Lealtad a la Nación

    Por: Orlando Amores Terán

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    Los conjuramos a quienes hacen la fuerza pública, personas formadas en el honor, consagradas a la Patria. Demuestren vuestra vocación que es apreciada en alto grado por el pueblo libre, emprendedor y honrado de nuestro país, rechazando enérgicamente la aborrecible imposición del narco-comunismo en vuestras unidades.

    Hagan respetar vuestros cuarteles, recintos consagrados a la disciplina, la tradición, el valor y la lealtad a la Nación. Tales valores no pueden ser pisoteados por los sucios propósitos de fomentar entre sus miembros, la “lucha de clases” que tienen el protervo destino de destruir lo que construyeron los abuelos de nuestros tatarabuelos a lo largo de sus luchas por la libertad de nuestro pueblo y la consolidación de nuestra Patria: con la Rebelión de las Alcabalas de 1592; el Levantamiento contra el Corregidor de Quito de 1765; el Primer Grito de la Independencia de 1809; la Constituyente del Estado de Quito de 1812; la Batalla del Pichincha de 1822; la Batalla de Tarqui de 1829; La Guerra de 1941; el Conflicto del Alto Comaina de 1981; la Guerra del Cenepa de 1995.

    Es inadmisible que se pretenda borrar estos actos heroicos; que se desprecie los monumentos a nuestros héroes, para imponernos estatuas de un ladrón dedicado a la política, o un criminal dedicado a la guerrilla.

    El comunismo es la peor pandemia. Y en América es más tóxico, porque está mezclado con narcotráfico. Son narco-comunistas, ya están en España, influyeron en las elecciones de EEUU. Son la peste del s. XXI. El narco-comunista, el asesino y el ladrón, comparten la misma “ética”; los tres quieren disponer de tu vida, ahorros y bienes. La libertad es una sensación que se la construye continuamente. ¡Son ustedes, la fuerza pública! Los depositarios del legado histórico, las armas y el honor de la Nación. ¡Reaccionen, en consecuencia! ¡Mi Patria primero!

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