‘Ñuca trans’, mujeres transgénero promueven bailes folclóricos

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    Presentación. ‘Ñuca trans’ en traje de cayambeñas y otavaleñas, en Yaruquí, en 2019. (Foto: Cortesía de Karla Yadira Rodríguez)
    Presentación. ‘Ñuca trans’ en traje de cayambeñas y otavaleñas, en Yaruquí, en 2019. (Foto: Cortesía de Karla Yadira Rodríguez)

    El grupo integra, por el momento, a seis, reconocidas por bailar música folclórica y popular del Ecuador. El 31 de marzo se conmemora el Día de la Visibilidad de la Comunidad Transgénero.

    El grupo nació en el 2007, justo para presentarse en el desfile del orgullo gay y de la comunidad LGBTIQA+. Esta vez decidieron salir como cayambeñas. ‘Ñuca trans’ significa “nosotras trans”, un nombre cargado de orgullo de su identidad de género.

    La danza que el grupo presenta está basada en las culturas otavaleñas y las cayambeñas.

    Karla Yadira Rodríguez, líder actual del conjunto, manifiesta que “las coreografías han sido propiamente construidas por todas las compañeras, sin ningún apoyo profesional”.

    Los pasos y coordinación son el producto de la investigación y el esfuerzo de las propias integrantes, quienes han demostrado conocimiento en el área y con múltiples ensayos van tomando cada vez más una forma profesional.

    Ahora sus presentaciones las tienen más estructuradas, gracias a su nueva líder, la cual ha trabajado en la coordinación de las coreografías con la música.

    Grupo. ‘Ñuca trans’ en la última presentación de la integrante Vanessa Zambrano, quien falleció al querer implantarse silicón. (Foto: Cortesía de Karla Yadira Rodríguez)
    Grupo. ‘Ñuca trans’ en la última presentación de la integrante Vanessa Zambrano, quien falleció al querer implantarse silicón. (Foto: Cortesía de Karla Yadira Rodríguez)

    ¿De dónde viene la iniciativa?

    El punto era mostrarse diferentes, algo fuera de los estereotipos. “¿Por qué representar a otros países con lentejuelas, con plumas y al desnudismo…, si nosotras somos ecuatorianas? ¿Por qué no podemos representar algo típico nuestro?’’, manifiesta Katya Mishell Vásquez, creadora y fundadora del grupo.

    Para la comunidad trans, en el país ha sido difícil buscar este tipo de espacios y que se den reconocimientos. Muchas personas las clasifican en ciertas labores como la peluquería y el trabajo sexual. “¿Por qué no podemos demostrar una cultura ecuatoriana y que nosotras también podemos hacer arte y cultura?”, agrega Vásquez.

    ‘Ñuca trans’ brinda un espacio cultural importante para la comunidad transgénero. Sarah Flores, activista transfeminista, comenta que ‘‘no solo en la cultura, sino que en todos los espacios la visibilidad trans debe ser necesaria”.

    “Es útil también desde el punto de vista activista, que vea la ciudadanía, la sociedad, el Estado, gobiernos locales, en todo el ámbito gubernamental. Que vean que las mujeres trans tienen capacidad para cualquier actividad, incluso lo cultural”, añade.

    Atuendos. Katya Mishell Vásquez, creadora y fundadora de ‘Ñuca trans’, con su vestimenta de cayambeña y su mascarilla que fue realizada para las presentaciones en plena pandemia. (Foto: Cortesía de Katya Mishell Vásquez)
    Atuendos. Katya Mishell Vásquez, creadora y fundadora de ‘Ñuca trans’, con su vestimenta de cayambeña y su mascarilla que fue realizada para las presentaciones en plena pandemia. (Foto: Cortesía de Katya Mishell Vásquez)

    El grupo, sin embargo, no es solo de baile folclórico, también enseña que son tan capaces como el resto de personas de hacer lo que se propongan. “Nos tienen en un estereotipo muy marcado”, dice Katya.

    Al ver sus presentaciones, la expresión cultural de estas mujeres trans resalta más por la elección del género del folklore.

    Marcela Correa, bailarina de danza contemporánea, manifiesta que “ellas incluyen la nacionalidad ecuatoriana en sus actividades; o sea, ellas escogen algo representativo del país, de alguna manera muy típico”.

    En cierta manera, dice, es su forma de mostrar pertenencia en una sociedad conservadora. “Articulan su identidad con la de la nación, del país, y con la suya como trans. Ellas dicen: Nosotras somos ecuatorianas y también trans”. Esto, agrega, vuelve al inicio y al significado del nombre, “nosotras trans”, como un grupo representativo para todo el Ecuador.

     

    En tiempos de pandemia

    Su agenda ha ido creciendo con el tiempo y la Covid-19 no les ha parado. En agosto de 2020 tuvieron una participación organizada con el Municipio de Quito, luego vinieron dos presentaciones más en el Centro Histórico y, finalmente, se presentaron el 27 de noviembre en la plataforma gubernamental de Quitumbe, por los 23 años de la despenalización de la homosexualidad.

    Para realizar todas estas presentaciones, siguieron con los protocolos indicados; es decir, un aforo limitado de personas, se mandaron a hacer mascarillas personalizadas para todo el grupo, pasos de baile con el mayor distanciamiento posible…

    Por el momento, se preparan para su presentación del 31 de marzo, en un espacio cultural para la comunidad, en la jornada que conmemora el Día de la Visibilidad de la Comunidad Transgénero.

    Participación. ‘Ñuca trans’ apoyando la marcha por los tres periodistas asesinados del diario El Comercio, en el año 2018. (Foto: Facebook ‘Ñuca trans’)
    Participación. ‘Ñuca trans’ apoyando la marcha por los tres periodistas asesinados del diario El Comercio, en el año 2018. (Foto: Facebook ‘Ñuca trans’)

    A pesar de sus presentaciones, sí se han visto afectadas por la pandemia, como cualquier otro ciudadano.

    Karla Yadira comenta que el año pasado sufrieron la partida de dos integrantes: Vanessa Zambrano, por inyección de silicón, y de otra compañera que murió por el coronavirus; además de las afectaciones económicas y de salud que todas viven.

    Por el momento, se encuentran seis integrantes activas, pero si alguien desea ser parte de ‘Ñuca trans’, el grupo está abierto para la comunidad transfemenina y busca nuevas integrantes.

    Para este 2021 están por planificar la agenda del grupo y seguir alcanzando más reconocimiento nacional e internacional.

    POR: María Paz Capelo, estudiante de periodismo de la USFQ.