Friday, July 30, 2021
Editorial Columnistas Nacionales Los gurús de la inacción

Los gurús de la inacción

Daniel Márquez Soares

Desde hace un tiempo está de moda, entre estrategas de comunicación y asesores de imagen, ensalzar las supuestas virtudes de no hacer nada. Esto comenzó cuando, desgraciadamente, la obra de algún antiguo maestro taoísta tuvo la mala fortuna de caer en manos de algún charlatán del mundo de las relaciones públicas y la administración. Desde entonces, el concepto del wu wei (algo así como “no acción”) ha sido malinterpretado y manoseado sin parar, al punto de, paradójicamente, servir para crear aun más confusión.

Los taoístas invitaban, en nombre de la paz y del bienestar, a no resistirse a situaciones que rebasan el poder humano ni intentar comprender y solucionar problemas cuya complejidad superan nuestra capacidad de entendimiento; en lugar de ello, es mejor fluir con ellos, dejar que el tiempo aclare la situación y dicte el curso que se debe seguir. Sin embargo, en estos tiempos en los que los líderes políticos suelen carecer de visión e ideología, en que todas las decisiones se toman encuesta en mano y lo único que se persigue es popularidad, este concepto ha sido instrumentalizado para un fin perverso. Gracias a él, se ha dotado a la cobardía, a la indecisión y a la vagancia de cierto halo místico, y se ha querido mostrar como sabios a los pusilánimes y a los apocados. El taoísmo enseñaba, por ejemplo, que es absurdo sembrar si no habrá lluvia para que las semillas germinen; sin embargo, los gurús triviales de ahora quieren convencernos de que ni siquiera es necesario sembrar y  que los frutos surgirán de la nada si es que uno se limita a esperar.

Da miedo pensar que la obsesión cortoplacista por las encuestas y la popularidad terminen conduciendo al presidente Guillermo Lasso al mismo extremo de inacción del expresidente Lenín Moreno o del alcalde Jorge Yunda. Cualquier análisis objetivo demuestra que el presidente tiene ante sí decisiones duras y urgentes. Cuanto antes, debe empezar a tomar medidas trascendentales para acostumbrar a la ciudadanía al hecho de que será un presidente resuelto, a la altura de los tiempos. Si, al contrario, opta por ser un gobernante timorato, cuando llegue el momento de enfrentar decisiones impostergables ya nadie lo apoyará.

dmarquez@lahora.com.ec

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