¡¿Hasta cuándo?!

PACO MONCAYO

El 23 de diciembre del año anterior, la conciencia de los ecuatorianos fue sacudida por el informe del Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF): 3,1 millones de niños y adolescentes en Ecuador habían caído en condiciones de pobreza multidimensional y enfrentaban mayores privaciones en educación, salud, alimentación, vivienda, trabajo y protección social.  6 de cada 10 niños vivían en situación de pobreza multidimensional extrema. Como sólo el 30% de los hogares tienen acceso a internet, 6 de cada 10 niños no podían continuar sus estudios a través de plataformas digitales (en las zonas rurales, 8 de cada 10). Los ingresos familiares de estas inocentes víctimas apenas alcanzaban a cubrir el 29 % del costo de la canasta básica; en consecuencia, 2,3 millones de personas se encontraban en riesgo de inseguridad alimentaria. A estas familias les tomaría alrededor de 17 años salir de esta situación. Una tragedia de dimensiones catastróficas.

El 29 de mayo de este año, UNICEF propuso al gobierno varias líneas de acción: 1) reabrir las escuelas y los servicios de primera infancia, de manera progresiva, voluntaria y biosegura, en razón de que alrededor de 90 mil niños han abandonado el sistema educativo; 2) Combatir la desnutrición crónica infantil, porque 1 de cada 3 niños menores de 2 años sufre desnutrición crónica (el segundo peor país de América Latina y el Caribe, después de Guatemala); 3) prevenir el embarazo en niñas y adolescentes (en  2018, cada día, 6 niñas de 10 a 14 años y 148 adolescentes tuvieron un hijo); 4) promover una infancia libre de violencia, pues los niños, niñas y adolescentes se encuentran más expuestos, por la pandemia,  a ser víctimas de violencia física, psicológica, negligencia, violencia sexual y violencia en línea; y 5) una mejor distribución de la riqueza.

Mientras tantos ecuatorianos sufren de infames condiciones de vida, los responsables de enfrentar y tratar de resolver esta trágica situación, ciegos ante la violencia que asuela los campos y las ciudades, reinciden en la vieja práctica politiquera de un enfrentamiento estéril, de todos contra todos y algunos de ellos conspiran, descaradamente, contra la democracia. ¡¿Hasta cuándo?!

Crimen ambiental

PACO MONCAYO

El exalcalde Jorge Yunda anunció, en un acto en la Tribuna del Sur, ante un grupo de transportistas, que los vehículos del transporte público y comercial ya no tendrán que cumplir con dos revisiones técnicas sino una sola en el año. El secretario de Movilidad respalda, malintencionadamente, la decisión, fundamentándose en el artículo 206 de las reformas a la Ley de Tránsito: “…los vehículos que presten el servicio de transporte de transporte público y comercial se sujetarán a una revisión técnica que será un requisito previo para el otorgamiento de la matrícula”. Nadie en la administración municipal ha justificado la irracional norma de una manera técnica.

Frente a este desatino cabe recordar el mandato constitucional: “Art. 14.- Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice la sostenibilidad y el buen vivir, sumak kawsay. Se declara de interés público la preservación del ambiente, la conservación de los ecosistemas, la biodiversidad y la integridad del patrimonio genético del país, la prevención del daño ambiental y la recuperación de los espacios naturales degradados”.

Adicionalmente, el Art. 424 aclara que: “La Constitución es la norma suprema y prevalece sobre cualquier otra del ordenamiento jurídico. Las normas y los actos del poder público deberán mantener conformidad con las disposiciones constitucionales; en caso contrario carecerán de eficacia jurídica”.

Lo mismo sucede con las Convenciones ambientales de las que Ecuador es parte. La Agenda 2030 de las Naciones Unidas, señala una serie de metas comunes para proteger el planeta y garantizar el bienestar de todas las personas; entre estas: “Cuidar el medio ambiente combatiendo el cambio climático y protegiendo los océanos y ecosistemas terrestres.

Conforme al Art. 425 de la Constitución: “… el orden jerárquico de aplicación de las normas será el siguiente: La Constitución; los tratados y convenios internacionales”. Lo que es más, para defender derechos humanos como los que intenta violar el señor Yunda, las obligaciones internacionales tienen primacía. Se debe exigir al Consejo Metropolitano suspender para todo efecto la malhadada disposición del Ejecutivo del Distrito Metropolitano.

Cinco puntos críticos a solucionar en Quito

ADMINISTRACIÓN. El Municipio de Quito tiene que enfrentar temas pendientes que son urgentes para mejorar la condición de vida de los capitalinos.

Paco Moncayo y Augusto Barrera analizan las problemáticas de la ciudad y la falta de gestión de la anterior y la actual administración.

