Danza, música y cultura en festival folclórico

ENCUENTRO. Ayer se vivió el séptimo festival folclórico Petita Palma. Agrupaciones en pareja demostraron sus dotes en la danza.

15 agrupaciones deleitaron al público con sus demostraciones artísticas en la Casa de la Cultura, lugar en el que se llevó a cabo el festival folclórico “Petita Palma”.

Por séptimo año consecutivo se realizó ayer viernes 22 de octubre el festival folclórico cultural por parejas denominado Petita Palma Piñeiro. El evento fue desarrollado en el salón de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión Núcleo Esmeraldas.

El nombre del festival es en honor a una de las gestoras culturales más importantes, por su aporte a la difusión de la música y la danza afro. Por ello, el objetivo del encuentro cultural es rescatar la tradición de la danza a dúo en ritmos propios de la cultura afroesmeraldeña, como el andarele, caderona, torbellino o bambuco y otras danzas inéditas afros.

“El festival hace que los chicos que están en las agrupaciones desarrollen las destrezas del baile en pareja y aprendan a dominar escenarios. Al representar a su grupo, los chicos se empoderan de donde vienen, y van aprendiendo lo que es la representación de algo que es suyo”, comentó Carlos Minota, director de la Casa de la Cultura.

Encuentro

Varios gestores cultures, público en general y familiares de los participantes acudieron al evento para ser partícipes de la puesta en escena de las 15 agrupaciones que los deleitó con su danza y cultura esmeraldeña.

La ciudadana Mary Becerra acudió junto a sus dos hijas para ver las manifestaciones artísticas y de la misma manera fomentar eso en sus niñas desde pequeñas, “es importante que ellas vean como niños sienten el amor por la danza, la música y la cultura. Felicito a los organizadores porque este tipo de eventos rescata el folclor esmeraldeño”, expresó.

En el evento las 15 agrupaciones presentaron a su pareja, con la que realizaron dos exposiciones artísticas de danza. Una con música tradicional esmeraldeña y otra con música contemporánea como: salsa, bomba, lambada.

Cultura

La pareja del grupo cultural Canuto y Chonta, manifestaron sentirse alegres por ser parte de este festival ya que reúne a muchas agrupaciones con talento y que tienen potencial para seguir siendo grandes artistas. “Dimos todo en el escenario para nuestros asistentes, nosotros amamos lo que hacemos y eso es lo importante”, sostuvieron.

Toda la organización estuvo a cargo de la Dirección de Patrimonio Cultural del Municipio de Esmeraldas en conjunto con la Casa de la Cultura, con la finalidad de contribuir a la valoración y difusión de los aportes culturales, como una forma de prevención de elementos que afectan a la sociedad.

“Queremos potencializar en las poblaciones de Esmeraldas el amor por los elementos que le pertenecen o los identifican como miembros de la cultura Latinoamericana”, señaló Adison Güisamano, organizador y director de Presencia Negra.

La marimba, patrimonio cultural, oral e intangible de la provincia de Esmeraldas, es además Patrimonio Cultural del Estado ecuatoriano.

 

Esmeraldas celebra encuentro folclórico ‘Petita Palma’

DANZA. Este jueves 21 y viernes 22 de octubre se realizará el VII festival folclórico que revive el baile típico en pareja desde las 15:00 en la Casa de la Cultura.

El Séptimo Festival Folclórico por parejas ‘Petita Palma’ se celebrará este jueves 21 y viernes 22 de octubre en la Casa de la Cultura de Esmeraldas.

Por séptimo año consecutivo se realizará en Esmeraldas el festival folclórico cultural por parejas denominado ‘Petita Palma Piñeiro’, en honor a una de sus gestores culturales más importantes, por su aporte a la difusión de la música y la danza afro.

El encuentro cultural se realizará este jueves 21 y viernes 22 de octubre desde las 15:00 en la Casa de la Cultura de Esmeraldas. El primer día servirá para dictar un taller a los participantes y el día siguiente será el debut de las 15 agrupaciones inscritas.

El objetivo es rescatar la tradición de la danza a dúo en ritmos propios de la cultura afroesmeraldeña, como el andarele, caderona, torbellino o bambuco y otras danzas inéditas afros, indicó Carlos Minota, director de la Casa de la Cultura “Benjamín Carrión”, Núcleo Esmeraldas.

Este festejo también tiene como ejes el fortalecimiento de las tradiciones de la música ancestral y ser un aporte más para la etnoeducación, según los organizadores.

Agrupaciones

El evento consiste en que todas las 15 agrupaciones de la ciudad presenten una pareja, con la que deben realizar dos presentaciones artísticas de danza. Una con música tradicional esmeraldeña y otra con música contemporánea como: salsa, bomba, lambada, entre otras, omitiendo el reguetón y el rap.

