Wednesday, April 14, 2021

Inmunizaciones

Rodrigo Santillán Peralbo

La humanidad se conmueve por el avance insostenible del Covid-19, pero teje esperanzas con las vacunas que podrían inmunizar rápidamente a los pueblos del mundo, si no se hubiese politizado el tema o si los países ricos no hubiesen acaparado la producción. Hay gobiernos eficientes con excelentes planes de vacunación y otros como el Ecuador que carecían de un plan, según informó el presidente Lenín Moreno.

A nivel planetario, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció en agosto pasado, que Rusia ya tiene la vacuna Sputnik V contra el Covid-19, con lo que desató una ola de críticas negativas orquestadas desde el todopoderoso imperio. Dijeron que la vacuna era insegura, que no provoca confianza, que no ha pasado todas las pruebas, que falta la fase 3, que los hackers rusos habían penetrado en laboratorios ingleses y norteamericanos y toda la parafernalia usada durante la ‘Guerra Fría’, para asustar a la humanidad.

En la era Trump, Estados Unidos declaraba la guerra comercial a China Popular. Fue una absurda competencia a lo largo y ancho de la tierra, guerra que, con Biden, se mantiene, ahora con serias amenazas de confrontaciones militares porque Estados Unidos ha desplegado en el mar de China, una flota de guerra que incluye submarinos nucleares, portaaviones y todo de tipo de navíos amenazantes. Una de las consecuencias de esa absurda campaña contra China, incluye las vacunas contra la pandemia.

Las vacunas chinas y rusas han probado su eficacia tanto en sus propios países como en países de Asia, África, América Latina y Europa. Francia y Alemania quieren producir la vacuna rusa Sputnik V. Hay farmacéuticas que imponen condiciones a gobiernos débiles que sólo tienen una opción: aceptar todas las condiciones de la transnacional o quedar sin vacunas.

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