Rumipamba y nueva conciencia

“…Con una larga sarta de mentiras/ nos hicieron creer/ que esto era la médula,/ que esto el lomo fino de la vida/ y que después de esto/ solamente el diluvio:/ que ellos no más eran los ungidos/ que gracias a su habilidad/ podían extraer de la manga/ autos de lujo,/ conejos/ del sombrero,/ ganancias,/ contratos,/sobreprecios/ con el solo batir de los pañuelos…(…)”. ‘Los intocables de siempre’ es el nombre de este poema del eterno Eueler Granda. Los intocables están en todas las tendencias del poder político y económico. El desempleo de la clase media y de los sectores de escasos recursos es un termómetro cruel de la factura que estamos pagando por un modo de hacer política con corrupción, entreguismo y devastación de nuestros recursos naturales.

Por eso, todos los ciudadanos debemos pedir a todos los poderes que gestionen y que den ejemplo para que se traigan los dineros de la corrupción y se los invierta en el desarrollo sostenible. A los totalitarismos no les interesa la clase media, prefieren una masa empobrecida o a sus favorecidos para que aplaudan dádivas, bonos y discursos. Una sociedad sana sabe que cualquier sistema debe estar a favor del ser humano y no al revés y que debe defender libertades y derechos para el bien común. Un sistema sano respeta y protege sus recursos, no los destruye.

El Parque Arqueológico y Ecológico Rumipamba es un santuario de vida animal y vegetal que fue el hábitat de los quitus hace miles de años en nuestro Pichincha, tutelar padre y cobijo de vertientes y lagos. Miles de firmas se han recogido para evitar que esta joya se destruya. Una nueva conciencia de respeto ciudadano nos une. En Rumipamba están la salvia de Quito, la hierba mora, el pumamaqui, el milín, el aliso, el izo, el tocte, el taxo silvestre, la mora silvestre y, también, están los quindes, kilikos, conejos, otros mamíferos, marsupiales y hasta búhos estigios. ¿Qué institución sensible defenderá estas voces de la naturaleza? La defensa de Rumipamba y su patrimonio natural y cultural es un legado para el alma e identidad de Quito y de la humanidad.

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Quito exige un nuevo rumbo

“Mientras la noche se empozaba espesa/ en el hueco de Guápulo esparciéndose/ inconteniblemente, sumergiendo/ los colores hasta la luna tierna/ y la piel y la carne y el hervor/ de la sangre y los capullos deshechos (…)”,  Jorge Reyes dedica estas líneas a Guápulo, paisaje milenario y maravilla patrimonial. La investigadora Cinthia Andrade, en su artículo Guápulo, centro ceremonial Kitu, Kara, Inca y Colonial escribe sobre su ubicación privilegiada para la observación de fenómenos astronómicos. “La iglesia y, por ende, la pirámide, están ubicadas en el Ceque 2 del Antisuyo (según Hugo Burgos)”, anota Andrade destacando esa línea solar que el 21 de junio inunda de luz a los valles y a los templos de Quito.

Valorar integralmente todas las capas históricas de Quito es tarea de todos los quiteños y responsabilidad institucional. Hace poco, visité Guápulo con mi familia y disfruté su belleza y horizonte únicos, su huella milenaria y el púlpito precioso de su templo, joya de madera tallada con el infinito arte y paciencia de las manos de quiteños quindes. Sobre el prodigioso arte de los escultores quiteños, Ximena Escudero refiere a José Gabriel Navarro, que en 1929 escribió: “Muchísimo gustó el mueble a nuestros artistas, como lo demuestran el extraordinario cariño y especial empeño con que siempre lo labraron, conservando la forma hexagonal ya en boga desde la época ojival. Casi no hay templo quiteño que no exhiba un púlpito primoroso, y cuando no lo exhiben, es porque el que tuvieron lo destruyó la ignorancia”.

