Infierno en la cárcel

    Por Patricio Durán

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    “Vivimos” una cultura de la muerte. Los demonios han salido del infierno, en las cárceles -sin eufemismos como “Centros de Rehabilitación Social”- de donde nadie sale rehabilitado, sino más perfeccionado en delinquir, en donde las Personas Privadas de la Libertad (PPL) tienen un arsenal completo: armas de grueso calibre, armas blancas, machetes, incluso motosierras con las que degüellan a sus víctimas (79 muertos hasta el 24/02/2021).

    El amotinamiento de PPL en tres recintos carcelarios –Azuay, Cotopaxi y Guayas- causa horror, pánico, desesperación, impotencia. Por redes sociales circulan videos sangrientos de decapitaciones con motosierras, corazones latiendo, recién arrancados del pecho, machetazos, disparos, apuñalamientos, y lo más tétrico: se escuchan risas, carcajadas que parecen provenir del fondo del averno, mientras los verdugos juegan con las cabezas ensangrentadas de sus víctimas, ante la angustia de familiares que no sabían la suerte que habían corrido los suyos.

    El infierno en la tierra, el infierno ya no es la morada de Satanás y de sus demonios, ahora el infierno está en los reclusorios, donde los capos de las mafias tienen su morada y reinan sin restricciones. No hay autoridad que valga e imponga el orden. ¿Las autoridades perdieron el control o se hacen de la vista gorda para que los reclusos disfruten y dispongan de drogas, celulares y otros dispositivos con los que siguen controlando el crimen organizado? Se dice que el autor intelectual de varias muertes, incluso del presentador de televisión Efraín Ruales y del ciudadano israelí Shy Dahan, dio la orden desde la cárcel.

    Es menester que se realice una exhaustiva investigación para encontrar a los culpables, a quienes otorgan semejantes libertades a los capos, para que sigan reinando en un país sin Dios ni Ley.