viernes, enero 21, 2022
Loja Destacado ¿Cómo elegir una carrera universitaria y no morir en el intento?

¿Cómo elegir una carrera universitaria y no morir en el intento?

Se debe identificar y perseguir una vocación ligada a la personalidad, intereses y habilidades.

Una de las preguntas que inquieta a los estudiantes que cursan su último año de colegio es

¿y ahora qué?
Las dudas suelen ser apremiantes e implican decisiones responsables que no pueden ser tomadas al azar, ya que en la mayoría de los casos la carrera universitaria que se elija es lo que se hará por el resto de la vida.
En Loja y Zamora Chinchipe, más de 8 mil estudiantes se incorporan este año como nuevos bachilleres de la República. Muchos habrán descubierto su vocación profesional, mientras que otros estarán en una montaña rusa donde lo único que predomina es la confusión y los conflictos existenciales.
Para tratar sobre este tema y dar respuestas a varias interrogantes, platicamos con Francisco Vivanco Ríos, coordinador del área de Psicoética de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), quien ofreció algunas directrices claves para determinar los intereses.

¿Cómo puedo descubrir mi vocación y tomar una buena decisión?
Esto se logra a partir de tres fases. La primera es el reconocimiento. Es importante fortalecer la toma de decisiones en los estudiantes de tercer año de bachillerato, con la finalidad de que puedan reconocer sus factores vocacionales internos y externos. Los elementos externos son los que tienen influencia sobre mí, mientras que los internos son las aptitudes y habilidades.
Las personas tenemos varias aficiones y es necesario descubrirlas para ejercer actividades que satisfagan nuestras expectativas. Es fundamental definir la personalidad para saber quién soy, cómo soy, entre otras preguntas que se pueden contestar a través de un ejercicio de autoconocimiento.
Otro factor interno de la vocación son los intereses. Muchas veces se llegan a confundir las cosas que nos interesan por aquellas que nos gustan.
Los seres humanos debemos tomar decisiones con base en principios y valores. Ciertas veces los jóvenes piensa que hay carreras mejores que otras en el sentido económico, por lo que es importante elegir con responsabilidad y en beneficio social.
La segunda fase tiene que ver con un análisis de los recursos, es decir, elaborar un plan de vida para evaluar mi situación actual y establecer las metas a corto, mediano y largo plazo.
Finalmente, entra la tercera fase de elección. En esta etapa hay que investigar sobre la profesión de mi interés, es decir, conocer los campos laborales, de especialización, competencias, etc. Una vez que tengo definida mi carrera, busco la institución educativa donde desearía cursar mis estudios y analizar las mallas académicas. Después de realizar este ejercicio y estar convencido de lo que quiero, puedo matricularme.
Para seleccionar la universidad se debe tomar en cuenta su misión y visión, servicios a los que pueda acceder como alumno, entre otros beneficios.
¿Cómo reconozco mis intereses?
Los intereses son aquellos que me incitan a saber sobre algo en específico, por ejemplo: cuando voy a comprar un celular puede que encuentre muchos que me gustan, sin embargo, no son lo que realmente busco, ya que mi objetivo es conseguir un dispositivo con buena cámara.
En el ámbito académico puede que me guste una carrera, pero que no me interese estudiarla o conocer más de ella.

¿Por qué algunas personas desde la infancia saben lo que quieren mientras que otras no?
Normalmente, los chicos de tercero de bachillerato piensan que una vez que terminan el colegio van a descubrir su vocación, cuando en realidad no es así. Esta se forma desde que uno nace. La interacción con la familia, amigos o al observar las cosas del entorno, ayudan a potenciar los elementos internos.
Hay un factor genético que influye para que la gente tenga ciertas aptitudes. Al hacer una evaluación, se puede determinar que algunas personas tienen mayor afinidad con áreas específicas como las sociales, computacionales, exactas, entre otras.
Los niños que experimentan constantemente nuevas cosas pueden descubrir sus aficiones y saber qué es lo que quieren. Es importante mencionar que todos los seres humanos tenemos dones, ya que son una motivación de vida y nos ayudan a desarrollarnos en la sociedad.

¿Puedo estudiar lo que mis padres decidan?
Este es un factor externo que no depende de mí. Cuando los padres deciden las carreras de los hijos no hay vocación, por ello, es imprescindible que respeten su decisión. Seguir lo que quiero me permite potenciarme al 100%, sin embargo, cuando un joven es obligado no logra robustecer sus conocimientos y se frustra.
Es necesario fortalecer la orientación vocacional a lo largo de la vida. Para conseguirlo, se requiere un trabajo conjunto entre la academia y padres de familia, con el fin de que los jóvenes puedan escoger correctamente una carrera o cualquier otra profesión.

¿En caso de dudas, puedo pedir ayuda profesional?
Efectivamente. El desarrollo de la vocación se vive como un proceso social o como un proceso de intervención individual.
Se puede acudir a un profesional de la Psicología Educativa o Clínica que tenga conocimiento sobre el tema. Los expertos harán una medición de las aptitudes mediante pruebas psicométricas y algunas estrategias de búsqueda.
¿Cuál es su mensaje para los jóvenes que concluyeron el colegio?
Luchen por sus sueños. Todo esfuerzo tiene su recompensa y no se desanimen durante el proceso. ¡Ánimo!

TOME NOTA
Los servicios y beneficios que ofrece la universidad ayudan a potenciar los conocimientos.
EL DATO
Se recomienda que desde primer grado los maestros apliquen estrategias de desarrollo vocacional en los niños.
EXTRACTO
“No se debe obligar a los jóvenes a seguir ciertas carreras, por el contrario, hay que orientarlos para que tomen buenas decisiones”

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