Médicos no aprueban

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    LUIS COELLO KUON YENG
    LUIS COELLO KUON YENG

    La última edición de la revista Vistazo, trae un reportaje acerca del Examen de Habilitación para el Ejercicio Profesional, que deben afrontar los médicos recién graduados antes de poder ejercer la medicatura rural y luego la  labor galénica.

    Este examen se toma desde el año 2014 y a su cargo está el Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES). Se trata de un total de 120 preguntas de casos médicos, de las cuales los estudiantes tienen que contestar como mínimo 81 preguntas de forma correcta para aprobar.

    Pero resulta que la última prueba de octubre de 2020 tan solo en 47% de los 3.844 alumnos, pudo llegar al número óptimo de aprobación, mientras que un 53% no aprobaron el cuestionario condenándolos a no realizar la rural y por ende al no ejercicio de la profesión como médicos generales, hasta una nueva evaluación. Esto representa desempleo en un/a bachiller que cursó toda su carrera universitaria y que se supone está en condiciones de laborar según los estándares de las facultades que ofertan la carrera de medicina en el país, 21 a nivel nacional para ser exacto.

    Hay dos teorías del porqué se dio esta gran número de desaprobados. En primer lugar, según los propios afectados, el cuestionario fue demasiado exigente, contenía preguntas propias de ciertas especialidades médicas con una dificultad inherente a médicos especialistas. Además reprueban que el número mínimo para aprobar fue de 81 preguntas, mientras que en el último examen de julio de 2020 fue de 64 preguntas correctas. La segunda causa, estaría relacionada con la calidad de la educación al respecto de la carrera de Medicina que ofrecen las universidades.

    Hay carreras en las que el porcentaje de aprobación es de más del 80% y 90% y otras en las que el porcentaje de aprobación apenas alcanzan el 30%. Hasta ahora no se ha dado a conocer la lista de facultades con mayor deficiencia en la aprobación de sus estudiantes. Esto último definitivamente crea una brecha enorme y para mí lo más preocupante es la calidad de atención que se da a las personas en cuanto a diagnóstico y sobre todo tratamiento al ser atendidas por los nuevos médicos.

    Urge encontrar métodos que mejoren la educación universitaria médica y que aquellas facultades con deficiencia pasen a un sistema de evaluación veraz, ética y acorde a la tecnificación moderna de la carrera.