La comunidad salsera está de ‘luto’

    DETALLE. Imagen de la escuela Tropical Dance que cerró en pandemia.
    DETALLE. Imagen de la escuela Tropical Dance que cerró en pandemia.

    Academias importantes, como el Estudio Nacional de Baile (ENB) y Tropical Dance, cerraron. Las clases en línea no dieron frutos.

    El 13 de marzo de 2021 se cumple un año sin eventos de baile en Ecuador. Es una realidad que dejó con malestar a la comunidad salsera. “Todo artista opina eso, porque el mundo se mueve con el arte”, asegura Nardy Rosero, bailarina profesional.

    Es una sensación de tristeza, ya que es un vacío “para todo el arte y la cultura, en general”, dice Franklin Colina, campeón del World LatinDance Cup del 2019. La pandemia canceló varios eventos y competencias. Además, obligó a los bailarines a finiquitar sus entrenamientos, competencias y shows.

    “Hay una parte que lo hago por amor al arte, pero también lo hago por la necesidad, porque yo como y vivo de esto a la final”, afirma Franklin Colina.

    Los bailarines antes de la pandemia  

    La rutina de los bailarines era dinámica antes del coronavirus, pero cuando llegó el confinamiento fue un choque brusco. Antes de la pandemia, no pasaba en mi casa. Salía a las 6 de la mañana y regresaba 11:30 de la noche. Solía entrenar unas 5 horas diarias”, asegura el bicampeón a nivel mundial en bachata, David Flores.

    La competencia que estaba más próxima a celebrarse era el Euroson Latino World Salsa Championship (ELWSC), en la que varias academias ecuatorianas iban a participar, pero los bailarines tuvieron que interrumpir su preparación por el confinamiento.

    El ELWSC, que se iba a realizar el 18 de marzo de 2020, fue cancelado una semana antes. La prohibición de los eventos había empezado dos días antes.

      Durante la pandemia

    Varios profesores de baile no tuvieron la necesidad de expandir sus horizontes en ese momento, ya que la mayoría creía que no duraría mucho el confinamiento. Colina dice: “el primer mes lo vivimos como vacaciones, todos creíamos que solo tomaríamos un descanso”.

    Sería imposible calcular cuántas academias cerraron en Quito, ya que varias están en constante apertura, transformación o cierre. Brenda Enríquez asegura que “más importante que esas cifras, es conocer que las academias con más trayectoria que desaparecieron por la pandemia”.

    Entre ellas, el Estudio Nacional de Baile (ENB) y Tropical Dance. Estas intentaron que “sus alumnos tomen clases online pero no tuvieron acogida”, aseguran los exprofesores de la academia.

    Otras escuelas cerraron sus puertas momentáneamente, pero ahora han vuelto a estar activas. Entre ellas están Wepa Academia de Baile, que se ubica en la avenida Quitumbe Ñan, cerca del Quicentro Sur, y Dancing Mood Estudio de Baile, en la avenida 6 de Diciembre y el Telégrafo.

    Los bailarines vieron la oportunidad de ser conocidos en redes sociales tras el retiro de las academias. Nardy Rosero asegura que varios profesores empezaron a auto publicitarse en las redes sociales por necesidad.

    Tras el cierre de Tropical Dance, “tres compañeros míos abrieron a Djembé Dance Studio en plena pandemia y me encuentro trabajando en esa academia actualmente”, añade la instructora de Djembé, Nardy Rosero. La escuela está en la avenida La República e Inglaterra cerca del Mall en Jardín.

      El reto de dar clases vía internet 

    “Dar clases fue difícil. Primero, tuvimos que adaptarnos a los medios digitales, tenerlos y aprender a usarlos. Algunos alumnos se quejaban del destiempo y eso se debía a que la reproducción les llegaba tarde”, cuenta la profesora de Dancing Mood, Brenda Enríquez.

    Las clases por Zoom tienen “varios factores que influyen a que no te guste la clase, a menos que sea una buena o precisa”, asegura Colina.

    La pandemia dio la oportunidad de tomar clases con los mejores maestros del mundo vía internet, como David Flores, quien buscó los mejores programas de bachata con profesores de Estados unidos, España, Italia e incluso tuvo una maestra en China. “Tuve que adaptarme al uso horario de ellos. Tomaba clases desde las 5 de la tarde hasta la una o dos de la mañana”.

    Por otro lado, Nardy Rosero cuenta que algunos alumnos “no lograron acoplarse a este sistema online, ya que asistían a las clases por un acto social más que por el tema del aprendizaje”, agrega.

    Israel Alminate
    Estudiante de la USFQ