La noche del 19 de julio de 2021 la sala de sesiones del Concejo Metropolitano de Quito recibió a los aliados políticos de Santiago Guarderas. Ellos fueron testigos de la firma del acta resolutiva que lo posesionaba como el nuevo alcalde para los próximos 22 meses.

Pero el chuchaqui por la pelea político-jurídica aún le pasa factura a la capital. El nuevo alcalde parece no tener líneas claras y específicas de cómo enfocará su gestión. En su aparición en medios de comunicación se ha limitado a esbozar generalidades de lo que quiere para la ciudad más poblada del país.

Paco Moncayo (2000 – 2004) y Augusto Barrera (2009 – 2014), dos exalcaldes de Quito, no son ajenos a la situación que vive la ciudad. Ven con preocupación la falta de gestión de las autoridades. Plantean líneas de trabajo que deberían ser tratadaS con rapidez por el calde Santiago Guarderas.

Una agenda de trabajo emergente

Moncayo y Barrera plantean 5 ideas que deberían ser parte de un plan que priorice aspectos básicos y elementales de la administración municipal.

1.- Plan de vacunación: este es un aspecto que enumeran como prioritario. Acotan que si bien hay un ritmo bastante «bueno» del proceso de vacunación, este se debe agilizar. Pero hay que «gestionar estratégicamente» la provisión de vacunas y hacerlas llegar a la ciudadanía en el menor tiempo posible para iniciar un rápido proceso de reactivación, mencionan.

2.- Plan de reactivación económica y protección social: Moncayo recuerda que Quito es la urbe que más cantidad de trabajos perdió en época de pandemia. Cree que la puesta en marcha de la «obra pública» ayudará a la generación de empleo.

Barrera apunta a los incentivos tributarios, acompañamiento de crédito a las microempresas, e-commerce y mejoramiento de las condiciones de gestión enfocado en los sectores productivos más afectados por la pandemia como bases para su incentivo e impulso. «Si no mejora la demanda, no se va a reactivar la economía», dice el exalcalde.

3.- Operatividad del Metro: este es un aspecto que llama la atención de Moncayo y Barrera. Apuntan que no tener un modelo de gestión y estabilidad en quienes están a la cabeza del proyecto imposibilita que la obra se operativice. Esto conlleva que la ciudad tenga un proyecto de movilidad estancado y sin una solución a corto plazo. Los procesos, apuntan, se deben acompañar con la guía de empresas extranjeras que ya tienen experiencia en este tipo de negocios.

4.- Seguridad ciudadana: Moncayo anota que hay que hacer una revisión a la tasa de seguridad que se paga en la ciudad para enfrentar esta problemática. «Esta tasa debe haberse acumulado.»

Para Barrera se debe reactivar el Consejo de Seguridad Metropolitano, que trabaje directamente con las administraciones zonales y que luego articulen acciones directamente en los barrios. Además, el Municipio tiene que poner énfasis en aspectos como iluminación de parques y calles, acota.

5.- Manejo de desechos sólidos. – Moncayo cree que otra prioridad debe ser el tratamiento de residuos sólidos, puesto que el sistema del Inga está «colapsado y debe ser tratado con urgencia». Para Barrera el manejo de la basura «está llegando a un límite» y por ello urge su tecnificación.

Las dos exautoridades coinciden que es difícil que en estos 22 meses se vea una gran transformación en la ciudad, pero creen que deben existir acuerdos programáticos mínimos entre los integrantes del Concejo Metropolitano para que la ciudad no siga a la deriva. (AS)

Desde 1945 Quito ha tenido 25 alcaldes.

Paco Moncayo es director de la Academia de Historia Militar

Paco Moncayo (centro) junto a David Andrade Aguirre e Iván Borja, miembros de la Academia.

El general (sp) es el nuevo director de la institución hasta 2023. Más de 1.300 libros contienen la biblioteca, ubicada en el centro histórico de Quito.

Paco Moncayo, general (sp), exalcalde de Quito y editorialista de La Hora, es el cuarto presidente de la Academia Nacional de Historia Militar. La institución es la encargada de recuperar la memoria histórica y fortalecer la identidad de las Fuerzas Armadas. La designación de Moncayo se realizó de forma consensuada en el pleno de la asamblea del organismo.

La Academia Nacional surgió en 2009 de la mano de 17 lectores e investigadores que venían revisando archivos históricos, hemerotecas, bibliotecas y cuanto papel cae en sus manos para escribir la historia de la vida militar de Ecuador, concebida desde los pueblos preincaicos hasta el siglo XXI.

La institución fue legalmente reconocida ese mismo año bajo decreto del Ministerio de Defensa, que le otorga un rubro solo paras las publicaciones de las obras. Las investigaciones y ensayos se lo realiza ad honorem. 

