San Mateo y su mar de necesidades

Once viviendas de San Mateo están a merced de la furia del mar. Los moradores solicitan que el malecón se extienda.
Once viviendas de San Mateo están a merced de la furia del mar. Los moradores solicitan que el malecón se extienda.

Manta, La Hora
“Cuando hay aguaje las casas se mueven. Las aguas destruyen cada día el concreto, por eso necesitamos que se extienda el malecón”, relató Mercedes López, presidenta encargada de la junta parroquial de San Mateo. La suya es una de las 11 viviendas ubicadas a la orilla del mar, sin un muro que las defienda.
En la hilera de casas, una está cuarteada y deshabitada. Los vecinos comentan que el mar obligó a salir hace dos años a las personas que la alquilaban. El malecón, que se construyó hace aproximadamente un año, no llega hasta estas edificaciones.
Este es uno de los muchos problemas que enfrentan a diario los moradores de San Mateo. En esta comunidad se lucha para protegerse del agua y para proveerse de ella. El líquido llega en tanqueros de Los Bajos de Montecristi y se comercializa a un dólar el tanque.
Los recursos de Mercedes López le permiten comprar, solo para su casa, una carga (46 tanques) en 30 dólares. Félix Reyes adquiere dos tanques diarios y Mercedes Mena apenas uno cada tres días. Ella vive en una invasión conocida como Los Laureles. En este sector se asientan unas ochenta casas de caña, allí las necesidades se sienten con mayor fuerza.
Mena comenta que desde hace dos meses el Municipio de Manta desarrolla los sábados una feria. “Dicen que traen de todo: pescado, carne, pollo, queso, leche y legumbres, pero no he tenido dinero para salir a comprar”.
Ramón Demera, comisario de turismo del cantón, comentó que junto a José Luis Sánchez, comisario municipal, realizan un feria similar en San Lorenzo. El objetivo es ofrecer la oportunidad de comprar los productos de la canasta familiar sin necesidad de viajar a los mercados de Manta.
Ante la falta de alcantarillado, las pozas sépticas y lanzar las aguas servidas a la calle son las opciones. Tampoco hay baños públicos. Cuando llegan visitantes, les toca prestar los baños o aguantarse las ganas.
“Hace dos años vino por aquí un señor diciendo que una institución del gobierno nos daría letrinas, pero había que aportar cuatro dólares, poner la mano de obra y el almuerzo. Pagamos, y hasta ahora no vemos letrinas”, comentó la presidenta de la Junta Parroquial.
Recuerda que el contrato de las letrinas se firmó en la parroquia El Anegado de Jipijapa. Con ella firmaron los presidentes de las juntas parroquiales de San Lorenzo y Santa Marianita. La dirigente asegura que en estos lugares tampoco se concretó la obra.
“Mi esposo aportó con los cuatro dólares y nunca nos construyeron las letrinas”, comentó Eulalia Macías. En San Mateo una 190 personas, aproximadamente, pagaron los cuatro dólares.
Otra de las necesidades tiene que ver con la educación. Los moradores piden que se construyan nuevas aulas para la escuela Riobamba, la única de la parroquia, y que se incremente el número de profesores. En este centro se educan aproximadamente 500 niños, para cada uno de los seis grados hay un profesor. Cada grado tiene un promedio de 60 a 70 niños.

Roedores
Una niña de la parroquia asegura que las “ratas parecen conejos”. Cuenta que es raro no encontrarse con una. Este dato lo confirman amas de casa, dueños de tiendas y hasta los propietarios de un pequeño comedor.
Eulalia dice que la semana pasada personal del subcentro de salud repartió pequeños jabones verdes para combatir a los roedores. A su esposo le recomendaron que los ubique en sitios frecuentados por las ratas. “La gente comenta que si la rata come, se muere y no apesta”.
En San Mateo el subcentro permanece abierto de lunes a viernes y atiende una doctora y un grupo de estudiantes de medicina de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí que realizan prácticas.