Regresa la calma a los comerciantes de las vías

OCT, 15, 2019 |

Redacción BUENA FE

Retorna la tranquilidad para los comerciantes de las distintas rutas. Ayer trataban de recuperar sus ventas que estuvieron a medias durante estos 12 días de paralizaciones que se vivieron a escala nacional.

Más aún por el hecho de que varios de ellos laboraban a pocos pasos en donde se daban las quemas de llantas, se les hacía imposible poder vender algo de sus alimentos o productos.

Y es que para algunos de ellos, estos días han sido complicados, pues las pocas horas que han podido trabajar lo han tenido que hacer bajo el temor de los saqueos o de que la quema de llantas y palos pueda afectarlos.

Reacciones

Shirley Toala, quien lleva siete meses vendiendo pan de yuca en la vía Quevedo- El Empalme a la altura del sector San Luis, lamentó no haber podido trabajar más que solo unas cuantas horas durante estos días, pues la quema de llantas fue un impedimento para poder trabajar. Sin embargo, ayer retornó su labor, aún un poco temerosa de que la situación se vuelva a repetir.

De igual manera, Astolfo Bravo, de 69 años, quien se dedica hacer fletes en su moto en el recinto Cuatro Mangas de Buena Fe, contó que se paralizó su jornada laborar como unos 6 días, pues la gente no salía, además tuvo que pagar el incremento de la gasolina que para él representa 2 a 3 dólares cada día. Recordó que de los años que tiene trabajando, es la primera vez que una paro afectaba  tanto a la provincia.

Guillermo Naura, vende frutas  y golosinas en la vía Quevedo-Buena Fe, a pocos pasos del anillo vial, donde por varias ocasiones se obstaculizó el paso. Él relató que apenas podía trabajar a medio tiempo, pues el “caos era muy grande; comenzaban a quemar llantas y daba temor a las piedras, la gente corría. Ahora sí a trabajar tranquilamente, pues era una zozobra en la que estábamos”, mencionó.

Por otra parte, Rosa Véliz, propietaria del comedor la sazón de ‘Rosita’, ubicado en el ingreso al recinto Cuatro Mangas, perteneciente al cantón Buena Fe, la situación no estuvo tan mal, pues pudo trabajar normalmente, ya que al estar tan cerca de uno de los puntos en donde se mantuvo cerrada la carretera, ayudó a que los comensales llegasen a su local.

Sin embargo la escasez y el alto costo de las legumbres fue uno de sus mayores molestias, pues aseguró que antes compraba la libra de papa a 0,35 centavos y ayer la había adquirido en 0,75. (LRU)

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