Las oportunidades laborales se hunden entre la informalidad y la falta de capacitación

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    PREOCUPACIÓN. Tener un buen trabajo es un lujo en Ecuador.
    PREOCUPACIÓN. Tener un buen trabajo es un lujo en Ecuador.

    La pandemia dejó más de 5,5 millones de ecuatorianos en el subempleo y desempleo. Menos del 20% de las personas que salen de la secundaria tienen las habilidades que se buscan en el mercado laboral.

    Uno de los retos más importantes del Ecuador en los próximos 10 años es darle un giro radical a su precario mercado laboral. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), corte al 31 de diciembre 2020, el 68% de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, 5’524.651 ecuatorianos, están entre la informalidad y el subempleo.

    Esos millones de personas ganan menos de $400 mensuales, no tienen acceso a beneficios de ley (incluyendo afiliación al IESS) y trabajan menos de 8 horas al día.

    Las dos caras

    De cara a una indispensable recuperación y una mejor normalidad posterior al Covid-19, el país se enfrenta a dos escenarios.

    1. Por un lado, después de una caída profunda, el mejor panorama sería que la economía despegue en forma de V, es decir, que después de una gran caída como la del año pasado, hay una recuperación rápida en todos los sectores de la economía.
    2. Por otro lado, si no se corrigen los graves problemas de desigualdad, la trayectoria podría ser en forma de K, donde los más preparados podrán recuperarse rápidamente, pero la mayoría seguirá en la precariedad y su situación estará en permanente caída.

    En otras palabras, el acceso a empleos de calidad, que son un factor decisivo para mejorar el nivel de vida, no se logrará solo con una reforma laboral que flexibilice y modernice las modalidades de contratación, sino también con un enfoque fuerte en mejorar las habilidades de las personas.

    Poco capacitados

    Graciana Rucci, economista líder de la división de mercados laborales y seguridad social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó que la creciente informalidad del mercado laboral es consecuencia directa de graves huecos en la educación y la formación continua.

    Así, solo el 19% de las personas que salen de la secundaria tienen las habilidades básicas para acceder a un empleo o seguir estudiando

    Entre los adultos, más de la mitad no cuenta con capacidades suficientes en comprensión lectora, aritmética y resolución de problemas. Incluso, al momento de iniciar la pandemia, el 40% no tenía experiencia con computadoras y otras tecnologías.

    Fortalecer la capacitación

    Por eso, Rucci recalcó que se debe fortalecer, de manera inmediata, los sistemas de capacitación, mediante un trabajo público y privado. En los principales países desarrollados, por ejemplo, se pusieron en marcha programas o micromódulos de aprendizaje para que las personas, sobre todo de los sectores más afectados por la crisis, accedan a nuevas herramientas para hacer carrera en otras actividades.

    María Verónica Balseca, educadora y emprendedora, comentó que la educación debe ser realmente una prioridad, pero no solo en el nivel de gasto, sino en la calidad.

    “Hemos configurado un círculo vicioso donde se forma malos prospectos para un mercado laboral cada vez más deteriorado. La pandemia solo desnudó, de manera agresiva y rápida, un sistema que hace agua por todas partes”, acotó.

    En 2020, más de 2,5 millones de mujeres estaban desempleadas; en el caso de los hombres la cifra era de 2,9 millones.
    31 de 100 ecuatorianos DE la Población Económicamente Activa tiene un empleo adecuado, con ingresos de, al menos, $400 al mes.

    Principales cifras del mercado laboral

                                    Informalidad y desempleo     Ingreso medio       Nivel educativo

    Diciembre 2019        4’904.810 personas                   $325,7                65% no terminó secundaria
    Diciembre 2020        5’524.651 personas                    $292,6                63% no terminó secundaria