¡Desde la cumbre!

El vértigo y la técnica se conjugan en las alturas.
El vértigo y la técnica se conjugan en las alturas.

Emprender excursiones y ascensos en las montañas, sentir el viento y la lluvia penetrando en cada poro, contemplar paisajes en toda su majestuosidad, en fin, estas y otras experiencias con la naturaleza constituyen la aventura del montañismo.

Lo que comenzó como pequeñas caminatas de excursión a bosques se convirtió en un deporte más ambicioso en donde predomina el deseo de llegar más allá de lo que los ojos alcanzan a ver. «Quiera o no es una forma de dominar a la naturaleza, de retarla y decirle yo puedo llegar donde tu estás y de hecho lo haces, llegas y mientras más alto llegas mejor» dijo Oscar Pacheco, un jóven aficionado que practica este deporte.

El montañismo require de un conjunto de técnicas, conocimentos y habilidades para alcanzar el objetivo que se fijan quienes desafían a los riesgos de la naturaleza.

La preparación

Para ser un buen montañista primero es necesario empezar por el Trekking, que es la marcha por senderos y picadas, lo cual ayuda a ejercitar el cuerpo y la mente para luego emprender las escaladas.
De hecho, el Trekling costituye la fase elemental para la preparación e incursión en este deporte.

Las caminatas son básicas. Mediante expediciones por senderos la persona va adquiriendo resistencia física, puede dominar poco a poco la respiración y aprender las técnicas necesarias que requiere este deporte de aventura.

La aclimatación también es importante

Muchos se han de preguntar qué es esto de la aclimatación, aquí la explicación. Pues se trata de la adaptación del cuerpo a un determinado nivel de la presión atmosférica. Cuando ya se está acostumbrado a un nivel y se produce un cambio brusco, se produce el conodido mal de la altura o ‘soroche’.

Es así que para una buena escensión no solo es necesario una buena condición física y de las técnicas apredidas sino también se debe tomar en cuenta la aclimatación de la altura, para no sentir el cambio y sufrir de soroche repentino.

Técnicas del montañismo
– El ritmo al caminar

Emprender una caminata, en este deporte, no es solo cuestión de andar por andar, pues hay una técnica para tener un ritmo y así trabajar la resistencia.
Esta es la ‘técnica de marcha’ que se basa especialmente en el ahorro de energías.
Cuando el cuerpo realiza una actividad física consume la reserva de energías que siempre tiene y a la vez produce deshechos, que es mayor a las energías, es por eso que al poco tiempo de empezar a caminar sobre viene el cansancio.
LO ideal es un ritmo de marcha que ahorre energías y no permita mayor acumulación de deshechos.

– La velocidad

Mientras más moderada sea la marcha, es decir, se mantenga un mismo nivel, y los movimientos del cuerpo solo sean los necesarios, mucho mejor, ya que así se puede contar con reservas de energía.

– El manejo de los pies

Para una buena técnica de escalada es necesario tomar en cuenta a los pies, ya que ellos constituyen el apoyo del cuerpo además de las manos.
Así que de un correcto manejo de los pies dependa el éxito del montañista.
Por ejemplo, un paso consciente son los ojos que ven el camino, una posición equilibrada, es decir que sobre ellos esté todo el peso del cuerpo.
Aquí los zapatos juegan un papel muy importante, ya que las suelas deben ser las adecuadas para realizar ascensos y descensos.

– La respiración

También es presiso aprender una técnica de respirar, ya que la respiración debe llevar un ritmo acorde a la exigencia de la caminata y debe ser coordinada según vaya cambiando la velocidad de la marcha.