El Gremio de Abogados

Henry Basurto Jimbo

La Constitución de la República, permite a todo ciudadano conformar asociaciones, gremios, agrupaciones, sociedades, y similares, con el objeto de que estos colectivos expresen sus malestares e ideas respecto de determinados hechos a los órganos del Estado, no para ser tomados como golpistas, sino como la voz del grupo que conoce y sabe de determinado tema de interés nacional.

Por muchos años el gremio de abogados en el Ecuador ocupó el más alto lugar en los temas de opinión nacional, cuando sucedía algo significativo, con consecuencias jurídicas colectivas, los periodistas enfocaban sus entrevistas a consultar al presidente del Colegio de Abogados provincial, porque sabían que en él encontrarían respuestas en Derecho para esclarecer la duda y el pánico en la ciudadanía.

Ahora estos Colegios yacen silenciosos, la voz de los profesionales del Derecho está a cargo del máximo órgano de la Función Judicial, esto es el Consejo de la Judicatura, quienes como todos saben cumplen los caprichos de la Función Ejecutiva y Legislativa, este organismo deja que la justicia se politice y sea prácticamente imposible alcanzar la imparcialidad y objetividad al momento de administrar justicia, los jueces y fiscales se ven atemorizados por los pactos habidos entre estas tres funciones del Estado.

Ahí los gremios y asociaciones entran en el juego y apoyan la objetividad adoptada en los casos controversiales y politizados, por cuanto casi estuvieron coaccionados, los funcionarios del Estado, para que se adopten decisiones que les gusten al Consejo de la Judicatura. La idea de concebir un gremio de Abogados que no comulgue con los intereses oscuros del C.J. parece lejana, a menos que no dejemos que nuestra voz se apague y se hagan cambios estructurales en los cuales nazca la Esperanza y el Optimismo.

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