Esta crisis

Jorge Oviedo Rueda

Si el nivel promedio de educación en el Ecuador alcanzara por lo menos el del bachillerato, después de diez años de correísmo y menos de cien días del leninismo, se levantaría un clamor nacional para condenar a los avivatos de viejo y nuevo cuño por manipular la opinión publica de acuerdo con su ‘regalada gana’.

En la actualidad, discutir cómo salir de la crisis se ha vuelto un deporte académico. Un deporte en el cual prevalece el ego y brilla por su ausencia la honestidad. Todas las fórmulas han sido probadas y ninguna ha dado resultados positivos.

Si entendemos que la crisis es un proceso podremos plantear mejores soluciones; pero decir que es un proceso no quiere decir que es eterno, si tiene solución. La crisis multiestructural del capitalismo solo puede tener solución en el socialismo. Todas las condiciones históricas están creadas para dar este paso. Es en cierta forma una especie de fatalismo histórico, pero -como lo entendían nuestros ancestros-, se trata de un cambio dialéctico que amplía el espiral de la historia. Este cambio terminará ubicando a la humanidad en un nivel superior que, a su vez, con el transcurrir del tiempo, volverá a entrar en crisis e impulsará a la sociedad a otro nivel superior de la espiral histórica y así hasta el infinito.

Pero no nos equivoquemos, la solución a la crisis no depende de fuerzas celestiales. Esa solución depende del ser humano. Sin la intervención consciente de su inteligencia, eso nunca será posible. De ahí que la Historia nos necesite y no solo que los seres humanos necesitemos de la Historia. Este es un cambio de época y no solo una época de cambios.

Si Rafael Correa hubiera creído en lo anterior, estaríamos dándole solución a la crisis. Lenín Moreno solo es comparsa en este juego.

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