¿Estamos enriqueciendo el conocimiento?

Actualmente, la tecnología permite el veloz acceso al universo del conocimiento, suceso que evoca la materialización de la ilimitada imaginación del ser humano, y el vuelo irrefrenable de su intelecto. ¡Cuán fácil y placentero resulta viajar por las redes y llegar a la información siempre disponible, y que se acrecienta vertiginosamente!

Pero, la inmediatez que nos permite el teléfono móvil (por ejemplo), para comunicarnos y/o llegar a la información, ha trastocado el contacto que normalmente existía entre dos o más interlocutores al momento de una conversación -porque nos dábamos tiempo- haciendo uso de un léxico generosamente explícito y por qué no con ademanes  y una que otra sonrisa, que ha sido reemplazada por la sensación de cercanía a través de la imagen, y tratándose de la expresión oral o escrita -con inusitada premura- de un lacónico texto conformado por monosílabos, códigos o términos ajenos al castellano, que han hecho suyo especialmente los jóvenes, y que ahonda más aún la brecha generacional y su intercomunicación.

Además, los medios de comunicación -con excepciones- no están aportando de manera adecuada en las diferentes formas de expresión, de tal manera que los radioescuchas, televidentes y lectores confíen plenamente en el fondo y forma (sintaxis, ortografía, redacción) del contenido de sus “entregas”, y se nutran en un marco de veracidad, respeto y honestidad; para lo cual, los entes de control que regulan su vigencia, deberían intervenir.

Surge entonces la preocupante incógnita: ¿Estamos enriqueciendo nuestro conocimiento o será solo una ilusión? Más fácil nos está resultando recurrir al dispositivo electrónico (con todas sus opciones, corrector ortográfico incluido), cuantas veces fuere necesario, para “tomar prestado” por un corto instante el conocimiento o para resolver temporalmente nuestras dudas.

Leonardo Cueva Piedra

Incubando caudillos

Durante los últimos diez días, desde que comenzó el paro, una inmensa cantidad de ecuatorianos viven bajo una permanente sensación de indefensión. Se volvió normal no poder ir a trabajar, no poder sacar la producción propia, no poder comerciar ni poder circular. Al salir, se asume la posibilidad de sufrir vejámenes, extorsiones o agresiones físicas. Se supone que la ciudadanía —en nombre de un retorcido sentido de la empatía y de la participación política impulsado por los arquitectos de esta atrocidad— debe asumir con estoicismo esta realidad y resignarse a vivir situaciones que, hasta hace pocos días, hubiesen resultado inauditas.

Las mismas tiendas políticas que, durante décadas, rediseñaron pacientemente la estructura y el marco legal bajo el que opera la fuerza pública, siembran hoy el caos a sabiendas de que tienen la ley a su favor. Quienes hace pocos meses pedían amnistías en nombre de la paz y de la reconciliación, no dudan hoy en atizar la violencia y la venganza. Poco importa si los culpables son ‘infiltrados’ o no, a qué remota agrupación pertenecen o cuál es su pedigrí ‘revolucionario’,  el hecho puntual es que los ecuatorianos están sufriendo agresiones en un contexto de ilegalidad generalizada suscitado por un grupo político definido.  

El rencor que deja el agravio no es patrimonio exclusivo de un solo sector político. El miedo siempre es mal consejero, y, de seguir así, la situación actual favorecerá a futuros caudillos populistas que prometan orden y seguridad ante todo. Por malinterpretar como debilidad la mesura del régimen actual, los violentos podrían estar incubando futuros interlocutores aún más radicales.

Polarización, censura y caos, los peligros del periodismo actual, según Reporteros Sin Fronteras

La propaganda y desinformación disfrazados de periodismo están entre los principales riesgos para la prensa.

El 3 de mayo se celebra el Día de la Libertad de Prensa. Reporteros Sin Fronteras expresa su preocupación por los retrocesos experimentados a escala global en la materia.

PARÍS. Caos informativo, desinformación y una doble polarización que incide en la fractura interna de los países. Estas son las principales conclusiones de la última Clasificación Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que alerta de los riesgos de un espacio digital global y falto de regularización.

En su informe, publicado este 3 de mayo de 2022 con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización, con sede en París, evalúa el ejercicio del periodismo en 180 países. Un examen que ha servido para mostrar los efectos desastrosos del caos informativo, con la multiplicidad de información falsa y propaganda difundida en internet.

