Justicia Selectiva

    Por: Anita Caicedo

    La justicia es ciega… dicen. Es la expresión ideal de las relaciones sociales que se elevó de las ruinas de la Revolución francesa hace más de dos siglos, bajo el eufemismo, para no decir que la justicia es clasista se la exterioriza como “selectiva” cuando se dice que algo es clasista se está haciendo alusión a una manera de clasificar. En las ciencias sociales hay varias teorías que se refieren a las formas de encasillar a la gente y a los grupos en clases.

    Todas se refieren a las desigualdades sociales que caracterizan a las sociedades. Por ejemplo, hay clases altas y clases bajas (de paso también hay clases medias). Hay ricos y hay pobres. Explotadores y explotados. En este sentido se puede decir que hay una justicia para la clase alta, rica y explotadora. A su vez, hay otra justicia para la clase baja, pobre y explotada. Esta regla se aplica en todas las sociedades actualmente existentes en el mundo, con muy pocas excepciones. En algunos países la clasificación es complementada por distinciones culturales/étnicas.

    La selectividad con la que actúa, la justicia y la espectacularidad de los medios de comunicación evidencia la total descomposición de la clase dominante apostada en el Estado. Las limitaciones del descontento popular, principalmente en las grandes urbes y los restos de la clase media y la falta de un espacio de convergencia que supere la dicotomía desde la libertad social, es lo que hoy nos permite reflexionar si el Ecuador, los estamentos legales garantizan el debido proceso, por qué los episodios cometidos “administrando justicia” nos hacen pensar que esta ( justicia) puede convertirse en una justica de clases, de odios , politizada, direccionada y dogmática pero a su vez manipulable?. Dejando espacio a la incertidumbre y preocupación, por tanto, nos permite discurrir en la teoría de que mientras más limitaciones tienes, mientras más intereses representas, menos derechos garantizados posees.

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