Coronavirus

Rodrigo Santillán Peralbo

Ninguna potencia mundial ha renunciado a continuar con toda clase de experimentos para desatar, eventualmente, una guerra químico-bacteriológica, ante la cual, la humanidad está totalmente indefensa, tanto como para enfrentar una guerra nuclear.

La aparición del coronavirus en China, ha evidenciado la debilidad del ser humano frente a enfermedades desconocidas o nuevas. El Ecuador no estaba preparado para enfrentar estas situaciones. Más allá del misterioso caso del ciudadano chino, es preciso reconocer que se han trabajado en protocolos, a pesar de errores en decisiones y sistemas de comunicación, que han causado sospechas e incertidumbres.

Sobre la aparición de la nueva cepa o mutación del SARS coronavirus, existen variadas informaciones, no todas creíbles, debido al uso de redes sociales. Lo cierto es que el SARS coronavirus apareció en 2015 en un biolaboratorio del Reino Unido. El virus Wuhan o coronavirus nCoV, es una mutación de ese coronavirus. El mundo tiembla ante ese nuevo virus, porque no existen medicinas, ni vacunas probadas.

Para guerras químico-bacteriológicas, el Pentágono, tiene unos 26 biolaboratorios. Cerca de China están en Filipinas, Malasia, Vietnam, Cambodia, Laos, Maymar. ¿Acaso se produjo un “accidente” en plena guerra comercial entre Estados Unidos y China?

En Wuhan, en donde apareció, en diciembre, el nuevo coronavirus, existe un biolaboratorio equipado con tecnología de punta. ¿Acaso, accidentalmente se produjo una fuga?

Biolaboratorios de EE.UU. realizan experimentos e investigaciones con murciélagos. ¿Acaso volaron a China? Los científicos Kevin Olival, Ketevan Sidamonidse y Nisreen Al-Hmoud informaban que “los murciélagos son “los reservorios naturales de varios virus emergentes”. A nivel planetario la humanidad está inerme.

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