La ignorancia sumada a la codicia es como una tosca bestia en una cristalería y se parece a algunos que, por acción y omisión, destruyen nuestro patrimonio tangible e intangible por visiones dogmáticas o vandálicas ajenas a nuestro legado cultural como se ha querido  hacer en el Parque Arqueológico Rumipamba. Señor alcalde Santiago Guarderas, los quiteños que luchamos en las calles y las cortes desde el sentir ciudadano contra el desgobierno de grilletes, demandamos el justo paso a las agendas ciudadanas lúcidas que darán a Quito un nuevo rumbo.

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Quito lunar, espiritual y desempleada

Quito se ha tornado en hermosa acuarela lunar estas noches. El reciente equinoccio del 22 de septiembre vio a algunos caminantes y a la agrupación Kitu Milenario celebrar el Killa Raimi o Fiesta de la Luna con su ancestral mirada en Killa Loma. La historia de Quito equinoccial es espiritual, mágica, es de ciencia y saberes astronómicos vigentes, es libertad y heroísmo.

Esa Luna quiteña, en otro año y mes, fue la inmortal poética de Arturo Borja cuando escribió: “Las viejecitas una a una/ van desfilando hacia el santuario/ y se diría un milenario/ coro de brujas, a la luna.” La sabiduría femenina equinoccial se hace Luna protectora, arte, cobijo y, aún en su plateado esplendor, llora, pues Quito herida sufre el más alto desempleo del país y se empobrece. “¿Cuándo saldrá del barrio la pobreza/ que hace que se viva de milagro…?”, pregunta el poeta Jorge Reyes describiendo al barrio quiteño.

Si hay una estrategia que debe priorizarse de manera urgente para cualquier estabilidad política es la del empleo sostenible y digno para cada familia, lo cual poco importa a los aferrados al cargo y antipatrias. El llamado a las iniciativas privadas y públicas que ha hecho este gobierno, podría, tal vez, alivianar el desempleo en Quito y marcar una clara señal para la estabilidad política a condición de su sintonía con las agendas ciudadanas. Perfeccionarse en estas iniciativas implicará un diálogo interdisciplinario y constructivo de la triada estado, sector privado y ciudadanía.

Frente al estancamiento y crisis municipal de Quito, el sistema de justicia ha quedado bajo el veredicto público como brazo ejecutor de intereses partidistas populistas ajenos al sentir ciudadano y al bien común. Muchos funcionarios de instituciones como el TCE tienen una deuda moral con Quito por hacer caso omiso de las denuncias ciudadanas. Algunas entidades que no escuchan los justos pedidos de los mandantes calzan, tristemente, en estas líneas que publiqué en uno de mis poemarios: “…refulgentes concilíabulos,/ seda y cuello blanco./ Impecable asco/ con el nombre de sagrada institución”.

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La voz de los barrios de Quito

Así pinta el poeta Jorge Reyes en sus poemas a Quito: “Se me adentra en el corazón la noche/ como mi ciudad ennoblecida de andanzas,/ con su anchura de azotea/ y su seguridad de aldaba en las puertas./ No es posible negarla, puerto tácito,/ encrucijada de contiendas,/ metida en mi querer contiene/ un retazo de mi vida,/ su nombre claro es persuasivo:/ San Francisco de Quito.” Y de sus barrios dice: “Barrio de San Juan,/ escalera por la que sube la ciudad al cielo”, “Barrio de la Tola, a gatas en el cerro, barrio donde primero amanece”.

Los barrios de Quito son una célula de vida, memoria y resistencia en nuestra ciudad. El movimiento urbano más grande en Hispanoamérica que se enfrentó a la corona fue el de la Revolución de los barrios de Quito, en 1765. El abandono que vive Quito no es solo responsabilidad del desgobierno local sino, también,  de los gobiernos nacionales y las leyes con dedicatoria hechas contra Quito que a, nombre del discurso anticentralista, la han castigado.

