Quito, una ciudad 'laberinto' para los ciegos

FEB, 11, 2019 |

PROCESO. Algunos juegos especializados en desarrollar los otros sentidos son útiles para los miembros de este sector.

El país está lejos de ser inclusivo. Transporte, veredas, parques, museos…todo es un ‘laberinto’ para ellos.

POR: CAROLINA PONCE LARA

Darwin Mites depende cada día de que una persona se acerque a ayudarlo para cruzar la avenida Simón Bolívar, una de las vías con mayor flujo vehicular en la ciudad (50.000 vehículos y 3,2 accidentes diarios, en promedio). En ocasiones, Darwin, quien tiene 90% de ceguera, debe arriesgarse a cruzar solo. “Es siempre una aventura. No sé si regresaré a mi casa física y emocionalmente sano”. Es el ejemplo de una realidad, pero hay muchos.

María Fernanda San Andrés tiene 75% de ceguera, según el carné otorgado por el Ministerio de Salud, aunque ella asegura que, en realidad, su visión llega apenas a 2 o 3%. Cada día se desplaza por la ciudad con su bastón y, en algunas ocasiones, de la mano de un transeúnte que le brinda su ayuda. 

“A pesar de que se han realizado varios esfuerzos, no han sido construidos desde la necesidad y los requerimientos de las personas con discapacidad visual”, dice esta mujer, quien actualmente administra ‘Viviendo Quito con sentidos’, un programa de guías locales de turismo en el Centro Histórico, al que también pertenece Darwin.

Ella depende de otros para saber qué bus tomar y, dentro de las estaciones, necesita ayuda siempre. Solo en las paradas del Trolebús puede desplazarse fácilmente, gracias al piso podotáctil (señalización con una textura particular que sirve de guía para no videntes).

Al igual que Darwin y María Fernanda, Irene Corral, comunicadora social del proyecto de guías turísticos, vive su ‘aventura’ cuando sale de su casa cada mañana. Esta empieza una vez que llega a su lugar de trabajo: el Centro Histórico, donde las piedras y los adoquines -desiguales en las veredas-, los postes y las jardineras, no están colocados a un mismo nivel, haciendo de su recorrido todo un camino lleno de pruebas por sortear. Esto, sin hablar del ‘laberinto’ que se forma cuando se colocan las vallas de seguridad alrededor de la Plaza Grande para impedir la llegada de manifestantes.

PROBLEMAS. Las veredas y caminos del Centro Histórico no están pensados para ser inclusivos.

Una lectura a la situación actual
“No podemos decir que tenemos una accesibilidad óptima, pero sí que se realizan esfuerzos para facilitar la movilidad de las personas con discapacidad. Nuestro país está en proceso”, responde Gabriela Barahona, coordinadora técnica del Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis).

En la actualidad, el Conadis, como impulsador de políticas públicas, se enfoca en la implementación del Tratado de Marrakech, que busca facilitar el acceso de ciegos a obras literarias a escala mundial. 

Un punto clave es la educación y el Consejo trabaja en conjunto con el Ministerio de Educación. Las instituciones se hacen cargo de adaptar las pruebas de acceso a la educación superior ‘Ser Bachiller’ (por ejemplo), permitiendo que las personas con discapacidad visual tengan una hora adicional y cuenten con aplicativos de audio.

De igual manera, se capacitan los ciegos, quienes deben contar con personas preparadas para brindar el mayor apoyo frente a su realidad. A esto se sumaría la sensibilización de la ciudadanía, que debería jugar un papel fundamental. 

Otro tema importante es el acceso a transporte. En 2018, el Conadis, en conjunto con la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador (Fence), impulsó un proyecto en el que se impartieron 712 charlas de sensibilización a 13.298 personas a escala nacional, entre ellos transportistas, funcionarios de  gobiernos locales, cooperativas… a fin de mejorar el trato del usuario.

En cuanto a la adaptación de paradas y estaciones, muchas cuentan con una banda metálica con lenguaje braille a un costado, mediante la cual se puede descifrar la parada en la que se encuentra. Pero ¿es realmente la ayuda que necesitan? Para María Fernanda, Darwin e Irene, las veredas resultan una pista de obstáculos por la que se ven obligados a circular día a día. Cierre usted los ojos y trate de esquivar postes, casetas, basureros y huecos que pueden tornarse en peligro.

No siempre encuentro una persona que me ayude a cruzar la calle, muchas veces me ignoran al ver mi bastón”.Darwin  Mites

Un poste, un faro a la derecha, dos vallas en frente, un árbol, otro faro, un árbol más y un letrero en braille: ‘Amazonas y Veintimilla’. Este tramo de menos de 100 metros para llegar a una parada de bus es solo un pequeño ejemplo de las trabas en las aceras de la ciudad, que se convierten en un campo minado para cualquiera y, más aún, para quien lleva un bastón o sus manos como única guía. Ellos deben jugársela entre conocer el nombre de cada parada y transitar por una ciudad que no piensa en ellos.

