¿Es real el peligro de escasez de alimentos en el mundo y en Ecuador?

Los cultivos agrícolas son de los más afectados por la crisis pandémica y la guerra

Los desequilibrios derivados de la pandemia, a los que se sumaron los que llegaron de la mano de la Guerra de Ucrania, han disparado los costos de producción en el agro. Dos productos clave en toda la cadena agropecuaria como el maíz y el trigo ya están seriamente afectados.

Cuatro productos son los pilares de la civilización moderna: cemento, acero, plástico y amoniaco. Todos ellos depende, en menor o mayor medida, del petróleo que está en una constante escalada al alza. Actualmente en el mundo se producen 4,5 billones de toneladas de cemento; 1,8 billones de toneladas de acero;  cerca de 400 millones de toneladas de plástico y 180 millones de toneladas de amoniaco.

Sin embargo el amoniaco es el producto que merece el primer lugar en la lista. Esto debido a que su síntesis es la base de todos los fertilizantes nitrogenados; y sin todas sus aplicaciones,  la industria de los alimentos sería incapaz de generar suficiente producción para una población mundial de miles de millones.

En países como China, la alimentación de 3 de cada cinco habitantes depende de manera indispensable de la provisión de compuestos derivados del amoniaco. Eso también pasa en el Ecuador y explica gran parte de los problemas que está experimentando la producción agropecuaria y la provisión de alimentos.

Pablo Jiménez, docente del Business de la Universidad SEK (Uisek), puntualizó que a los problemas logísticos y de reducción y encarecimiento de la oferta productiva, los cuales estallaron de la mano de la pandemia; desde 2022 se sumó el golpe la Guerra entre Rusia y Ucrania, la sequía en varias zonas del mundo y la estrategia COVID cero de China.

Ya en un primer momento de la pandemia en Ecuador un tercio de las familias redujeron su consumo diario de alimentos, tanto en el número de comidas (de 3 a 2) y en la calidad. Esto se debe no solo a la inflación creciente a nivel mundial y local; sino que también se ha vendido restringiendo la provisión de ciertos alimentos e insumos básicos.

Costos de fertilizantes por las nubes y producción local a la baja

Más del 90% de los fertilizantes nitrogenados (basado en amoniaco) que se utilizan en los cultivos agrícolas ecuatorianos vienen del exterior, es decir, son importados. El precio de esos fertilizantes se ha más que duplicado si se compara abril de 2021 con abril de 2022. Los precios de la urea también se ha disparado más del 100% y se ha reducido su oferta mundial. Antes de la guerra, Ecuador importaba el 40% de su consumo de urea desde la zona de Bielorusia y Rusia.

Eso representa un serio golpe a la producción local, sobre todo de los agricultores pequeños. Según José Xavier Orellana, asesor empresarial, si se opta por cultivar sin fertilizantes, u otro tipo de insumos ahora más caros y escasos, el rendimiento por cosecha se desploma hasta un 50%.

En Ecuador, el encarecimiento de los costos de producción, ya están afectando seriamente a dos productos agrícolas fundamentales en varias cadenas alimenticias.

Así, por un lado, ya antes de la actual crisis, solo producíamos internamente el 1% del trigo que consumimos cada año. Esa mínima producción está a la baja para este y el próximo año. Esto obliga a importar más, pero en el mundo ya hay escasez de este producto; que además se ha encarecido un 80%.

Esto tiene un efecto directo en la alimentación de la población y en la provisión de productos de la canasta básica como el pan.

Por otro lado, ya se prevé una caída total del 35% en las cosechas de maíz en Ecuador. Este producto no solo es otro de los productos de la canasta básica, sino que también es un importante componente de los balanceados para industrias como la avícola.

El 55% de los balanceados está hecho con maíz y otro 35% está basado en soja, la cual también tiene una cosecha mínima en el país.