La radiografía del mal estado de Quito no es solo su espacio público en franco deterioro, sino constatar en sus barrios el retroceso de la calidad de vida, las casas sin pintar, las familias de clase media sin trabajo, su alma y economía en franca crisis. ¿Durará el cambio y la esperanza de esta ciudad que votó mayoritariamente contra el pasado si sigue tan golpeada por el desempleo? No habrá reactivación económica ni sostenimiento de ninguna ideología diferente o gobernabilidad si las familias no ven dignidad, si los bolsillos de la clase media siguen escuálidos y el aparato productivo en quiebra.

Los barrios resisten. Da ternura y esperanza constatar en los chats la defensa de los vecinos quiteños por la ciudad. Se ofertan pequeños emprendimientos de chocolatería, de comidas caseras, se hacen campañas de seguridad. Los llamados de los barrios a los canales para denunciar el deterioro o la inseguridad duelen y, al mismo tiempo, son luz que nos recuerda la resistencia digna por la economía de la ciudad, porque el desempleo en Quito alarma tanto como el delito y requiere un SOS.

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El alma de Quito

“Subí, cada día, la Cuesta del Suspiro:/ la recorrí, de palmo a palmo, / y nunca me aburrieron sus gentes, sus fantasmas:/ el jurista cojo y barbado,/  la frutera gorda,/  el percudido carbonero,/ la beata oculta en sus hábitos negros,/ el portero de la escuela./ Conocí cada puerta, cada acera, cada esquina, cada voz,/ cada minuto,/ y todos se afincaron por siempre en mi memoria”.  Este fragmento del poema Ciudad en Vilo, de Filoteo Samaniego dedicado a Quito, que dibuja a la  céntrica Cuesta del Suspiro y a sus gentes, me hace pensar en cómo muchos de los quiteños sí percibimos y sentimos entrañablemente a nuestra ciudad, a su alma milenaria ancestral, a su amalgama colonial esplendorosa de la Escuela Quiteña, a sus levantamientos libertarios y a su épica Revolución del 10 de Agosto de 1809.

El pincel literario del poeta Samaniego nos señala al portero de la escuela y ello nos sugiere uniformes, voces y la estudiantil algarabía que durante centurias dio vida a los barrios céntricos. Quito no fue solo un convento, nada más falso y estigmatizante; Quito fue un centro milenario de saberes y ciencia, Quito fue un centro de ideales arte, ebullición política y levantamientos libertarios. Desde 1586, en la colonia, varias universidades construyeron parte del alma de Quito, entre ellas, San Fulgencio, San Gregorio Magno, Santo Tomás de Aquino. La actividad estudiantil en el Centro Histórico ocupó un lugar legítimo en las imponentes casonas centenarias que hoy, como en el caso del Colegio Simón Bolívar, están congeladas ante el abandono del gobierno local y el apetito de entidades estatales o inmobiliarias.

El uso de suelo de estos bienes debe salvaguardarse para el patrimonio tangible e intangible, pero la codicia y la falta de respeto se aferra a los grilletes. El colegio Fiscomisional de Chimbacalle acaba de cerrar sus puertas y Quito sigue en vilo. La partida de Don Rodrigo, alcalde querido por muchos quiteños, nos recuerda que esta joya y patrimonio cultural de la humanidad merece a gente que esté a la altura de su alma milenaria y libertaria.

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Carapaz y el presidente

El encanto y sensibilidad de la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de Tokyo, que destacó el valor humano del proceso y dio vida artística a los pictogramas olímpicos, se parece a la trayectoria esforzada de Richard Carapaz, quien nos ha honrado con su diáfana victoria.

Su hazaña ciclística emocionó a millones, no solo por la medalla de oro, sino porque este campeón siempre pedaleó cuesta arriba venciendo todo obstáculo. Su victoria es el espíritu del olimpismo, es la victoria de su empeño, de sus raíces, de sus seres amados, es el reconocimiento a Jonathan Narváez, a Jonathan Caicedo y otros deportistas, y las empresas que fortalecieron su proceso.

