jueves, abril 22, 2021

Indefensión

Paco Moncayo

Es imposible borrar de la memoria colectiva las imágenes tétricas e insólitas de la última crisis penitenciaria; del mismo modo que los episodios de aberrante corrupción desatada en la gestión de la pandemia. Existe hoy una sensación de angustia, desamparo y desconfianza generalizados. La gente se pregunta: ¿Cómo llegamos a esta situación?

La Seguridad es una política de Estado y un servicio público dirigidos a proteger la libertad y el bienestar de los ciudadanos. En Ecuador la ley crea el Sistema Nacional de Seguridad y, como su más alto organismo, el Consejo, presidido por el presidente de la República y conformado por los titulares de las funciones legislativa y judicial; los ministros de Defensa, de Gobierno y de Relaciones Internacionales; el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; el comandante general de la Policía y representantes de entidades públicas y privadas o personas particulares convocados por el presidente.

Corresponde al Consejo asesorar y recomendar al presidente sobre políticas, planes, estrategias y procedimientos en materia de seguridad; además de medidas de prevención e intervención en casos de acontecimientos graves o amenazas que afecten o puedan afectar la integridad de los habitantes y del Estado. La ley reconoce que la Seguridad integra sistémicamente a todas las funciones del Estado, todos los niveles de gobierno y a la sociedad civil.

Si se hubiese activado este Sistema, especialmente en su fase preventiva, no habría sucedido el 30-S, con el lamentable ataque a una casa de salud y el saldo luctuoso de muertos y heridos; se habría gestionado correctamente la crisis del terremoto de 2016; habría podido ser otro el desenlace del trágico secuestro y asesinato del equipo periodístico de diario El Comercio; se habría negociado una solución y evitado el intento de golpe de Estado de octubre de 2019; la crisis de la pandemia del Covid-19 no habría ocasionado tantas muertes y se tendría un claro programa de vacunación; y, con certeza, la sanguinaria crisis carcelaria se habría evitado. ¿Será la conducción política capaz de recapacitar sobre estos temas y rectificar?

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