“La gran mayoría de empresarios tolera la corrupción”: Agustín Acosta

Agustín Acosta es especialista en acciones preventivas para el control de la corrupción.

El especialista en combate a la corrupción  y Vicepresidente de la Comisión de Integridad y Anticorrupción, habla sobre las consecuencias de la ausencia de liderazgos positivos en el país. 

Agustín Acosta es un abogado especialista en lucha anticorrupción. Actualmente es Vicepresidente de la Comisión de Integridad y Anticorrupción de la Cámara de Comercio Internacional, Capítulo Ecuador.

Él considera que los pequeños actos irregulares, esos que se comenten en la cotidianidad, en la calle, en las escuelas, colegios y trabajos, crean el campo fértil para el nacimiento de los protagonistas de los grandes casos de corrupción. 

Para revertir esta tendencia, y pese a que la actual realidad provoca desánimo a los ecuatorianos y quiteños por los escándalos de corrupción, se requieren de liderazgos positivos.

Conozca lo que recomienda este abogado que domina compliance, contratación pública y Derecho Administrativo y Arbitraje Internacional.

P. El país vive una crisis en varios ámbitos. No hay un liderazgo positivo, que empuje a una educación en valores o que contagie de valores. ¿Usted lo ve así?

Totalmente. Me acuerdo cuando éramos jóvenes, que vi las campañas cívicas de don Evaristo, por poner un ejemplo. Que nos transmitía ciertos valores, desde temas pequeñitos: ser buen ciudadano, no botar la basura, respetar el puesto, no hacer pipí en la calle. Nos transmitían valores. Parecían cosas pequeñas, pero nos daban una educación que nos permitía actuar correctamente y ser un buen ciudadano. Y eso es lo que no tenemos ahora. No tenemos campañas, no tenemos líderes positivos, no tenemos a alguien que nos influencie. ¿A quién siguen todos los jóvenes que estamos metidos en temas de medios? Influencers en temas de fiesta, de ropa, de trago, temas pornográficos y no hay influencia de informaciones positivas.

P. ¿Cuáles son esos temas positivos?

Ser un buen ciudadano. Respetar. Ser un buen vecino. Ser un buen amigo. Ser un buen ecuatoriano. Que respete las normas, independientemente si es que nos pueden causar un perjuicio, si alguien nos está viendo o no nos está viendo. Hablábamos de micro corrupción, que son estos actos como: saltarse la fila, no respetar los turnos. Buscar las palancas y contactos para obtener los cupos, incluso en los colegios públicos y privados… Como cuando ya pasó la etapa de matriculación y quieren inscribir a los hijos una o dos semanas después por contactos y amigos. Eso nos permite vivir en comunidad, respetándonos y no afectando al resto, que es lo más importante. Porque pensamos que somos más vivos si nos saltamos la fila, la viveza criolla. Vivos si no hacemos la fila para llegar pronto al concierto del estadio y dejamos guardando los cinco puestos para llegar minutos antes. O saltándose las filas en los bancos o parquearse en donde no debemos hacerlo. Esos son actos pequeños que se consideran actos de micro corrupción. No porque haya un beneficio indebido al pagar a otra persona, sino porque son actos que atentan contra las normas de comportamiento que luego se vuelven costumbre, pasan a ser parte de nuestra cultura y luego generan actos más grandes de corrupción.

P. ¿La gente corrupta del futuro?

Totalmente. Hemos creado ciudadanos, las últimas decenas de años, que no tienen cariño por su país, no tienen cariño por su ciudad, no tienen cariño por su barrio. No les importa con quién viven. No les importa la comunidad. No les importa su compañero del trabajo, no les importa sus compañeros, se enfocan solo en ellos. Y aparte de enfocarse solo en ellos, no cumplen con las normas y piensan que siendo el más vivo, el más sapo, el más audaz, no respetando las leyes pequeñitas, incluso, pueden llegar más lejos. Y al comienzo puede que sí. Cuando ya son empresarios, constructores, o ya tienen un poder de autoridad, cuando quieren obtener un permiso, que demoran ocho meses normalmente, van por la vía fácil, de corrupción, de los contactos, de pagar un soborno. Lo pueden tener en 3 meses, y lo hacen sin pensarlo dos veces.