Este año participarán dos instituciones educativas como son las Vicealmirante Manuel Nieto Cadena y Madre del Salvador, con sus parejas respectivamente.

Entre las agrupaciones culturales de Esmeraldas están: Manglar, Canuto y Chonta, Tierra Negra, Raíces del Manglar, Raíces Negras, entre otras, que deleitarán a los asistentes.

Toda la organización está a cargo de la Dirección de Patrimonio Cultural del Municipio de Esmeraldas, con la finalidad de contribuir a la valoración y difusión de los aportes culturales, como una forma de prevención de elementos que afectan a la sociedad.

“Queremos potencializar en las poblaciones de Esmeraldas el amor por los elementos que le pertenecen o los identifican como miembros de la cultura Latinoamericana”, señaló Adison Güisamano, organizador y director de Presencia Negra.

Dentro de los asentamientos étnicos culturales en Esmeraldas existen indígenas, mestizos y negros, que han contribuido a crear horizontes de progreso, explicó.

Por su parte, el director del departamento de Cultura del Municipio, Aquiles Arismendi, consideró que este es un aporte a la cultura de Esmeraldas en este Mes de la Afroecuatorianidad. (MFC)

Durante el festival se entregarán reconocimientos al escritor esmeraldeño Orlando Tenorio Cuero y la cantora de arrullo, Edorita Wila, por su aporte a la cultura del pueblo afro.
La marimba, patrimonio cultural, oral e intangible de la provincia de Esmeraldas, es además Patrimonio Cultural del Estado ecuatoriano.
El festival, que es también una forma de promover las manifestaciones culturales, tiene su origen en Colombia donde se realiza desde el año 2001. En Esmeraldas se lo hace desde 2014.

Petita Palma, emblema de la cultura musical ancestral

REFERENTE. Petita Palma es una de las difusoras de la cultura afroesmeraldeña más importantes de la provincia de Esmeraldas.

La propulsora de la marimba es una de las gestoras culturales más importantes de la provincia de Esmeraldas.

Petita Palma o también conocida como “La Negra Marimbera”, es todo un ícono de la cultura afroecuatoriana. En 1927 nació en Carondelet, un lugar perteneciente al cantón San Lorenzo, ubicado al norte de la provincia de Esmeraldas, en donde fue acunada por la marimba, escuchando el bombo, el cununo y el guasá, orgullosa de su ascendencia campesina.

La gestora cultural, de 94 años, creció junto a las historias de sus abuelos y sus padres Tomasa Piñeiros y Juan Palma dentro de un entorno humilde y modesto. Su abuelo Ascencio Palma de raíces colombianas, se dedicaba a la fabricación de marimbas y a la composición de música propia, siendo para ella una fuente de inspiración, pues al crecer junto a él aprendió y conoció acerca de su cultura y raíces.

Difusora cultural

A lo largo de su vida, siguió con el legado y decidió cantar arrullos, convirtiéndose en la “Negra marimbera”, como le decían al principio. Nunca se sintió avergonzada de pertenecer a la raza negra y con el tiempo desarrolló habilidades para tocar instrumentos musicales artesanales como la marimba, el bombo, el cununo y el guasá.

Con las palmas de las manos, palos, piedras y tarareando, Petita Palma empezó a entonar sus melodías junto con tres guitarristas. La primera que entonó fue ‘El Bambuco’, una danza y un género musical tradicional, luego ‘El Andarele’, que en la actualidad se ha convertido casi como un himno afro para los esmeraldeños.

El amor a los ancestros, a la tierra y al arte, la convirtieron en una especialista, investigadora del más alto nivel. Sus títulos no fueron dados por escuelas formales. La vida le regaló el privilegio de ser una iluminada que aprendió desde los sentidos y significados.

Ella se autodefine como “folklorista e investigadora”, “marimbera y artista”. Ha realizado una labor tan valiosa e impresionante en el campo de la cultura ecuatoriana, que en los temas afro puede hablarse de Petita Palma como un referente de la cultura.

Folklor

La gran inteligencia y simpatía de esta mujer bajita y delgada de ojos vivaces, creó en 1969 su primera escuela de danza, canto y marimba junto con 15 músicos ancianos, quienes empezaron a transmitirle sus conocimientos, su legado espiritual.

Fue para 1972 que fundó el grupo Tierra Caliente, con el que se presentó en Ecuador y en el extranjero, por donde llevó el arte y la creatividad.

El impacto de temas hoy famosos, como el Andarele, al igual que el potente significado de los arrullos para los santos; chigualos cantos fúnebres; alabaos para los muertos, y otros, rebasaron las fronteras ecuatorianas.

“El folklor no consiste solamente en cantar y bailar, sino en el conocimiento, en la vivencia”, expresa la embajadora de la cultura afroesmeraldeña, quien también recibió el Premio Eugenio Espejo, el más alto reconocimiento que da el Estado ecuatoriano a la labor cultural, en el año 2007.

