Una educación diferente

DIC, 18, 2008 | 04:00

Naturaleza. Es la principal herramienta para impartir los conocimientos a los pequeños de ‘El Prado’.
Cifras
6
Años tiene funcionando
9
Son los docentes del lugar
3
Personas están en el área administrativa

Son las 13h00 y el timbre suena para que los pequeños que estudian en el Centro Educativo ‘El Prado’ alisten sus maletas y así culminen una jornada de estudios.

Sin embargo, ocho de los 55 alumnos de la institución buscan el comedor del lugar para compartir los alimentos con Gerardo Pullas, mentalizador de la Escuela; Rodrigo Andrade, el psicólogo y doña Gloria Tapia.

Así inicia la segunda jornada de su enseñanza dentro del centro educativo que tiene, recién este año, la modalidad de seminternado para aquellos padres que buscan tener supervisados con amor, respeto y disciplina a sus hijos.

“Con este proyecto lo que buscamos es rescatar el valor, la importancia y lo esencial que es el papel de la familia en una sociedad que anhela crecer correctamente”, agregó Pullas, con la convicción enfatizada en su voz y en sus ojos.

Haciendo una ligera pausa a su relato hace un alto y pide a uno de los menores que haga la oración para bendecir los alimentos servidos en la mesa y porque sus padres y familiares se encuentren bien.

Tras el emotivo momento todos empiezan a servirse los alimentos con mucha compostura. Este es un momento muy especial pues los niños no solo aprenden durante las horas de clases, sino también otro tipo de enseñanzas como etiqueta en la mesa, buen comportamiento con las personas adultas y la gratitud hacia Dios por la oportunidad de un nuevo día de vida.

Otras actividades
Una vez que culmina el almuerzo y el descanso merecido los niños empiezan a hacer sus tareas, que son dirigidas por un profesional, así como a aprender música, y a reforzar los conocimientos de las aulas.

La escuela
Está ubicada en, alrededor de seis hectáreas al aire libre, Viña Loma de la parroquia Izamba, a unos dos mil 400 metros sobre el nivel del mar, lo que le da una vista espectacular de Ambato.

“El aire puro que reciben aquí les permite tener más oxígeno y que sus mentes estén más abiertas para receptar los conocimientos netamente educativos y de su formación como buenos ciudadanos”, concluyó Pullas.