P. ¿Es decir, inician con algo relativamente pequeño para luego pasar a corrupción de millones de dólares, en las grandes obras?

Estas personas que crecen sin valores, que comienzan con actos de micro corrupción o de corrupción, sobornando a un policía, obteniendo permisos, luego no tienen trabas, ni un segundo de reflexión para pensar si están siendo correctos. Entran a propuestas de asociaciones ilícitas, de esquemas de corrupción gigantes, nacionales, trasnacionales, como el famoso caso FIFA Gate, el caso de Odebrecht y tantos otros casos que hay de negocios millonarios. Y peor aún si hablamos en temas petroleros, de hidroeléctricas, de cables submarinos, que son cientos de millones de dólares. Y muchos son empresarios y grandes empresarios, reconocidos y rankeados en las revistas, y las mejores empresas que toleran esto o toleraron en su momento, y ahora se hacen de la vista gorda.

P. ¿Cómo dejamos de ser tolerantes con la corrupción?

Tenemos que aprovechar las campañas de publicidad, que ahora pueden tener mucho alcance, para promover lo que es positivo. Promover lo que es correcto. No solo publicitar los actos corruptos o los actos delincuenciales de la gente que está metida en esta cultura de corrupción, que aparece uno cada día. Olvidémonos de la parte de sanción, eso lo hace la Fiscalía y los jueces sancionan. Medios privados, ciudadanos, padres de familia, instituciones públicas, gobiernos, empresas, promover los actos correctos. Incentivar y demostrar a la gente que ser honesto, ser correcto y no caer en corrupción, es un mejor negocio. ¿Por qué? Ahí está el caso de Odebrecht. Hicieron miles de millones de dólares, les encontraron, los sancionaron. Es una empresa que volvió a reactivarse, pero tuvo un daño reputacional gigante. Cárcel, suicidios, muertes. Todo por un esquema de corrupción. ¿Qué es mejor? Tener todas estas consecuencias penales, cárceles, crímenes, suicidios, problemas mentales, problemas de familia… o vivir una vida en paz, en donde los honestos pueden hacer más negocios y vivir mejor. 

P. ¿Eso no lo hacemos en Ecuador?

Muy poco.

P. ¿No nos interesa o ya estamos resignados a que se perdió esa batalla?

La crónica roja vende más que las acciones honestas. Deberíamos, posiblemente, obligar a que media página de todos los periódicos tengan noticias, temas positivos. Y por ahí tienen algunos, algunos el informe, la comunidad, temas positivos. Otros son segundos de los 50 minutos de los reportajes que hay en la televisión cada día. Si es que uno solo ve noticias de crímenes, de asesinatos, de gente con miles de dólares, más si es niño o joven o no tiene una buena formación, lo toman como un estilo de vida. Las noticias por lo general transmiten lo que sucede y no dan comentarios sobre si es bueno o malo. Dejan a la interpretación de las personas. Vamos a entender la mayoría que eso es malo. Pero para otros es una maravilla. Te pongo un ejemplo, y hay un estudio, sobre la serie de Pablo Escobar, que terminó muerto, que tenía una vida de lujos y excesos. Los jóvenes que querían ser como Pablo Escobar y llegar a tener la fortuna, fueron más. Y no los que decían: qué mal todo lo que hizo Pablo Escobar. Entonces, generó un impacto negativo entre los jóvenes, no solo querían hablar como Pablo Escobar, sino que querían tener la vida de Pablo Escobar. Eso creó un efecto negativo. No hay que prohibir esos documentales, pero tienen que ir acompañados de algo que te haga reflexionar.

P. ¿O una censura para edades?

Posiblemente. Los mensajes positivos y sí hay organizaciones que lo hacen. La Cámara de Comercio de Quito, con la campaña Honestidad Criolla, premia al final del año actos que han tenido un efecto positivo en la sociedad. Hace dos años se premió a un taxista que, en Machala, devolvió 30.000 dólares que pertenecían a un pasajero. El conductor lo buscó y devolvió el dinero. Pero ese tipo de actos no se publicitan. La World Compliance Asociación también hará un ranking de empresas y personas que han tenido actos positivos o honestos. Pero eso pasa una vez al año o dos veces al año, no es en el día a día.

P. ¿El empresariado está preocupado por esto en Ecuador o no?

No creo que esté preocupado.

