Las mafias operan en Ecuador

Narcotráfico. También está entre nosotros la conexión mexicana
Narcotráfico. También está entre nosotros la conexión mexicana

Ante el asedio de las autoridades de Colombia y Estados Unidos, uno de los hombres más buscados del mundo -Diego León Montoya- escogió desde hace un poco más de dos años a Ecuador como el puerto más importante para el transporte de cocaína y heroína desde el Pacífico hacia el resto del mundo.

‘Don Diego’, como se le conoce entre sus allegados, es uno de los líderes principales del Cártel del Norte del Valle, la organización mafiosa más violenta y poderosa de Colombia.

Es tal su peligrosidad que su foto aparece en los boletines de las autoridades estadounidenses junto a la del terrorista saudita Osama bin Laden.

Alto, corpulento, de buenos modales y pausado al hablar, este sujeto de 48 años ha hecho posible algo que nadie creía: unir a la izquierdista guerrilla de las FARC y a los derechistas paramilitares de las Autodefensas para sacar la mayor tajada posible del negocio de la droga.

La sociedad Farc-Paras
Así, las FARC han extendido su influencia en la región norte de Ecuador, que se ha convertido, en «un punto importante para el tránsito de cocaína, compuestos químicos y suministros para esa y otras organizaciones involucradas en el tráfico de drogas en Colombia», de acuerdo con un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, conocido por este diario. Y en el mismo plan están los paramilitares que negocian y ayudan a traspasar la pasta base de coca, el hidrocloruro de cocaína y la heroína de Colombia y Perú por ríos limítrofes y trochas, hasta llegar a puertos marítimos y aeropuertos de Ecuador “en cargamentos que van desde unos pocos cientos de gramos a varias toneladas», según el mismo documento.

Por ejemplo, en el 2005 el número de buques de bandera ecuatoriana, con drogas, capturado por el Servicio de Guardacostas de EEUU “excedió, por primera vez, la captura de embarcaciones similares de bandera colombiana», según el Departamento de Estado.

Ruta importante
Los narcotraficantes colombianos no solo están trasladando los cultivos de coca a Ecuador, sino que han tomado a este país como la más importante ruta para el tráfico de drogas.
Según otro análisis de la Junta de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) de la ONU, “los traficantes han reaccionado a la intensificación de las campañas de interceptación en Colombia, trasladando gradualmente la fabricación ilícita de cocaína a otros países -Ecuador, valga el caso- y utilizando nuevas rutas”.

Los grupos delictivos internacionales -señala este estudio– “están integrados por colombianos y mexicanos que se dedican al tráfico de drogas en toda América del Sur».

Lo anterior quedó demostrado tras la denominada Operación Tormenta del Pacífico, llevada a cabo hace 15 días en Ecuador, en la que están involucradas no menos de 60 personas, al tiempo que se han confiscado barcos, documentos e inmuebles.

Pero las investigaciones se venían realizando desde hace tres años con la colaboración de la Policía colombiana y la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA); se contó, incluso, con informaciones de las agencias de Inteligencia e Investigaciones de esa nación como la CIA y FBI.

La madeja comenzó a desenredarse del todo, cuando a finales de marzo del año pasado, policías colombianos y ecuatorianos arrestaron a Wenceslao Caicedo -conocido como “W” o “El señor del hacha” y también “El señor de la motosierra”- y sus lugartenientes en Manta, cuando se disponía a negociar la compra de varios barcos. Con su captura su centro de acopio -en el sur del departamento de Nariño, muy cerca de las ciudades de Tumaco y Esmeraldas- quedó a la deriva y con toneladas de droga almacenada.

La huella
Las investigaciones y las marcas distintivas de cada uno de los paquetes, permitieron establecer que el cargamento pertenecía a siete ‘dueños’ diferentes.

Una parte era del cártel del Norte del Valle. Otro porcentaje pertenecía a capos de Cali y Medellín, pero la gran mayoría del alijo era de las AUC y las FARC. Se descubrió, entonces, que las dos organizaciones insurgentes -enemigas declaradas- eran socias en el negocio de exportación de cocaína y que habían escogido al Ecuador como su vía preferida. Y algo más: que tenían negocios, igualmente, con el cártel del Golfo de México.

Según un informante, entre las FARC y los paras existe un pacto de no agresión en lo que se refiere a drogas, lo que les permite participar y lucrarse del tráfico.

Las FARC saben que buena parte de la coca que cultivan va para los paramilitares y estos, a su vez, que uno de los proveedores es la guerrilla. Los involucrados son, especialmente, el Frente 29 de las FARC -que actúa en Nariño- y el Bloque Libertadores del Sur -una facción de las Autodefensas- que también opera en la frontera colombo-ecuatoriana.

Durante años, tanto las FARC como las AUC han tenido negocios con los capos: les han cuidado los cultivos, los laboratorios a cambio de un ‘impuesto’. Pero la dinámica del negocio ha sido tal que decidieron involucrarse de lleno.

La Operación Tormenta del Pacífico, permitió corroborar lo que ya se sabía: que los narcotraficantes utilizan lanchas rápidas (Gofast, en inglés) para el transporte de droga y que se aprovisionan de combustibles en altamar o en sitios especiales a lo largo de la costa. Y cuando son descubiertos por helicópteros de las autoridades, botan la droga al mar: así -si son capturados- no hay pruebas físicas de que tenían estupefacientes en su poder.

La DEA sostiene que la red enviaba por lo menos 1,5 toneladas de cocaína mensualmente a Norteamérica y Europa.

