La política ecuatoriana

    Iván Paredes

    El territorio ecuatoriano ha entregado a sus habitantes innumerables riquezas naturales para su subsistencia, desarrollo y progreso, cosa que otras naciones han tenido que luchar e inventarse para, por lo menos, cubrir las necesidades básicas como la vivienda y alimentación, el más claro ejemplo es el Perú que, en medio del desierto han construido grandes ciudades; pero, el Ecuador teniendo todo lo necesario, y más, ha demostrado que su talón de Aquiles es la mala política desde su creación como Estado hasta este día de hoy, cosa que ha retrasado, dividido y empobrecido a la población por no tener el compromiso, valor y sentimiento hacia sus coterráneos dejando demostrado que la ambición e individualismo es el camino de superación.

    Iniciamos este año con elecciones nacionales, donde la falta de palabra, el fraude y viveza han sido mecanismos utilizados para gobernar; luego, la segunda vuelta electoral que se eligió a un gobernante más por el temor a que regrese la corruptela al poder, pero lo crítico y escandaloso fue los pactos y alianzas que se entramaron días antes de la primera sesión de la Asamblea Nacional, cuando dos partidos políticos que, supuestamente eran opositores por pensamientos políticos se unieron únicamente para satisfacer sus ambiciones y deseos, más no por el avance del Ecuador, aquello se convirtió en un show barato donde los “padres de la patria” dejaron aquel sin sabor de resignación, develando que no existe un líder que vaya a dirigir con firmeza las riendas del país, el silencio se escuchó, pero la vergüenza y desánimo en la población tuvo un sonoro estruendo.

    Es así como se maneja la política ecuatoriana al vaivén de las circunstancias, peleas, demagogias, insultos, risitas, pidiendo permiso para alimentarse, sin medir el futuro del Ecuador.