Trabajadores hacen observaciones

Para Jaime Arciniega, presidente de la CEOLS, la reforma a la ley de Seguridad Social, tiene cosas positivas y negativas. Dentro del primer caso ve con buenos ojos la subvenci hacia la cyuge del trabajador o viceversa sin costo alguno por la aportaci que se hace.
Asimismo la conformaci de los Comit Tnicos posibilitar a su criterio la transparencia para que los recursos que son captados por el Seguro Social sean invertidos de mejor forma «sobre la base de una convocatoria a licitaci o concurso de ofertas».
Tambi considera que la ley es buena cuando permite tener los accesos a los diferentes servicios que presta el IESS. «El problema es la austeridad y la transparencia del manejo de los recursos econicos del Seguro Social que han sido despilfarrados y pimamente mal manejados» , observa.
Arciniega cree necesario que debe haber un cambio en la mentalidad de quienes dirigen el IESS, «para que los verdaderos dues, quienes aportamos, seamos beneficiarios de los servicios que nos corresponden y que es su obligaci prestar».
Dentro de los aspectos negativos, encuentra el incremento en los as de servicio que debe prestar el trabajador (35 as y 60 mimo de edad). «Eso implica que en las condiciones de vida actual habremos algunos ecuatorianos que no podremos llegar a esa edad y por lo tanto es un grave perjuicio que al tener derecho a jubilarnos a los 55 as de edad no podamos utilizar los mismos recursos que hemos estado aportando», subraya.
Otro aspecto negativo es la eliminaci de la jubilaci para las mujeres con 25 as de aporte (35 al igual que los varones).
En cuanto a los fondos de reserva, no ve conveniente que el trabajador pueda acceder a ellos a los 3 u 8 as «Eso implica quitarle un dinero que le corresponde a cada uno de los aportantes».
Por eso, piensa que debe haber una reforma en base a los requerimientos de los afiliados al IESS y para que estos puedan tener el acceso a los servicios a los que por ley les corresponde.
Sela a la Comisi Interventora del IESS y a su actual director como culpables de la crisis por la que atraviesa el Seguro Social, por la falta de medicamentos y por el tratamiento que deben dar a los jubilados. «Han sido ineficaces, inoperantes e inmorales, por eso estamos solicitando que se les cancele», enfatiz