Para entonces, ella contaba con 80 años de una vida dedicada a la revitalización de las costumbres, tradiciones, memoria e historia de la cultura afroecuatoriana.

Petita tuvo siete hijos, de los cuales su música sigue vigente en Alberto Castillo, quien desde los 14 años y a lo largo del tiempo se ha convertido en uno de los maestros de marimba más destacados de Esmeraldas por su amor al instrumento. (MFC)

Petita es un ícono de la cultura afroesmeraldeña junto a José Ayoví (Papá Roncón), Rosita Wila, Santiago Mosquera, Escolástico Ortiz y otros.

Sepelios, velorios y chigualos, guardan tradiciones ancestrales

NOVENA. Una de las costumbres de las familias esmeraldeñas, era colocar un altar en forma de escalera con la foto del difunto, adornado de flores.

La población esmeraldeña tiene costumbres para aquel momento doloroso en donde pierden a un familiar o ser querido, y se diferencian, en relación a niños y adultos.  

Las tradiciones que durante años se han preservado en torno a los sepelios y velorios, depende de las familias, debido a que cada una conserva sus propios ritos, pero quienes conocen sobre este tema, también indican que existen ciertas costumbres que se han perdido con el pasar del tiempo.

Según Amado Tobar, el día del velorio se tiene la costumbre de realizar tres rezos durante la noche, y los siguientes nueve días, los cuales se desarrollaban en la casa del difunto, estos rezos se hacen con la finalidad de que se perdonen los pecados de la persona que falleció y para aceptar la voluntad de Dios.

En el noveno día en medio de una mesa se coloca la foto del difunto, así como arreglos florales, y una escalera, la cual representa la llegada al cielo. Respecto a los sepelios indica que también se entierran a las personas con alegría, unos lo hacen con rezos y otros con cantos.

Tradición

Para acompañar los velorios se suele brindar café, un caldo de gallina o un canelazo, un pan con queso o chocolate, o una comida dependiendo de las condiciones en que se encuentre cada familia para compartir con sus seres queridos.

Pero Tobar también hace énfasis en la pérdida de la tradición de los alabaos, pues dice que son cánticos de los antepasados, que se realizaban con amor y tristeza, por lo que le cantaban al difunto durante toda la noche, con letras que compartían el dolor de las familias y amigos.

Según Lindberg Valencia y grupo “La Canoita”, en el libro Costumbres y Tradiciones Esmeraldeñas, los alabaos son cantos a capella en los que no se utiliza ningún instrumento, solo la voz humana. Son lamentos que se glosan ante la muerte de un adulto, y las voces de las cantoras solitas se van armonizando, dando entonaciones fúnebres y creando un ambiente de dolor.

Por otra parte, Mercedes Velasco León, se refiere a los Chigualos, cuenta que se hacía este evento para los niños, los angelitos que habían muerto, lo cual se observaba con mayor frecuencia en el campo, por lo que afirma que no era una costumbre nata de todas las personas.

Chigualos

Para Lindberg Valencia los Chigualos son cantos a capella, sin ningún instrumento, pero poniendo poesías de amorfino o décimas.

También indica que tanto a niños como a adultos se los enterraban en las tierras, y que con el pasar del tiempo empezaron a colocar los cuerpos en bóvedas, pero señala que esto también depende de la situación económica de cada familia.

Cree que día a día se van perdiendo las costumbres, debido a que el tiempo mismo lo permite, por lo que la persona se adapta a lo que puede conseguir, porque es muy doloroso ver que una persona no tiene medios para enterrar a su familiar.

Para la gestora cultural de música esmeraldeña, Petita Palma Piñeiros, durante la muerte de un niño se lo chigualea, a las 12 de la noche cogen una sábana blanca, la colocan en el suelo y al niño ahí, el padrino, la madrina, el papá y la mamá sostienen cada una de las puntas de la sábana.

Recuerda que durante los cantos de los chigualos no se usaba bombo, cununo, ni guasá, solo se empleaba una guitarra, y las mujeres bailaban en medio de este evento. Además, indica que en los velorios de los adultos en la mesa se colocaban cuatro velas.

Pero con un tono, en el que se denota tristeza dice que ahora ya no se realizan los cantos de chigualos o alabaos, que lo que observa es personas bebiendo, pero nada de estos cantos que les dejaron sus ancestros.

“No queremos perder nuestras tradiciones, nuestras costumbres, que nos enseñaron los viejos”.

Petita Palma Piñeiros, gestora cultural
Petita Palma Piñeiros,
gestora cultural

“Es importante conservar estas tradiciones porque forman parte de nuestra identidad cultural”

Amado Tobar
Amado Tobar