para cuándo la ley anticorrupción?

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