La paja toquilla, historia de un tesoro nacional

OCT, 04, 2019 |

La tradición de la elaboración de los sombreros de paja toquilla se remonta a la época prehispánica. Los pueblos que habitaron la Costa ecuatoriana elaboraron figurinas de cerámica cuyos tocados simulan sombreros que posiblemente se hicieron con paja toquilla.

En esa época también usaban fibras vegetales para la confección de sogas, telas, cestas y peculiares objetos para cubrirse del sol, que en la Colonia recibirían el nombre de sombreros.

En 1534, el padre José María Cobos, uno de los acompañantes de Sebastián de Benalcázar, al pasar por Manabí observó que los nativos llevaban en sus cabezas adornos en forma de alas de murciélago con las que se protegían de los rayos solares y que eran elaboradas con la fibra de una palma que en la Colonia se la conoció como jipijapa.

En 1843, en la época republicana, Montecristi adquirió fama por el comercio de los sombreros de paja toquilla, destacándose entre los comerciantes la familia Alfaro Delgado, a la que perteneció el expresidente Eloy Alfaro. (DLH)