P. ¿Por qué?

La gran mayoría de empresarios tolera la corrupción. Porque, lamentablemente, para hacer muchos negocios en Ecuador, de la manera que ellos esperan, rápidos, oportunos y con un retorno rápido, se ven involucrados en temas de corrupción. Porque no quieren esperar dos meses más, porque tienen mal consejo, porque ya están metidos en ese mundo. Porque tienen rabos de paja. O simplemente porque no tienen otra opción. Llegan a tal punto que alguien les dice: o te involucras en esto o sales. Hay empresarios que han perdido negocios o ciertas oportunidades por no caer. Pero hay otros que se hacen de la vista gorda, toleran, lo ven de otra manera y siguen adelante. Y eso hay que cambiarlo. Es la tolerancia.

P. El Gobierno creó una Secretaría Anticorrupción que tiene una labor preventiva. ¿Cómo ve esa iniciativa? 

Tiene una función muy difícil, porque hay que respetar la independencia de poderes y la independencia de ciertas instituciones, como Fiscalía, la misma Policía e incluso Procuraduría General del Estado. Entonces, la Secretaría dijeron que no van a ser investigadores, que no va a ir detrás del dinero robado, que se van a enfocar en una campaña de prevención. Y tienen un gran plan y lo publicitaron hace un mes. Pero falta mayor empuje, mayor comunicación, mayor publicidad a ese plan. Para que podamos participar los que estamos interesados. Hay muchos temas del Gobierno que son prioritarios, pero hay mucho por hacer en corrupción y yo siento que ellos no están publicitando como deberían hacerlo. Además, no sé si termina siendo muy amplio. Conversábamos en el lanzamiento del Plan Estratégico Nacional Anticorrupción en donde decía que solo abarca ciertas instituciones y que se debería abarcar muchísimo menos para que se haga bien. Iniciar con un piloto, porque el tema de corrupción es muy complejo. Dicen que no hay tiempo… pero no hemos tenido tiempo en 200 años para solucionar la corrupción, tenemos que ir poco a poco. Hay ejemplos, como Corea. Ahí fueron hacia la educación, cultura, y poco a poco. Hace 40 años ese país tenía índices muy altos de corrupción, ahora son mínimos, después de los países nórdicos.

P. ¿La educación es importante?

La educación es lo más importante. Y no solo la educación de colegio, sino desde la guardería, educación básica, secundaria, universidad. La educación en las casas y la educación en las empresas e instituciones públicas. Tiene que darse una capacitación continua, para reforzar lo importante que es ser honesto.

P. Ecuador está muy polarizado. Proponer intervenir en la educación puede generar agrias críticas. Conservadores, el gobierno de la derecha, empresarios metidos… ¿Cómo enfrentar algo así?

Volvemos al inicio de nuestra conversación, nos faltan líderes positivos y líderes que influencien. Y no tiene que ver con derecha, izquierda, banquero, el mercado. Tienen que ser todos. Deberíamos tener un grupo de líderes positivos que influencian a sus comunidades, si es que verdaderamente están en contra de la corrupción. Debería estar el Presidente, el líder opositor, con el de la derecha, con el de la izquierda. Deberían estar todos en el mismo barco, porque es una lucha común. Unos tienen que liderar y otros ser la imagen, porque ya los siguen. Va a ayudar a todos a no polarizarnos.

P. Estamos en una época electoral. ¿Usted cree que algún precandidato a la Alcaldía de Quito ha tomado esto como bandera o no?

Ninguno. Están enfocados en temas de inclusión, en temas de empoderamiento de mujeres, medio ambiente, generar trabajo. Creo que están preocupados que, si dicen que van a combatir la corrupción, saldrá la pregunta: ¿de tu partido o de mi partido? No tienen que combatir la corrupción metiéndolos a la cárcel, eso que lo haga Fiscalía. Tienen que prevenir la corrupción. Debemos juntarlos para que todos hagamos una campaña para promover la prevención de la corrupción. Ser un buen ciudadano.