El resultado de todos estos factores es un encarecimiento de hasta el 26% en la carne de pollo y cerdo, además de los huevos.  Por eso, si existe un real riesgo de que empeore el acceso a la alimentación básica en los hogares de menos recursos; y esto profundice el deterioro que ya provocó el primer golpe de la pandemia.

¿ Qué medidas se puede tomar?

Ya Colombia, Brasil, México, y Estados Unidos han reducido los aranceles y la tramitología para la importación de productos de la canasta básica, lo que permite bajar los precios al consumidor. Y Chile se ha modificado el bono solidario para dar más transferencias en efectivo a los más pobres.

En el caso del Ecuador, Jiménez consideró que el camino más viable es la reducción de costos mediante la revisión de aranceles y trámites. » Esas son medidas que no tienen un gran impacto fiscal; pero si ayudan a los productores y consumidores», puntualizó

Las alertas sobre escasez de alimentos y problemas de hambre, sobre todo en la población más vulnerable y de menos ingresos, han hecho que organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) publiquen llamados a que los Gobiernos hagan un esfuerzo para aumentar las ayudas o bonos directos tanto para los sectores más pobres como para los productores agrícolas.

El objetivo final es reducir la creciente inflación y evitar mayores dificultades en la provisión de alimentos. En el caso de Ecuador, de acuerdo con Jiménez, el problema de esa clase de soluciones es que el Estado, a pesar de la «bonanza petrolera», sigue teniendo un presupuesto muy ajustado y con poco espacio para mayor gasto.

Desde el ministerio de Agricultura, se han anunciado medidas localizadas como la importación directa, desde el Estado, de insumos agrícolas para entregarlos a menor precio a los agricultores. (JS)

Putin usa el hambre como arma de guerra

Unas 20 millones de toneladas de productos alimentarios están bloqueados en Ucrania desde el inicio del conflicto.

El gobierno ruso planteó ayer negociar la exportación de cereales desde Ucrania, pero lo condiciona al levantamiento de sanciones impuestas por Occidente.

Redacción MOSCÚ

Rusia declaró ayer su disposición a iniciar negocaciones sobre un corredor humanitario en el mar Negro para los barcos con cereales bloqueados en los puertos de Ucrania.

«Más de una vez hemos declarado que la solución del problema alimentario exige un enfoque global, que tiene que ver con el levantamiento de las sanciones a la exportaciones y las transacciones financieras», dijo a un grupo de periodistas el viceministro de Exteriores de Rusia Andréi Rudenko, citado por la agencia Interfax.

Agregó que, además, Ucrania debe desminar todos los puertos donde se encuentran los barcos.

De ese modo, Rudenko intentó salir al paso de las acusaciones acerca de que Rusia bloquea la venta ucraniana de alimentos y que, incluso, roba granos de silos en territorio de su vecino.

Riesgo inminente

Antes de la invasión rusa, Ucrania era uno de los graneros del mundo, exportando 4,5 millones de toneladas de productos agrícolas al mes desde sus puertos, incluyendo un 12% del trigo mundial, un 15% del maíz y la mitad del aceite de girasol.

Hasta la fecha, unas 20 millones de toneladas de productos alimentarios quedaron bloqueados en Ucrania, según las autoridades locales.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió la semana pasada que la guerra “amenaza con hacer caer a decenas de millones de personas en la inseguridad alimentaria”.

El miércoles, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, acusó al presidente de Rusia, Vladímir Putin, de utilizar “el hambre y el grano” como arma de guerra y pidió colaboración internacional con “urgencia” para aplacar los “crecientes signos de una crisis alimentaria”.

“Hoy, la artillería rusa está bombardeando almacenes de cereales en toda Ucrania deliberadamente. Y los buques de guerra rusos en el Mar Negro están bloqueando los barcos ucranianos llenos de trigo y semillas de girasol”, dijo Von der Leyen en su intervención ante el Foro de Davos.

Añadió que los rusos también han quemado campos de trigo y que las consecuencias están a la vista: Los precios mundiales del trigo se disparan. Y son los países frágiles y las poblaciones vulnerables los que más sufren. (DLH)