En la vigésima edición de su índice mundial sobre Libertad de Prensa, RSF apunta al desarrollo de medios de opinión que imitan el modelo de la cadena estadounidense Fox News, y a la banalización de los circuitos de desinformación.

Estas prácticas, «amplificadas por el funcionamiento de las redes sociales», provocan el crecimiento de la fractura y la división de la opinión pública, señala un extracto del informe.

«La invasión de Ucrania (puesto 106) por Rusia (155) a finales de febrero de 2022 es emblemática del fenómeno porque ha sido preparada por una guerra de propaganda«, destaca RSF en sus análisis de la clasificación.

Sobre Rusia, a las pérdidas humanas se suman las consecuencias «devastadoras» para la prensa en la región, con la muerte de cinco periodistas desde el inicio de la ofensiva rusa, pero también el hecho de que muchos informadores han sido blanco deliberado del ejército ruso.

El secretario general del organismo, el francés Christophe Deloire, recuerda que «la redactora jefe de ‘Russian Today’, Margarita Simonian, ha revelado el fondo de su ideología en una emisión de la cadena Russia One al afirmar que ninguna gran nación puede existir sin un control de la información«.

El organismo también destaca que China (175º) ha utilizado un arsenal legislativo para confinar y aislar a su población, y más concretamente la de Hong Kong (148º), que ha reculado de forma considerable en la clasificación de 2022.

Los analistas internacionales que han participado en el estudio han tenido en cuenta en esta ocasión cinco nuevos indicadores para dar una visión de la libertad de prensa que tenga en cuenta el contexto político, jurídico, económico, sociocultural y de seguridad.

La situación de los periodistas es «muy grave» en 28 países, entre ellos Rusia y Bielorrusia, cuya clasificación ha sido analizada a principios de 2022 tras la invasión de Ucrania; es «difícil» en 42 países, como México, Bolivia, Mali o Emiratos Árabes Unidos; «problemática» en 62 países, entre ellos Israel, Senegal, Panamá o Grecia.

Polarización en modelos democráticos

La comparación con los países en situación más bien buena (40 países) o muy buena (8 países) muestra el desequilibrio de la balanza a escala global.

En Europa, Noruega, Dinamarca y Suecia siguen a la cabeza de la lista, como modelo democrático donde prevalece la libertad de expresión, y aunque hay mejoras en Moldavia y Bulgaria, en las potencias democráticas RSF observa una polarización mediática en Estados Unidos, Francia o Polonia.

Destaca el descenso de 22 puestos de Países Bajos, que cae hasta la 28ª posición tras el asesinato en julio de 2021 del investigador de crimen organizado Peter R. de Vries, fusilado en plena calle en Amsterdam, recuerda RSF, cada vez más inquieta porque se vuelven a registrar asesinatos de periodistas en la Unión Europea.

En países como Alemania, Francia, Italia y Holanda se han notificado además numerosos ataques contra periodistas por parte de manifestantes contrarios a las medidas gubernamentales para frenar el coronavirus.

En España, que ocupa el puesto 32 en el informe de este 2022, la libertad de prensa se considera “más o menos buena”, aunque ha caído tres puestos con respecto al informe anterior.

Pandemia y censura

La pandemia ha servido como acelerador de censura y en regiones como América Latina ha provocado graves dificultades económicas para la prensa y ha empeorado el acceso a la información sobre la gestión epidémica de los gobiernos.

México (127) sigue siendo el país más mortífero del mundo para la prensa, y en Nicaragua (160) y El Salvador (112) la situación empeora a pasos agigantados. La única excepción en América Latina es Costa Rica, que ocupa el puesto 8 en la lista, entre los mejores.

En EE.UU., «pese a la elección del demócrata Joe Biden, el aumento de tensiones sociales y políticas se acelera por las redes sociales y los nuevos medios de opinión, sobre todo en Francia. En ciertas ‘democracias iliberales’ la represión de la prensa independiente es un factor de polarización intensa», apunta RSF, que pone el ejemplo de Polonia y sus estrategias de control de medios audiovisuales.

Deloire insiste en que la puesta en marcha de un armamento mediático en los países autoritarios «aniquila el derecho a la información de sus ciudadanos y concluye en el aumento de tensiones en el plano internacional que pueden llevar a las peores guerras».

En este contexto, el responsable de RSF insta a promover un «New Deal» del periodismo, como el propuesto en el Fórum sobre Información y Democracia, para adoptar un marco legal adaptado con un sistema de protección de los espacios informativos democráticos». EFE