Niños, peones del crimen

    Ecuador ya tiene un amplio mercado para los asesinos a sueldo. Espeluzna que la escuela de la muerte, como relata hoy La Hora en su historia ‘El sicario se forma desde niño’, arranca poco después de cumplidos los 10 años.

    Un asesino a sangre fría se forma con un tóxico cóctel de necesidad, hambre, abandono emocional y negligencia social.

    Las cárceles del país están pobladas de jóvenes que cayeron en las manos del crimen organizado desde pequeños, incentivados por una industria que crece, con un sistema judicial propenso a hacerse de la vista gorda y el engaño de un sustento rápido y fácil.

    Los hay amateurs y profesionales. El costo de una vida, según en manos de quién esté, fluctúa entre 200 y 5.000 dólares. Mientras más caro el sicario, más seguridad tendrá quien lo contrata de que el trabajo se hará con ‘profesionalismo’, sin errores y con alta probabiliad de que el asesinato quede en la impunidad.

    Durante dos décadas, Ecuador ha pretendido tapar el sol con un dedo, justificándose como país de tránsito y no de consumo o producción de droga, aprovechando la liquidez que trae el lavado de dinero y que ayuda a sostener la dolarización y el consumo, pese a cualquier crisis.

    Las consecuencias están a la vista y son nefastas, especialmente para un creciente número de jóvenes que no ve más futuro que en el dinero fácil y la delincuencia. Las principales ciudades ya viven asesinatos por sicariato en sus principales avenidas y a plena luz del día; trabajos prolijos que no dejan huellas.

    El narcotráfico es la enfermedad, el sicariato un mero síntoma.

    FRASE DEL DÍA

    “El crimen organizado se origina, sostiene y nutre desde las estructuras del Estado, en particular de aquellas que teóricamente existen para combatir, precisamente, a la delincuencia.”

    Diego Enrique Osorno (1980- )
    Escritor y reportero mexicano.