Sube a nacer conmigo, hermano

    Álvaro Peña Flores

    Conocido es por todos la grave crisis de conciencia que el mundo adolece con ocasión de la aprobación legal, política y social del aborto y feticidio del ser humano; considerado como tal, según la biología, desde la concepción. Cruz-Coke (1899-1974) planteaba ya, hace casi un siglo esta crisis de la civilización, subrayando principalmente que existen derechos inalienables del feto para vivir, los que hoy llamamos derechos del niño antes de nacer, que son vitales y esenciales en el desarrollo de la cultura de nuestra civilización. Sostenía que, es el problema de mayor prioridad e importancia entre todos los de naturaleza moral, legal, científico y filosófico que abruman nuestra vida intelectual y espiritual.

    El 07 de junio de cada año, se celebra el Día Mundial de los Derechos del Nacimiento, cuyo objetivo es concientizar a la población sobre la importancia del parto, que es un derecho para la madre de parir, como lo es un derecho para el nacido de nacer, y que su proceso sea más humano y menos intervenido en todas sus facetas. Se conmemora el derecho que tiene el bebé al reconocimiento de su capacidad física y emocional, en su vida intrauterina y extrauterina y, especialmente, en la transición de ambas, además de lograr un vínculo emocional y afectivo madre e hijo durante el crecimiento.

    El sacerdote católico Gregorio Mendel, fundador de la genética, haciendo honor al juramento de Hipócrates, padre de la Medicina y a la doctrina predicada por Cristo, se ha sumado a esta causa para defender en forma absoluta el derecho a la vida, del niño por nacer. Por tanto, apoyados por la gran tradición hipocrática, mendeliana y cristiana, quienes nos consideremos responsables ética y moralmente estamos llamados a defender la vida de millones de niños que nacerán en los tiempos venideros. Ante esto es preciso repetir el llamado del gran poeta Pablo Neruda, cuando exclamó “Sube a nacer conmigo, hermano”.

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