P. Queda claro que esto es un trabajo de mediano y largo plazo…

A mediano plazo hablamos de cinco a diez años. Lograrlo en uno o dos años es imposible. Yo creo que el cambio de cultura solo se puede dar, con tiempo, no sé si es un cambio generacional, pero ahí tenemos el ejemplo que te comenté de Corea. Cuatro décadas de trabajo. (JC)



Estrategia Nacional Anticorrupcion esta enfocada en nueve lineamientos

El 3 de mayo de 2022, el presidente Guillermo Lasso firmó el Decreto 413 para la creación de la Secretaría Anticorrupción, a cargo de Luis Verdesoto.

Petróleo, Telecomunicaciones, minería, obras públicas, salud, entre otros, indentificaron como areas de riesgo.

La Secretaría de Política Pública Anticorrupción enfocará sus esfuerzos en apoyar un proyecto de ley de conflicto de intereses que se trabaja en la Contraloria General del Estado (CGE).
Sera un pilar fundamental en la lucha contra la corrupcion, dijo hoy, 13 de julio de 2022, Luis Verdesoto, secretario de Política Pública Anticorrupción del Gobierno en la presentacion del documento final que sera puesto a consideracion de Guillermo Lasso, presidente de la República.
Verdesoto anticipó que desde este espacio se apoyará el proceso de negociación con las bancadas legislativas para viabilizar su aprobacion. «Si la aprobación (en el Legislativo) falla se habrá dado un retroceso en términos de lucha contra la corrupción».
Ratificó que entre las áreas de riesgo identificadas constan el sector petrolero (producción, contratos, comercialización, refinación, transporte), el sector de telecomunicaciones, minería, transporte y obras públicas, salud, financiamiento.
Tras la presentacion de este esquema, el regimen espera ver resultados en tres años.(SC)

Hay estimaciones de que el 50% de la corrupción está en el sector petrolero: Luis Verdesoto

El 3 de mayo de 2022, el presidente Guillermo Lasso firmó el Decreto 413 para la creación de la Secretaría Anticorrupción, a cargo de Luis Verdesoto.

El Secretario Anticorrupción habla sobre el trabajo que ha diseñado para la nueva Oficina presidencial. Conozca sus respuestas a las críticas y los detalles de su ‘apostolado’ en favor de la prevención y la integridad.

Luis Verdesoto tiene tres semanas en el cargo de secretario Anticorrupción. En sus primeros días ha debido enfrentar críticas a una dependencia presidencial que todavía no inicia formalmente su trabajo. Todavía no cuenta con personal, ni siquiera un espacio físico para quienes se encargarán de una tarea que será totalmente preventiva.

Los cuestionamientos son por supuestamente crear más burocracia, por apropiarse de una lucha que debe estar por fuera del Gobierno, por no prometer cortar cabezas. El diseño del trabajo de la Secretaría está enfocado para iniciar dos tareas que tienen pocos seguidores: la prevención y fomentar la integridad.

Verdesoto es un PhD en Estudios Políticos, profesor en universidades de América y Ecuador, consultor de varios organismos internacionales, ha escrito varios libros sobre democracia, política, anticorrupción…

Ahora busca empujar una de las principales promesas del presidente Guillermo Lasso, con rechazo de varios sectores, incluso la propia sociedad civil. Conozca lo que planea el nuevo Secretario Anticorrupción y sus respuestas a las críticas.

Usted está ejerciendo una especie de apostolado, para que la sociedad ecuatoriana entienda, en un principio, donde no es necesario o no es efectivo al 100% cortar cabezas en la lucha anticorrupción, sino desarmar el sistema en determinadas áreas. ¿Cómo le va con ese objetivo?

Este es un trabajo a largo plazo. Es algo comparable a la lucha contra la pobreza. Tienen esas dimensiones, rangos y es multinivel. En la lucha contra la corrupción tienes que pensar primero en pasos para la sensibilización de la sociedad, que entienda la naturaleza de la corrupción. Que sepa identificar la corrupción escondida, la más oculta. Y que tenga las herramientas para desmontarla. Y viene mucho el trabajo con el sector público. Las herramientas están dentro del sector público, dentro de organizaciones, esas herramientas no pueden estar fuera.

Los fracasos de auditorías externas, como de la Contraloría, por ejemplo, son grandes. Hay que trabajar sobre políticas con visión de cambio de procesos que aseguren que la corrupción no se filtre. Y esto solamente se puede asegurar en el mediano y largo plazo. Evidentemente, esta no es la lucha que tiene brillantez. Yo estoy en contra de los zares anticorrupción. El autoritarismo no cura aquello que la democracia no pudo hacer.