Eso sí, las acciones policiales permitieron la desarticulación en buena parte de una organización internacional de narcotraficantes con sede en Colombia y Ecuador y brazos en otros países, que operaba hacia México, Puerto Rico, Estados Unidos y Europa. De paso, se propinó un duro golpe al lavado de activos producto de esa actividad ilícita.

Ultimo tramo
«En el marco de la operación han sido capturadas casi cien personas en tres países y se han confiscado armas, vehículos y dinero en efectivo», reveló a LA HORA un oficial de inteligencia.

La fuente precisó que en el transcurso del último tramo de la investigación respectiva, que demoró un año, fueron confiscadas 2,2 toneladas de cocaína.

Un primer informe de la Policía ecuatoriana confirmó la detención de 32 personas 11 colombianos y 21 ecuatorianos; la incautación de 7 vehículos, 39 allanamientos de viviendas y la retención de 14 naves, 8 de ellas en Manta y las demás en Esmeraldas.

Sin embargo, se sabe que están detenidas para las investigaciones respectivas no menos de 60 personas.

Y lo más importante: se descubrió que varios de los acusados narcotraficantes tienen vínculos tanto con las FARC como con jefes de los escuadrones paramilitares, que mantienen una negociación de paz con el Gobierno colombiano.

En cuanto a la red de lavado de activos, también estaba al servicio de los paramilitares. El modus operandi de la organización consistía en el manejo de grandes flujos de dinero procedentes del narcotráfico en Estados Unidos, México, Ecuador, Panamá y España.

Todos los hilos de este entramado los manejaba ‘Don Diego’, el capo de todos los capos.

EL MÁS BUSCADO
A Diego Montoya se le ubica en la mafia como “Don Diego”; muchos lo consideran como el sucesor en importancia del narcotraficante Pablo Escobar, quien dirigiera el Cártel de Medellín.

A este personaje se le adjudica una fortuna que podría llegar a mil millones de dólares producto de las ganancias del tráfico de cocaína.

Los gobiernos de Colombia y Estados Unidos ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares a quien dé información que conduzca a la captura de Diego Montoya.

Un agente de la DEA asegura que tiene en su poder -luego de la operación Tormenta del Pacífico- todos los movimientos financieros de la organización y las empresas que utiliza para el lavado de dinero. Algunos de los documentos hallados permitieron conocer igualmente un listado completo con los nombres de 40 personas, entre testaferros, contadores, escoltas, hombres de confianza, con sus números telefónicos.

Se dice, incluso, que estuvo en Ecuador hace varios meses, supervisando una importante negociación. Como van las cosas, el futuro de este hombre no es muy prometedor: está en la mira de todas las agencias antidrogas del mundo.

El filántropo de Manta
Si usted camina por un tramo de la playa conocida como “Playita Mía”, en Tarqui, parroquia urbana de Manta, le puede preguntar cualquier pescador si conoce a José “El Paisa” Salazar.

No sólo que lo conocen bien, sino que lo quieren y hasta algunos lo veneran.
La percepción que tienen es que Salazar es quien “les ha salvado la campana” muchas veces.

Y es que este personaje, siempre ha financiado a muchos pescadores artesanales en sus salidas a la mar. “Nos prestaba dinero para comprar gasolina y cualquier cosa que necesitábamos. Ahora no tenemos quien nos ayude”, dijo un pescador que prefirió el anonimato.

En el deporte, El Paisa construyó el estadio José Salazar, un escenario del cual han salido varias de las estrellas del fútbol mantense. También es uno de los principales aportantes del equipo El Delfín que juega en la serie B.

El hombre clave
Juan Diego Espinoza, un colombiano conocido con el alias de “El Tigre”, es uno de los hombres clave en el envío de droga por parte de paramilitares y guerrilleros desde Ecuador.

Desde hace un par de años tiene contactos con los insurgentes para aprovisionarse de droga.

Está casado con la mexicana Sandra Ávila, conocida en el mundo del narcotráfico como “La reina del Pacífico”, sobrina de Miguel Ängel Félix Gallardo, uno de los capos más poderosos de México. Los dos lideran desde la clandestinidad la empresa criminal que controla gran parte del comercio de droga por el Pacífico.

Detenidos en la ciudad de Esmeraldas

Nestor Gómez Estupiñán
(COLOMBIANO)

Edmundo Enrique Gongora Gongora
(COLOMBIANO)

Willian Robles Orozco
(COLOMBIANO)

Camilo Hugo Martínez Hernandez
(ECUATORIANO)

Javier Bolívar Suárez Stacio
(ECUATORIANO)

Carla Erazo Portilla
(ECUATORIANA)

Niene Irene Ganchoso M.
(ECUATORIANA)

Cruz Dominga Luna Benítez
(ECUATORIANA)
Rosalva Lara Torres
(COLOMBIANA)

Detenidos en la ciudad de Manta

Simetrio Armengol Calderón Alaya
(ECUATORIANO)

José Virgilio Salazar Mero
(ECUATORIANO)

Jaime Freddy Intriago Ponce
(ECUATORIANO)

Samuel Orlando Celi Albarez
(ECUATORIANO)

Manuel Leovigildo Celi Galvan
(ECUATORIANO)

José Alberto Hernández Santillán
(ECUATORIANO)

Jorge José Quiñones Quintero
(ECUATORIANO)

Server Frank Pineda Hurtado
(COLOMBIANO)

Derian Cordova Rivera
(COLOMBIANO)

Dainer Camacho Benítez
(COLOMBIANO)

Otilio Alfonso Ramírez Perlaza
(ECUATORIANO)

Nixon Stalin Zambrano Z.
(ECUATORIANO)

Ever Quintero Rendón
(ECUATORIANO)

César Salvador Alvia
(ECUATORIANO)