Retaliación de microcarteles del narco se siente en pleno estado de excepción

A un lado de los cuerpos torturados había una nota, este 7 de mayo de 2022.

Expertos opinan que ya hay una declaración de guerra del narcotráfico al Estado ecuatoriano que ha reforzado la seguridad en tres provincias. 

Autos con explosivos, detenidos que portan granadas y cartas al pie de muertos con señales de tortura son las señales de una declaración de guerra del narcotráfico al Estado ecuatoriano. Así lo indica Emilio Zambrano, sociólogo experto en seguridad ciudadana.

El último acontecimiento registrado en Ecuador fue este 7 de mayo de 2022 cuando  se encontraron cuatro cadáveres con signos de tortura en Manabí, territorio liderado por la banda de los Choneros, quienes responden al cartel de narcotráfico de Sinaloa.

La provincia de Manabí, junto a la de Esmeraldas y del Guayas, en la zona costera de Ecuador, está en estado de excepción desde el pasado 30 de abril para combatir los altos niveles de inseguridad.

Al pie de los cadáveres había una nota que decía ‘Carte Nueva Generación Presenta‘. Zambrano dice que pertenecerían al cartel Jalisco Nueva Generación, a quien responden los rivales de los Choneros: Tiguerones y Lagartos.

Todos estos nombres son comunes por ser protagonistas en las masacres carcelarias del país.

Zambrano dice que el Estado debe considerar que se vendrá una época de retaliación tanto en cárceles como en las calles. «El mensaje es claro. Se están metiendo en nuestro territorio, nosotros vamos un paso adelante y contamos con contingente», dice.

Y es que, para Zambrano, se debe dejar de llamar delincuencia común a detenidos que aparecen con armas de alta gama e incluso granadas. «Esas detenciones deberían ser una línea de trabajo para dar con próximos golpes, de violencia, del narco

 

Amarrados, baleados e incinerados en Manabí

 

Lo dicho por el experto coincide con el caso más reciente de violencia que ha conmocionado a la opinión pública: un sicariato ocurrido en la entrada de un hotel de lujo en el norte de Guayaquil, que acabó con la vida de un abogado defensor de alias ‘Gerald’, también conocido como el Pablo Escobar ecuatoriano, quien fue extraditado a Estados Unidos.

Según la Fiscalía, once personas fueron procesadas, entre ellas tres adolescentes, por su presunta participación en el asesinato del abogado Walter Vallejo ocurrida el jueves cuando salía de un hotel.

Uno de los puntos débiles en la lucha contra el narcotráfico, detalla Zambrano, es no saber «quién trabaja para el Estado«. Él considera que se debe dar celeridad a las investigaciones de los llamados ‘narcogenerales’ para así «hacer una depuración de las instituciones a cargo».

Desde diciembre de 2021 se abrieron investigaciones administrativas a supuestos generales que tendrían nexos con el narco en Ecuador. Desde la Embajada de Estados Unidos en Ecuador se solicitó a la Contraloría que audite los patrimonios de todos los generales, pero, hasta el momento, la investigación sigue siendo reservada.

De bandas a microcarteles

Mario Pazmiño, exjefe de inteligencia de las Fuerzas Armadas, señala que el mensaje concreto de los coches-bomba es que bandas como los Choneros, Tiguerones, Lobos o Lagartos se han convertido en microcarteles. “Y esto implica un aumento en la violencia”, señala.

Daniel Pontón, sociólogo experto en seguridad pública, por su parte, detalla que este es el resultado de una “lucha contundente contra las mafias”, pero que el Gobierno lleva desventaja. Esto porque las organizaciones criminales llevan décadas acaparando territorio y el Estado meses intentando recuperarlo. “Lo que buscan estos coches-bomba es minar la moral de quienes luchan contra la violencia del narcotráfico”, agrega.

Pontón indica que este atentado, sin muertes, a horas de la madrugada, está pensado como un primer mensaje con el que el Gobierno de Guillermo Lasso deberá iniciar una estrategia de prevención.(EFE-AVV)

 

 

Ex FARC y ELN luchan por territorio y drogas

La disidencia de las FARC intentan reingresar a zonas en las que su guerrilla matriz hacía y deshacía antes del acuerdo de paz firmado en 2016.

En el primer fin de semana de 2022, enfrentamientos entre miembros de ambos grupos guerrilleros dejaron, al menos, 24 muertos, en el departamento de Arauca.

Redacción BOGOTÁ

Al menos 24 personas murieron el fin de semana en violentas disputas entre disidencias de las FARC y guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en tres municipios del departamento colombiano de Arauca, fronterizo con Venezuela. Fuentes venezolanas señalan que también hubo enfrentamientos en ese lado de la frontera, en el estado de Apure.

En el caso de Colombia, la ola de violencia ocurrió en las localidades de Tame, Fortul, Saravena y Arauquita.

En el departamento de Arauca hay fuerte presencia del ELN, disidencias de las FARC y bandas de narcotraficantes, que se disputan el control territorial.

Arauca es un departamento petrolero y agropecuario donde hace décadas se hizo fuerte el Frente de Guerra Oriental del ELN, el más poderoso de esa guerrilla, fuerza ahora desafiada por el Frente 10 de las disidencias, que ocupó espacios dejados por las antiguas FARC y que se financia principalmente con extorsiones, secuestros y narcotráfico.

«El centro del conflicto es el territorio; tanto las FARC como el ELN llevan mucho tiempo ahí. Ambos llevan cuatro décadas en ese territorio, lo conocen, y desafortunadamente las FARC han vuelto a tener una dinámica en el territorio», dijo a Efe Luis Eduardo Celis, analista del conflicto armado y asesor de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares). (EFE)

Droga en la frontera con Ecuador

En la frontera entre Colombia y Ecuador, el narcotráfico también mueve dinero e intereses.

Un informe de la revista ‘Semana’ señala que el negocio lo maneja, en buena parte, el cártel de Sinaloa. Hasta principios de 2021, la zona entre Tumaco (Colombia) y Esmeraldas (Ecuador), era dominada por el grupo ‘Óliver Sinisterra’, disidente de la FARC. Sin embargo, ‘Los contadores’, más del agrado de Sinaloa y sin pasado guerrillero, empezaba entonces a filtrarse y a dominar el área.

Allí operaría también la disidencia ‘Guerrillas Unidas del Pacífico’, apoyada por el cártel de Jalisco.

En la parte selvática, en el límite entre Putumayo (Colombia) y Sucumbíos (Ecuador), el control está en manos de la Segunda Marquetalia (también disidente) y otros grupos, a las órdenes del cártel del Golfo. (LAG)