¿Usted cree que cortar cabezas o exponer a alguien en medio de la plaza no es efectivo o no es necesario en este momento?

Es decir, una acción más, entre comillas, “populista” frente a la corrupción sería cortar cuántas cabezas aparecen en el camino y entregarlas a la opinión pública. Para decir estamos haciendo mucho. Pero todos sabemos que, en la lucha anticorrupción en el mundo, el mero hecho de cortar cabezas en aparatos de delincuencia nacional o internacional no necesariamente implica tocar el cuerpo, la reproducción del cuerpo y, peor aún, los orígenes de ese cuerpo. Tampoco resarcir los daños y las consecuencias.

Entonces, hay que hacer una lucha integral. Es el caso del juez Giovanni Falcone, por ejemplo, que en sus últimas conferencias, antes de ser asesinado por la mafia de la Cosa Nostra, logró mostrar a sus colegas latinoamericanos el por qué había que trabajar en el conocimiento de la integridad. Esto pese a que era un juez que se dedicaba a cortar cabezas y a desmontar la mafia. Su muerte es la que finalmente logró catalizar muchos factores de la sociedad italiana que, finalmente, devinieron en parar a la Cosa Nostra, a las mafias italianas.

Espero que los ecuatorianos tengamos capacidades para ir montando esto y que los diversos segmentos del sector público logren trabajar desde sus propias capacidades. Es decir, cuando usted y yo somos capaces, dentro de nosotros mismos, de controlar eso.

Desde que el Presidente firma el Decreto de su nombramiento y de creación de la Secretaría Anticorrupción, parece que salieron los dueños de la lucha anticorrupción. Aseguran que el Gobierno no debería ejercer este tipo de trabajo en el país. ¿Cuál es su lectura de estos fuertes ataques?

Mira, me tiene sin cuidado la verbalización de quienes cazan ratones. Me parece muy importante, sin embargo, que la Secretaría, quienes hacemos la lucha anticorrupción de modo sistemático, tengamos claras las competenciales de cada quien.

Uno es el de la sociedad civil. Que haga lo que la sociedad civil sabe hacer: pensar y decidir en función de su propia libertad, no ser estatal. Ese es su ámbito. Dentro del Estado hay otros ámbitos, el de las Cortes, por ejemplo, que tienen que juzgar los casos. La Fiscalía, que es la que actúa en nombre de la sociedad para ordenar la información sobre los casos y presentarlos, en debido proceso, a las Cortes. Y las funciones Ejecutiva y Legislativa, pero fundamentalmente la Ejecutiva, que tiene la mayor cantidad de ejercicios susceptibles o de riesgo de corrupción, que tiene que aprender a manejarse.

Y esta, justamente, es la tarea preventiva fundamental. Para eso hay que hacer políticas públicas, no hay que cazar ratones y cortar cabezas solamente. Ahora, si aparecen, hay que entregarlas a la Fiscalía de modo ordenado.

Pero lo fundamental es hacer políticas públicas y ordenar el conjunto del Estado. Esta es una tarea que, seguramente, excederá este Gobierno, pero tienen que sentarse las bases para mirar hacia los cambios culturales para la sociedad ecuatoriana. Son cambios que pueden durar una o dos generaciones.

Hay una preocupación muy importante en el discurso que tiene el presidente Guillermo Lasso y que usted también lo ha mencionado: la corrupción en el sector petrolero. ¿Por qué?

Porque existen indicios, estimaciones, de que el 50% de los volúmenes probables de corrupción en la historia reciente está ligada al sector petrolero; a las diversas fases del sector petrolero: contratación, refinación, a la producción, comercialización y transporte.

El Presidente ha hecho un esfuerzo muy grande, y ya es uno de los logros, para eliminar la cadena de intermediarios que existe entre la producción petrolera, a cargo del Estado, y la refinación. Ahora, los refinadores compran directamente, sin intermediación. Y eso supone un ahorro. Los ahorros no son visibles, los esfuerzos de prevención no son visibles. Este es un esfuerzo clarísimo de prevención, pero el clima de opinión no permitió que este, que fue los más importantes logros sobre la corrupción, haya tenido curso.