El presidente Guillermo Lasso agradeció a la Locomotora del Carchi. Para hacer la diferencia, esa gratitud desde el poder debería plantear el cambio de la Federación Ecuatoriana de Ciclismo ubicada en Guayas hacia el Carchi, que sí ha sido semillero incuestionable del ciclismo ecuatoriano de alto rendimiento. Hora de una auditoría integral en la Concentración Deportiva de Pichincha y en el COE,  la Secretaría del Deporte, la FEDENADOR  para la transparencia y para equilibrar la concentración de recursos y disciplinas deportivas, equipamientos y recursos centralizados en Guayas.

Hora de darle a Carchi su sede. “Se equivocan si creen que el Gobierno va a actuar con la misma tibieza que los anteriores”, dijo el presidente hace poco y esa advertencia debería aplicarse también al deporte, la educación superior y la cultura, actividades excelsas y estratégicas con funcionarios cuestionados. El escritor y jurista Simón Zavala, a nombre del Frente Cultura Alter-nativo, dio a conocer su denuncia ante la Comisión de Educación y Cultura de la Asamblea Nacional frente a procesos eleccionarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión orientados a reelegir y autoprorrogar a las mismas autoridades. Mientras está a punto de ser arrasada por el río Monjas la hacienda de la Marquesa de Solanda, los funcionarios de las instituciones encargadas de resguardar el patrimonio cuidan cómo seguir reciclándose en sus cargos y nada más.

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Desaparecerá Hacienda de Solanda en Quito

Quito enfrenta amenazas en varios frentes; todo nuestro territorio está colapsando. La hacienda patrimonial de la Marquesa de Solanda, quien se casó con el Mariscal Antonio José de Sucre, está en inminente riesgo de ser arrasada por el Río Monjas, ante la inacción indolente de las autoridades municipales, cuyas omisiones reflejan ignorancia y poco sentido de pertenencia hacia la memoria histórica de Quito.

No se defiende lo que no se conoce y no se ama. “En Quito encontró el cumanés un Amor de Sinceridad en Mariana Carcelén”, escribe Alfonso Rumazo González. Sucre luchó por Quito y el Ecuador, se enamoró de Quito y de una quiteña, y quiso que sus huesos se quedasen en esta tierra. La tibieza es condenada en las Sagradas Escrituras; también su palabra habla de no dar perlas a los cerdos, porque es obvio que estos nunca apreciarán su valor. Quito es una invaluable joya milenaria, es patrimonio de la humanidad y luz de América.

¿Cuál ha sido la comunicación y la gestión real que el IMP, el INPC, el alcalde destituido y otras instituciones han hecho con respecto a la hacienda patrimonial de la Marquesa de Solanda que atesora parte de nuestra historia? ¿Cuál su llamado, sus presupuestos y acciones concretas para evitar este inminente desastre? El grave problema ambiental del río Monjas y la pésima planificación territorial conllevan, además, riesgos urbanos y afectaciones para la vida misma de varias familias como lo han denunciado los ciudadanos.

El periodista Tomás Ciuffardi, de Teleamazonas, quien ha hecho una valiosa investigación de este tema, informó que el Municipio dejó a medias una obra de protección para esta hacienda patrimonial. Seguramente para el despilfarro, la corrupción, la publicidad engañosa y obras inconsultas sí hubo celeridad y millones. El populismo patético se aferra a la codicia y al poder; no le gusta competir ni ceder espacios a la gente capaz; vive de la apariencia y el engaño. Quito dijo no a la corrupción y no echará perlas a los que no saben apreciar el bien común ni respetar el valor de nuestra historia luminosa y libertaria.

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Quito victoriosa

Quito victoriosa demanda al nuevo alcalde Santiago Guarderas que ejecute las agendas ciudadanas soslayadas por el exalcalde Jorge Yunda. Los quiteños somos los mandantes. Señor alcalde Guarderas, escuche a la ciudadana propositiva para el renacer de Quito. Quito está vigilante.

