domingo, mayo 16, 2021

Editorial Columnistas Nacionales Lo urgente y lo importante

Lo urgente y lo importante

Fabián Cueva Jiménez

Esta frase hemos escuchado y leído muchos: “El país no se arregla hablando de los corruptos, sino dejando de votar por ellos”; pero,  si hablamos y no votamos.  Y hubo acogida. Ahora,  estamos atentos a  las acciones y responsabilidades  de los nuevos administradores del Estado.

En la transición, están recibiendo y analizando informes y datos, tarea importante, no única,  también es urgente investigar de todo lo negativo de sus antecesores de 14 años atrás, que guardan ciudadanos y medios.

El cambio en muchos países resulta fácil,  parten de herramientas y documentos democráticamente creíbles como la “rendición de cuentas”, posibilidad incierta en el Ecuador, porque  eventos de esa naturaleza  tan sólo fueron sainetes con propaganda incluida. Altos funcionarios, ejemplo, un Ministro de Relaciones Exteriores con 6 años de permanencia en la función, organizó un  acto netamente populista: ingresó en bicicleta, proyectó  láminas con supuestos “logros”, después de un monólogo con música en vivo de por medio, se despidió para ir hacia un nuevo cargo ministerial, pese a acusaciones que guardaba el ente de control estatal.

Entonces, hubo cuentas no rendidas, que en educación fueron muchísimas por hechos muy  perjudiciales, amparados en una pésima ley que tan sólo después de 10 años fue reformada  en un 80%, con “tan sólo” 120 cambios.

Desde esta columna, desde hace 8 años, criticamos desaciertos  pedagógicos  y administrativos: cambios improcedentes en las mallas curriculares, agresiones e intolerancias contra alumnos, maestros y padres, inexistencia del Consejo Nacional de Educación, obesidad burocrática, circuitos y distritos ineficientes, abandono de la educación técnica, fallido bachillerato internacional, educación inicial con desnutrición, Bachillerato General Unificado inconsistente, fracasadas pruebas de admisión a la Universidad;   y, un larguísimo etc.

Necesario es  “inaugurar” un nuevo ministerio, que señale  a los malos conductores  y atienda a lo más urgente, sin descuidar a lo más importante.

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