Pero hay más: imagine ahora, usted, que va en un bus donde los oídos, su único radar, deben lidiar con el alto volumen de los parlantes. Aunque, curiosamente, el silencio también puede resultar un enemigo. El hecho de que una voz dentro indique en qué parada se encuentra, facilita la salida y el ingreso. Sin embargo, no todas las unidades cuentan con este servicio: el silencio juega en contra.

Tan en contra como cuando en los espacios públicos no se entiende que los dedos podrían convertirse en nuestros ojos. Para quienes pueden ver, pasa desapercibido el deterioro de la señalética en braille ubicada en espacios públicos, como parques u otros puntos turísticos que, en muchos casos -por antigüedad o vandalismo- han dejado de ser una guía.

MEDIDA. Los letreros informativos en braille en algunos de los parques y sitios turísticos son una opción. Aunque, muchos lucen descuidados.

Situación del trabajo
El sistema laboral actual funciona en colaboración con la Federación Nacional de Ecuatorianos con Discapacidad Física, el Ministerio de Trabajo y el Conadis. Mediante un convenio tripartito, se encargan de realizar inspecciones conjuntas a empresas públicas y privadas para verificar que se cumpla con el 4% de contratos de personas con discapacidad. Al momento, 9.513, de un total de 65.804 personas con discapacidad en el país, tiene trabajo, lo que significa apenas el 14,5%. 

María Fernanda cuenta que, a pesar de tener un alto nivel de educación y experiencia profesional, no ha conseguido empleo. Para Darwin tampoco ha existido la oportunidad de dedicarse a su profesión como ayudante de cocina, y explica que su actividad como guía no es reconocida por empresas de turismo.
 

Espacios inclusivos
La adaptación de museos, parques, entre otros espacios, es un camino largo por recorrer. “En un museo lo primero que se encuentra es un letrero que dice ‘prohibido tocar’ ¿Cómo se puede colocar algo así? Cuando el que visita el lugar es una persona ciega, el tacto es la base fundamental para que pueda saber o sentir qué es”, dice Diana Banchón, presidenta de la Fence.

En años anteriores, el Ministerio de Turismo, junto a la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE), realizó el proyecto que hasta hoy en día sería lo más cercano a una inclusión turística de personas con ceguera. 

La iniciativa consistió en la capacitación de 30 ciegos para trabajar como guías turísticos, lo que se transformaría después en ‘Viviendo Quito con sentidos’. De esta manera, quienes visitan el Centro Histórico tienen la posibilidad de vivir una experiencia sensorial al recorrer el Casco Colonial.

“No somos competencia para un guía de turismo regular”, aclara María Fernanda, por lo que considera que las agencias de turismo podrían tomar en cuenta el proyecto para trabajar de forma conjunta con el resto de guías.

Este ámbito turístico ‘no tratado’ ha permitido que este grupo de personas dé a conocer una nueva manera de hacer turismo. Desde que el Centro Cultural Metropolitano cuenta con ellos, las obras no solo se disfrutan con los ojos, sino mediante el tacto y, en ocasiones, con sonidos. 

Los estudios técnicos recibidos les permiten desenvolverse en el entorno con una fidelidad completa de la información expuesta, pero con la puerta abierta a un aprendizaje sensorial, un aprendizaje capaz de sobrepasar lo que está a simple vista.

Prevención
°  El Ministerio de Salud busca la reducción de los índices de discapacidad a través de la prevención. Para ello ha implementado, desde 2016, el proyecto ‘Detección temprana e intervención escolar de la discapacidad visual en Ecuador’, que consiste en la aplicación de un tamizaje visual a niños y adolescentes de entre 5 y 14 años. En este período, 1’537.914 menores fueron tamizados, de los cuales 73.963 recibieron lentes para corta o larga distancia.

Asimismo, 10.924 cirugías de catarata, pterigium, glaucoma y otras prácticas fueron realizadas en 2018 a través de centros oftalmológicos. Durante 2017 y hasta septiembre de 2018, la institución entregó de manera gratuita 1.155 bastones de rastreo.

Para la realización de estos proyectos a lo largo de 2018, el presupuesto de la institución fue de 3’207.649 de dólares.
 

Emprendimientos
° Este año, el Conadis, junto a BanEcuador, tiene planificado impartir capacitaciones dentro de la educación financiera, con el objetivo de que los ciegos inicien sus emprendimientos. 

Desde 2016, hasta el año pasado, se entregaron más de 36 millones de dólares para microemprendimientos a personas con discapacidad, 1.700 personas con discapacidad visual.

Patronato Municipal 
Proyecto ‘Volver a Ver’

° Creado en 2015.

° Rehabilitación visual gratuita para el adulto mayor.

° Destinado a problemas visuales como catarata o pterigium.

° Más de 45.000 atenciones brindadas.

° La inversión supera los USD 4’300.000.

Lecturas y canciones por San Valentín