Los derrotados de las criptomonedas ven esfumarse sus ahorros

PERSONAJE. Sam Bankman-Fried, fundador de la plataforma FTX, ahora en bancarrota, interviene en el Senado de EE UU en una sesión sobre activos digitales
PERSONAJE. Sam Bankman-Fried, fundador de la plataforma FTX, ahora en bancarrota, interviene en el Senado de EE UU en una sesión sobre activos digitales

El derrumbe de la plataforma FTX deja más de un millón de afectados en todo el mundo, muchos de ellos en España.

Trabajar ocho horas (como mínimo). Ahorrar durante meses o años. Inviertir en criptomonedas. Perderlo. El último episodio de esa secuencia lo sufrieron hace solo unos días más de un millón de particulares en todo el mundo por la bancarrota de la plataforma FTX, con sede en Bahamas. La quiebra de uno de los portales más populares entre los usuarios para comprar y vender activos digitales convierte 2022 en un año negro para el sector, ya azotado por el derrumbe de la criptodivisa Luna y el fondo Three Arrows Capital, entre otros. La avalancha de malas noticias alimenta el desencanto entre muchos de los que hasta ahora eran sus fieles defensores, que ven con impotencia esfumarse su dinero de un día para otro.

“Siempre ha habido grandes estafas, ahora nos ha tocado a nosotros”, dice David, uno de los afectados por el crash de FTX. Se ha unido a un grupo de Telegram donde 600 españoles y latinoamericanos comparten información sobre sus remotas posibilidades de recuperar algo, analizan demandas judiciales, y en general, hablan de cualquier cosa relacionada con la implosión de la firma fundada por el treintañero californiano Sam Bankman-Fried, probablemente uno de los hombres más odiados del planeta ahora mismo, cuyo paradero se desconoce tras poner a la venta por 39,5 millones de dólares la mansión de Bahamas en la que vivía con nueve colegas de FTX.

En la conversación también hay lamentos y duelo. No es sencillo asimilar que esos números que antes poblaban sus cuentas llenándoles de tranquilidad han sido sustituidos por un cero. “Cuando ahorras durante meses y ves que te han robado se te queda cara de tonto. El mundo es más cabrón de lo que parece”, dice David, que prefiere no concretar cuánto ha perdido.

Desconfianza

El primer análisis de FTX tras la bancarrota, efectuado por el nuevo administrador, el experimentado John Ray III, proporciona a los perjudicados pocas razones para el optimismo. En un demoledor documento de 30 páginas explica que nunca había visto un descontrol tan grande en el modo de gestionar una empresa. Y el que fuera liquidador de Enron ha sido testigo de mucho en sus 40 años de carrera.

En su escrito, describe prácticas corporativas cuanto menos llamativas: los gastos de los empleados se aprobaban con emojis en un grupo de mensajería; se pusieron a nombre de asesores y trabajadores casas compradas con fondos de la plataforma; se concedió un préstamo de 1.000 millones a Bankman-Fried, y la contabilidad era prácticamente inexistente, hasta el punto de que aún se sigue el rastro para encontrar todas las criptomonedas propiedad de los clientes de FTX.

El desplome de FTX, que llegó a estar valorada en 40.000 millones de dólares —similar a la capitalización en Bolsa hoy del Banco Santander—, no solo ha acabado de un plumazo con la mayor parte de la fortuna de su multimillonario fundador, cifrada en unos 16.000 millones de dólares —una cantidad parecida en euros—. También ha extendido la desconfianza sobre todo lo que lleve el apellido criptomonedas. EP