Corolarios del virus

Este aislamiento obligatorio nos ha empujado a reflexionar sobre temas que los creíamos sin mayor importancia. Nuestras responsabilidades cotidianas, actividades personales y laborales, no nos dejaban tiempo para detenernos a pensar en las que creíamos pequeñas cosas, como son los amigos, la familia, los vecinos, nuestro hogar, nuestro jardín, nuestras mascotas… lo que nos rodea a diario, pero que no observamos con detenimiento, que están más en nuestro subconsciente que en nuestro presente; temas que están ahí y que en este imprevisto aislamiento y acercamiento con nuestras familias y entorno personal, ha hecho que esos “pequeños detalles” recobren su verdadero valor.

La lucha sobre el calentamiento global, con la frasecita ‘salvemos al planeta’, nos hace creer lo importante que nuestro comportamiento es para la Tierra. Cuando se trata de una condición para nuestra propia supervivencia. Antes de que aparezcamos sobre la faz de la Tierra, ésta ya existía desde hacía miles de millones de años y luego que nos hayamos auto extinguido por imbéciles, el planeta seguirá estando allí, seguirá girando. Ya es hora de sincerarnos, la lucha es por conservar el medio ambiente que permita una mejor vida para nuestra especie. Y hoy, un maldito virus maquiavélicamente fabricado, conspira con eso. Es hora que las potencias mundiales, desde la ‘guerra fría’ a esta parte, paren de amenazar al enemigo geopolítico y económico con destruir al mundo si no aceptan su hegemonía. Ese irresponsable equilibrio del poder, olvida que la Tierra también es nuestro hogar.

Hoy sabemos que los miles de millones gastados en bombas y armamento, que hubiesen servido para mejores propósitos, son fácilmente reemplazados por un invento barato: la maldita creación de un virus que ha paralizado al mundo, colapsando los sistemas de salud y economías. Buscar culpables ya es extemporáneo. Aspiro a que el mundo llamado civilizado, replantee esas temerarias ópticas, pues, las sociedades ya no deberían comportarse de la misma manera, si es que alguna lección nos lega, esta terrible guerra biológica que hoy padecemos.

eduardochiribogapuntoverde@hotmail.com