Hay otro reciente: el Presidente denunció los créditos vinculados que acompañaron a la Corporación Financiera Nacional (CFN), antes de constituirse en el banco estatal más grande de desarrollo. Unos créditos tuvieron curso legal, en el sentido de que saldaron sus deudas, pero fueron ilegales en términos de su adjudicación. Y otros créditos que, además de ser vinculados, no han sido pagados a la Corporación Financiera Nacional. Eso hay investigar para evitar que ocurra nuevamente.

Entonces, Secretario, usted tiene algunos indicios bastante claros. Eso quiere decir que el trabajo suyo no inició hace unos días con la firma del Decreto. ¿Usted en qué ha trabajado?

Bueno, de hecho, no solamente con recopilación de información. Hemos desarrollado los lineamientos nacionales de la política anticorrupción. Hemos diseñado una Estrategia Nacional Anticorrupción que está en el escritorio del Presidente, y que saldrá en estos días. Y acabamos de terminar el primer borrador de plan de acción.

Hemos contado con la colaboración, por cierto, de organismos internacionales de primer nivel. La Oficina contra la Droga y el Delito, el PNUD de la ONU, la colaboración estadounidense ha sido inestimable, la colaboración alemana también. Ahora, apenas tenga el personal, me dedicaré a su capacitación para tener un lenguaje común sobre las estrategias y el plan de acción.

Casa adentro, en el Gobierno, cómo ha sido recibida la nueva Secretaría. ¿La ven como una especie de FBI criollo o piden que usted se haga cargo de casos?

Dos cosas. Nosotros no patrocinamos casos, podemos hacer denuncias y las canalizaremos, sin ninguna duda. He conversado con algunos miembros del sector privado y a todos les he dicho que nosotros no ayudamos a que resuelva su caso.

No hay oficina de Atención al Cliente…

Nosotros no atendemos ni contratos ni atendemos quejas que pueden darse. Simplemente lo canalizamos. Y una vez que se entiende eso, estos sectores colaboran muy bien en la gestación de fichas de trabajo sobre los procesos dañados que los han sufrido en contratos, en las áreas en las que han sido timados, en las áreas que les han pedido sobornos, etcétera.

Y en el caso de los colegas del Gobierno han comprendido con claridad que aquí no hay una certificación de impunidad. Aquí lo que hacemos es colaborar con ellos, con los ministros, entregando una caja de herramientas, para que puedan trabajarla, interiorizarla y supervisar que funcione. Los controles externos, y este no es un control externo, fracasan cuando sustituyen a la voluntad de los sujetos.

¿Eso es lo que pasó con las anteriores Secretarías Anticorrupción?

Compitieron con la Fiscalía, compitieron con las Cortes. A la Fiscalía no le corresponde la prevención, debe investigar, montar un caso, en derecho, y presentarlo a las Cortes. Y las Cortes tienen que hacer bien su función, que es juzgar. La función de prevención, lastimosamente, es muy débil en este rato.

Yo diría que he encontrado cinco o seis casos importantes de logros de prevención en la función pública. Yo no he querido hacerlos públicos porque no cabe que la Presidencia diga usted lo hizo bien, o usted lo hizo mal. No es un concurso de buenas prácticas, un concurso de bondad. Pero la ciudadanía conocerá, en su momento, a través de otros organismos, quiénes hacen buenas prácticas.

Hay buenas prácticas en seguridad pública, por ejemplo, hay formación de áreas de control de alto nivel que ya funcionan bien. Hay que conciliar en todas las áreas del sector público, especialmente las de sensibilidad a la corrupción o riesgo de corrupción, la eficiencia en la lucha contra la corrupción. Porque a veces se puede tener políticas públicas eficientes, entonces, logra sus cometidos de eficiencia, pero dejamos enormes huecos de corrupción.

La estrategia está en el escritorio el Presidente. ¿De qué trata?

Son las líneas transversales para toda la administración pública sobre la estrategia de prevención. Primero es la toma conciencia sobre corrupción y sensibilizar la opinión pública. Dos, establece claramente cuáles son las áreas competenciales de cada actor en anticorrupción: las de la Fiscalía, de cada ministerio. La tercera, identificar áreas de alto riesgo de corrupción, debidamente observadas y con una caja de herramientas que funcione.

