miércoles, mayo 12, 2021

Editorial Columnistas Nacionales Ira, tristeza y decepción

Ira, tristeza y decepción

Carlos Freile

Cuando se dictan sentencias contrarias a los derechos de seres humanos indefensos, sobre todo contra el principal de ellos, la vida, el ciudadano de a pie, se llena de ira porque es consciente de su impotencia para defender a los perjudicados, en este caso concreto, los niños no nacidos. Estas pobres criaturas han sido condenadas a muerte sin haber cometido ningún delito. Para evitar objeciones: la ciencia nos dice que una vez fecundado un óvulo humano por un espermatozoide humano, se da origen a un nuevo ser humano vivo, con su propia herencia genética humana y compuesto por células humanas. La filosofía me enseña que un ser humano vivo, por el mero hecho de serlo, tiene todos los derechos inherentes a su naturaleza, independientemente de sus condiciones accidentales: edad, sexo, raza, salud, conocimientos, instrucción, fortuna…. Luego, ese nuevo ser humano tiene derecho a vivir. Ninguna norma se lo puede quitar.

También sentimos tristeza al constatar que en este país se viola la Constitución a troche y moche, aun por las personas encargadas de defenderla; no se entiende que se vaya contra su artículo 45 que manda: “El Estado reconocerá y garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción”. Es triste que siete personas letradas no sepan leer y entender algo tan claro y vayan contra el sentir del ochenta por ciento de los ecuatorianos.

Por último, ¡cuánta decepción nos ha causado el comunicado del presidente electo! De todo lo que se le podría acotar solo me quedo con un punto. Señor presidente electo, la oposición al aborto no tiene nada que ver con el laicismo, no se deje engañar. Usted ha caído en la trampa de los manipuladores de opinión que han pretendido vender la idea de que la única razón para oponerse a ese crimen es la religiosa; no hay tal. Conviene reflexionar sobre el sentido auténtico del laicismo. Además, la redacción de su carta, con un par de anacolutos insufribles, da a entender que el ser católico prácticamente sería un obstáculo en la defensa de la democracia y del sistema republicano.

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