Doscientos años

Jorge Oviedo Rueda

Hace doscientos años nació Carlos Marx. Desde la publicación del Manifiesto Comunista en 1848, la sociedad humana no es la misma, cambió la percepción que la inteligencia humana tenía de la Historia. El pensamiento racionalista del siglo XVIII, que hundió a la monarquía feudal, comenzó a ser superado por la concepción proletaria del mundo. Su artífice fue Carlos Marx.

Un enano mental opinó en redes sociales que Marx fue un vago. No puede la ignorancia orgánica de los esclavos del sistema siquiera imaginar la enormidad de su obra. Bástenos decir que sin ella, todavía estaríamos en la prehistoria del conocimiento.

En lo económico, Marx le dio un giro de 180 grados a las concepciones del pensamiento liberal de autores clásico como Smith y Ricardo, demostrando que el trabajo del obrero genera plusvalía de la cual se apropia el capitalista, verdad equivalente, en economía, a la ley de la gravedad en física. La Academia oficial no ha podido refutar esta verdad, porque es la ley que dinamiza la economía capitalista.

Que en la sociedad se enfrentan intereses económicos contrapuestos, no fue un descubrimiento de Marx, pero nos advirtió la importancia de ser consecuentes con este principio inherente a las sociedades clasistas. En él se sustenta la racionalidad de todo proceso revolucionario. Quién lo desconoce está destinado al fracaso.

Que los filósofos no han hecho otra cosa que contemplar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo, es uno de los postulados filosóficos más valientes de toda la Historia del pensamiento.

Marx nos legó su método, con él tenemos que encontrar la forma de enriquecer el marxismo con la filosofía ancestral de la ayuda mutua, esencia existencial de los pueblos andinos. Ese es el reto con miras al futuro.

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