Tenemos 15 áreas en las que queremos trabajar. Luego, la contratación pública porque tenemos que ayudar para que todos los esfuerzos de contratación pública sean óptimos. Cuatro, son los conflictos de interés. Esta es absolutamente importante y no podemos fracasar. Me llama mucho la atención el que se haya archivado en la Asamblea, sin más, la legislación sobre lobby. He recibido denuncias sobre los conflictos de intereses que había sobre esto y por qué se archivó.

Cinco, la corrupción internacional, que cruza todo. Tenemos que saber exactamente cómo los Estados se defienden de las nuevas formas de corrupción internacional que surgen después de la pandemia y la guerra de Ucrania.

Y la última, que es la tecnología, donde hay que hacer adelantos tecnológicos para esta franja gris, enorme, que nadie controla en el mundo, donde están las criptomonedas.

El plan de acción está en proceso de aprobación también. Usted ha dicho que es difícil mostrar logros. Pero deben existir informes o reportes. ¿Cuándo espera los hitos del trabajo?

Informes, todo los que haya que hacer. Acabo de entregar uno acerca de los meses que fui Consejero y fue entregado al Presidente. Aspiro definir con precisión las capacidades institucionales. Uno puede ofrecer mucho, pero si no mide las capacidades… no logra decir exactamente hasta dónde podemos llegar. En los siguientes dos meses espero entregar los mapas de riesgo. Tenemos adelantadas 40 fichas de 40 organismos, con el riesgo que ven los ministros.

¿Ministerios, oficinas presidenciales?

Ministerios, Banco Central y las diversas empresas estatales. Tenemos 40 sobre el riesgo de corrupción. Entonces hay que hacer un diagrama de gestión de riesgos, es decir, no solamente detectar el riesgo, sino saber cómo gestionar para que no se convierta en corrupción. Es conocer qué es lo que hará cada ministerio y cada organización para controlar lo que se ha detectado como riesgo de corrupción.

Es decir, su trabajo será desarmar a los corruptos.

Si uno toma los mecanismos de presupuestación del Ecuador, que son bastante bien logrados, te encuentras que se parecen a una estación donde metes la carne por un lado del proceso y al otro lado están esperando una serie de compradores, con los brazos abiertos, para llevarse la carne molidita. Hay que evitar estos procesos. Y, ojo, que ya ha empezado ese trabajo.

En temas de seguridad se hacen más capturas, y pudiera decirse que hay más tráfico o que tenemos mejor Policía. Pero están afinándose en seguridad. Es una tarea larga que no la resuelves en el corto plazo.  

Lasso nombra a Luis Verdesoto como nuevo Secretario Anticorrupción

El funcionario ya se desempeñaba como asesor presidencial en la materia.

La nueva Oficina presidencial tiene la atribución de diseñar la política pública de integridad y anticorrupción. Se crearán 15 grupos de tarea para temas específicos.

Luis Verdesoto Custode es el nuevo Secretario Anticorrupción de la Presidencia. Esta es una nueva cartera de Estado, que tiene conexión directa con el presidente Guillermo Lasso.

Hoy, 3 de mayo  de 2022, el Presidente firmó el Decreto 413 para la creación de la Secretaría de Política Pública Anticorrupción y designó a Verdesoto como su Secretario.

En el Decreto se disponen tres acciones concretas. La nueva Oficina ser la encargada de la gestión, coordinación, seguimiento y evaluación de la implementación de la política publica anticorrupción.

Asimismo, tiene las atribuciones de diseñar la política de integridad pública y anticorrupción, con la aprobación del Presidente. Además, debe diseñar un sistema de integridad pública y anticorrupción en el sector público.

En el Decreto 413 se aclara que el Presidente Lasso podrá nombrar delegados presidenciales anticorrupción para la coordinación de grupos encargados del diagnóstico de integridad “en sectores y temas de alto riesgo de corrupción”.

Una de las líneas de trabajo de esta Secretaría, precisamente, será la creación de 15 grupos de tarea que intervendrán en instituciones que son identificadas como sensibles en el tema de corrupción.

El nuevo Secretario es PhD en Estudios Políticos y ya era Consejero Presidencial para temas Anticorrupción. Antes fue Consejero del CNE. También ha sido profesor en varias universidades de América y Europa. (JC)