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La reforestación ‘no va a parar el cambio climático’

MAR, 17, 2020 |

ALERTAS. Hay una gran preocupación por la destrucción de los bosques nativos.

La protección de los espacios naturales debería ser una prioridad frente a la reforestación indiscriminada, señala el profesor de la Universidad de Lleida (noroeste de España), Víctor Resco de Dios. 

En relación al anuncio de varias organizaciones de plantar mil millones de árboles, Resco de Dios, con motivo de la celebración del Día de los Bosques (el sábado), sostiene que esa acción “no va a parar el cambio climático”, y asegura que no es partidario de repoblar zonas de “forma intensiva”.

El experto se refiere a la iniciativa que promueve el Foro de Davos, apoyado entre otras organizaciones por WWF y Birdlife International o el Bonn Challenge, que buscan reforestar pastos tropicales y subtropicales, “ecosistemas con sus propias características”, sostiene.

Es algo que “no se debería practicar”, por ejemplo, en la “emblemática sabana africana, formación de ocho millones de años, donde la vegetación característica ha permitido mantener las poblaciones de mamíferos que precisan de esos ecosistemas”, mientras la modificación de entornos en Europa o en América del Norte “provocaron su extinción”.

Resultados a largo plazo

Resco trabaja desde enero en la Southwest University of Science and Technology, en el centro de China, donde estudia cómo preservar y conservar los ecosistemas en el Tibet, la gestión de las reservas de agua, los ciclos hídricos y la migración de especies vegetales, porque -al igual que los humanos- “las plantas también se expanden, desaparecen o migran”.

El Dato
En 2018 se perdieron 12 millones de hectáreas de vegetación en las regiones tropicales del mundo (30 campos de fútbol por minuto).
Explica que los resultados de la reforestación “se ven a largo plazo, cinco o 10 años en adelante”, porque las plantas jóvenes gestionan poco CO2 y “no se garantiza la captura de forma inmediata”. Es necesario que “pasen unos cuantos años para que la fotosíntesis compense la liberación de CO2”.


Además, con el cambio climático es preciso hacer un estudio exhaustivo de las plantas que se introducen en nuevas zonas y se puedan adaptar mejor a temperaturas de dos o tres grados por encima de las actuales.

Aspectos que amenazan 

La reforestación puede acarrear otros problemas como “la introducción de especies exóticas invasoras” o ejemplares  que sean mas fácilmente “pasto de incendios forestales”, por lo que también se requiere de “una adecuada gestión de los bosques”.

Es lo que ha sucedido, a su juicio, en países como España, Portugal, Chile o Argentina, donde en los últimos años se han producido incendios de grandes magnitudes, con costos no solo para la naturaleza, sino también en vidas humanas y animales, señala Resco de Dios.

España es el segundo país europeo en superficie forestal con 18 millones de hectáreas, sin embargo, en 2019 se produjeron 8.600 incendios forestales entre el primero de enero y el 18 de agosto de ese año, que calcinaron unas 56.500 hectáreas.

En cuanto a la reforestación, en 2017 se registró un aumento de la superficie repoblada con 10.000 hectáreas al recuperarse las forestaciones de tierras agrícolas y casi duplica a la del año anterior, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Según esas cifras, la superficie de repoblaciones productoras es la más alta de los últimos 10 años, aunque entre 1996 y 1998 se llegó a más de 120.000 hectáreas.

En Portugal, según datos del Instituto de Conservación de Naturaleza y Bosques (ICNF) del Gobierno, en 2019 se produjeron entre el primero de enero y el 15 de agosto aproximadamente 7.200 incendios forestales, un 43% menos que el año anterior.

En Chile, el área ocupada por repoblaciones es de 2,9 millones de hectáreas de superficie forestal aproximadamente, de las cuales 600.000 hectáreas ardieron en 2017, más del 50% de lo que ardió fue una repoblación, según el Catastro de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile.

En Argentina, 1,3 millones de hectáreas están repobladas, es decir 1,4% de la superficie forestal. (EFE/PT)

En África

La cuenca del Congo tiene una deforestación menor, la mitad que en la Amazonía, explica Resco De Dios, profesor de la Universidad de Lleida (noroeste de España). Sin embargo, “los bosques se están transformando por la sequía y la aridez”. A esto contribuyen algunas prácticas como la ‘tala y quema o roza y quema’ (conocida en inglés como ‘slash and burn’).  “Es un claro ejemplo de la necesidad de protección de los bosques autóctonos para salvar las márgenes de los bosques del Congo, de lo contrario “muchos espacios naturales requerirán hasta un siglo para recuperar su estado natural”, concluye.