El realista presidente de la Real Audiencia de Quito, brigadier Joaquín de Molina escribió al Rey en 1812 apuntando las características Quito así: “…son desde su cuna, propensos a revolución en independencia. Esto es el espíritu que ha animado a sus padres; esta es la leche que ha alimentado a los hijos; esto en fin, en lo que tienen puestas sus miras y lo que meditan sin interrupción como el negocio más importante”…”siendo Quito el que regó por toda América los planes que tantos estragos ha causado…”. Estas referencias citadas por el historiador y jurista Juan Francisco Morales nos grafican a Quito, Luz de América.

El Concejo Metropolitano y TCE se pusieron en esa sintonía. El primer pedido de destitución para Jorge Yunda fue en el 2019 antes del de remoción. Un 80% de quiteños no votamos por este exfuncionario cuestionado por Contraloría por su emporio radial. Nuestra bandera azul y grana la enarbolamos desde los valores, no desde la discriminación racial; basta decir que Quito recuerda con mucho cariño al negro Rodrigo Paz Delgado, alcalde capaz y carismático. El guión de los defensores de Yunda  reduce a los quiteños de “blanqueados” discriminadores del exalcalde, dizque por sus orígenes; mientras que, supuestamente a Rodas, no se le cuestionó. La debacle de Quito empezó con Barrera y Rodas; Yunda fue la cereza en este pastel.

Muchas organizaciones quiteñas enfrentaron a Rodas. El historiador Morales Suárez sostiene que fueron siete solicitudes de revocatoria para Rodas  desde el segundo año y fueron evadidas. Rodas fue cuestionado y hubo acciones legales por la destrucción de las estructuras precolombinas debajo de la Plaza de San Francisco a causa del metro y cuestionamientos por el colapso de El Troje o el error vial Guayasamín. Quito no quiere corrupción.

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Mi papá quinde

“Mi papá amasó tiernos panes/ y nos crió con las notas/ de su guitarra impecable./ Mi papá venció su soledad/ con murallas amorosas,/ se hizo bosque protector,/ abrazo de sol,/ aprendizaje,/ semilla permanente,/ sigse de cometa./ Mi papá nos cobijó/ con el tesoro planetario de sus libros,/ y nos obsequió crayones,/ libretas, pinceles,/ papeles brillantes,/ casitas recortables,/ celofanes, plastilinas y todos los insumos diarios/ para diseñar el alma./ Mi papá, refugio y fortaleza,/ Siempre hombro en el lugar exacto./ Mi papá, madrugada,/ risa, y corazón de barrio quiteño./ Mi papá se hizo quinde/ eterno visitante del jardín amado,/ Vestido llega de zamarrito pechinegro,/ de quinde colilarga,/ de colibrí pico de espada./ Mi papá quinde/ aletea sus microprismas luminosas/ y su amor inquebrantable/ vive en su tornasolada joya”. Hace pocos años publiqué este poema para mi extraordinario padre y hoy se lo dedico a todos los padres que, a pesar de la pandemia, son fortaleza, dedicación y amor para su familia. Padres que son padre y madre, hermanos que son como padres, tíos que son más que padres y abuelos que son como papás.

En el sentido bíblico, la definición de padre aludía a “una persona que actuaba con bondad paternal, o como un guía o maestro… En sentido especial se representa a Dios el Creador como un Padre”. Si el legado de un padre es el patrimonio, como dice la etimología del latín patri moniunm, es decir lo recibido por el padre o pater, deberíamos cuidar con amor toda la herencia de enseñanzas y testimonios de vida recibidos de nuestro progenitor, pero, además, deberíamos valorar la herencia de todo nuestro bagaje cultural e identitario, ese que nos transmitieron en casa con sus pasillos, albacitos, y yaravíes, con su decires o leyendas y que luego se nos amplió en los libros con el conocimiento de la historia y el acervo de la memoria colectiva que aún está en los susurros de calles, plazas y en algunos álbumes de fotos.

Películas como Yentl, Coco o Nemo me recuerdan el amor paternal universal como hilo conductor. Gracias papá, quinde equinoccial.

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