Salud y negocio

NOV, 09, 2018 | 00:05 - Por EDUARDO F NARANJO C

Eduardo Naranjo 

Cuando el humano enferma descubre, que lo único que posee en realidad es su vida y está dispuesto a todo por conservarla. Gracias a esta actitud, aquella profesión creada siglos atrás, es hoy una de las más rentables y despiadadas, la motivación de servicio que debió primar se perdió gracias al mercado y el contubernio de las corporaciones farmacéuticas.

Un médico postgraduado gastó tiempo y dinero, pero no justifica excesivos cobros en consultas que llegan a los 200 dólares. El ingreso estimado de estos profesionales va en un rango entre tres y veinte mil dólares mensuales, así profesionales prestigiados ostentan lujosos consultorios, vehículos de alta gama y suntuosas mansiones.

Casas convertidas en clínicas, crecieron rápidamente gracias al IESS, que envía pacientes que no “alcanza atender”, allí se operan pacientes sin necesidad y facturan un servicio generalmente malo y todos los partos son por cesárea. Conocimos el caso de un paciente ingresado en el IESS del sur y enviado a una “clínica asociada” al otro extremo de la ciudad, aduciendo no disponer de cirujanos. 

La medicina como solución social es problema grande para los gobiernos del planeta, significa enormes presupuestos para atender necesidades ciudadanas, promoviendo que las cadenas de seguros médicos tengan gran crecimiento como parte del negocio, incluidos los altos costos de las medicinas.

Las farmacéuticas invierten 10 millones, para producir un fármaco más o menos aceptable, y luego venden millones de pastillas a un dólar multiplicando por mil la inversión. Invitan por el mundo médicos y los pasean por lugares exóticos para encuentros donde les describen bondades de sus productos, así ellos son los impulsores de drogas que no siempre son efectivas para sanar y tienen efectos colaterales. 


eduardofnaranjoc@gmail.com


 

COMENTA CON EL AUTOR

enaranjo@lahora.com.ec

Más Noticias De Opinión

Día Mundial del Refugiado

00:45 | | Abandonan sus familias, sus amigos y trabajos, sus escuelas y sus países huyendo de la violencia, las injusticias, los conflictos sociales y políticos, la persecución y las guerras, y de formas abiertas o enmascaradas de opresión.

Solo queremos un país seguro

00:40 | | Soy el segundo de doce hermanos de los mismos padres. Mi infancia fue bonita, hasta que un día llegó a nuestra finca un grupo armado al margen de la ley.

Hola, hijo…

00:35 | | Mi Dios te bendiga y te proteja. Espero estés bien. Ya estás hecho un hombre. Sabes, te echo de menos todo el tiempo. Más que mi hijo, eres mi compañero.

Sin fronteras

00:30 | | Hace aproximadamente 15 años llegué a Ecuador, dejando todo atrás: la escuela, amigos, familiares, mi casa, mi pueblo, mi país, mi todo.

Juntas

00:25 | | Las Mujeres Unidas del Pacífico somos 21 mujeres adultas de diversas edades que nos agrupamos para sobrellevar las distintas afectaciones emocionales (ansiedad, estrés, alteración del sueño, entre otras) provocadas por haber tenido que salir de nuestro país de origen...

Tenemos derecho a rehacer nuestra vida

00:20 | | El 13 de noviembre de 2018 llegué a Tulcán como refugiado después de huir de Colombia.

No hay último destino

00:15 | | Aún hoy me cuesta creer que fui desplazada por segunda vez. Salí de Colombia en 1975, a los 19 años, con toda mi familia a Venezuela, que en ese momento era el país que ofrecía más oportunidades.

La perfección de los caracoles

00:10 | | No pertenecer a ninguna parte es la sensación del migrante o refugiado en el país que lo recibe, pero antes, también fue un extraño sin cabida en el país del que salió. 

Luz de esperanza

00:05 | | Mi historia como refugiada es algo que nadie quisiera vivir. Nunca podré olvidar ese 2 de agosto de 2012.

COLUMNISTAS