En 2012, su meta se cumplió cuando publicaron el libro La historia militar del Ecuador recogida en 589 hojas y distribuidas en mil ejemplares. Moncayo dice que continuará con el legado de sus antecesores e implementará cuatro actividades para fortalecer y ampliar los lazos de la Academia con la sociedad.

El general (sp) plantea que fortalecerá las sedes de la Academia Nacional. Generará lazos con otras academias militares a nivel regional; ampliará su gestión para las demás provincias del país y dialogará con el Ministerio de Educación y con las universidades para que la sociedad conozca la historia de la vida militar.

Actualmente, la Academia Nacional de Historia Militar está conformadas por 27 miembros: 17 académicos de número, es decir, que tiene dos o más publicaciones de libros o artículos indexados; ocho académicos correspondientes, que poseen un artículo o una publicación; y dos académicos eméritos.

Moncayo señala que no todos los miembros de la Academia Nacional pertenecen a la vida militar. De los 27 integrantes, seis son civiles y solo hay una mujer: la capitana Rosita Chacón. El general dice que el único criterio para ingresar a la entidad es que posea publicaciones y que tenga el apoyo de tres miembros. Luego, la postulación es analizada por la asamblea de la Academia Nacional.

Las puertas abiertas al público

La sede de la Academia Nacional de Historia Militar está localizada en el antiguo Círculo Militar, ubicado en la calle Venezuela, entre Mejía y Olmedo (Centro Histórico de Quito).  La biblioteca se encuentra abierta para todo el púbico y cuenta con más de 1.300 libros sobre las Fuerzas Armadas, Historia y Literatura.

Los visitantes pueden ingresar a la biblioteca y tener un recorrido guiado por la casona del siglo XX.

Entre las publicaciones de la Academia se encuentra: 25 años de la Guerra de Cenepa (2020); Independencia de Cuenca (2021) e Independencia de Guayaquil (2021). Estas dos últimas obras se han publicado de manera digital, debido a la pandemia de Covid-19. (MC)

Perfil

Paco Rosendo Moncayo Gallegos nació en Quito el 8 de octubre de 1940. Curso estudios en el Instituto Nacional Mejía; estudió Ciencias Internacionales en la Universidad Central del Ecuador y ha escrito 12 libros.

Fue director de operaciones durante la Guerra del Cenepa; jefe del Comando Conjunto de las FF.AA.; diputado nacional (1998-2000), alcalde del Distrito Metropolitano de Quito durante dos períodos consecutivos (2000-2004 y 2004-2009), y asambleísta por la provincia de Pichincha (2009-2013).

Ahora su vida la dedica a la docencia, a la investigación y a escribir artículos de opinión. También es miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia del Ecuador.

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PACO MONCAYO

De ninguna manera. Lo que ha sucedido con el gobierno autónomo del Distrito Metropolitano de Quito debe dejar enseñanzas y orientar acciones de carácter inmediato, para que nunca vuelva a repetirse una situación tan deplorable.

Es importante que los políticos entiendan lo que significa una democracia de participación ciudadana (un paso adelante con relación a la democracia de representación) que establece la Constitución como un derecho fundamental de ecuatorianas y ecuatorianos, que pueden y deben “Fiscalizar los actos del poder público y “Revocar el mandato  que hayan conferido a autoridades de elección popular” (Art.61, numerales 5 y 6). Dispone, además,  que se ejerza la participación para: elaborar planes y presupuestos participativos, definir agendas de desarrollo…” (Art. 100), etc. Los ciudadanos pueden, también, participar en los Concejos ocupando una curul bajo la figura de la “silla vacía”.

Estas normas se desarrollan en el Código Orgánico de Organización Territorial Autonomías y Descentralización (COOTAD) que define la participación y obliga a todos los niveles de gobierno a realizar acciones concretas, entre estas: planificación y presupuestación participativas (Art. 3); Crea la Función de Participación Ciudadana, al mismo nivel que la Ejecutiva y Legislativa (Art. 29); manda a los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), implementar sistemas de participación ciudadana… (Art. 54); y, como ha sucedido en Quito, dispone los procesos de remoción de autoridades de elección popular de los GAD.

El pueblo de Quito ha sido el primero en aplicar esta normativa constitucional y legal, en el caso de la remoción del Alcalde; se debe esperar que esta cívica reacción de la sociedad civil quiteña sirva para que las autoridades de elección popular entiendan que triunfar en una elección, implica una misión de servicio, dedicación, sacrificio y fidelidad con la propuesta electoral; y no, como se ha observado en más de una ocasión, llegar al poder para  obtener beneficios y privilegios. Si reinciden en este tipo de comportamientos, no será esta la última vez que la norma se aplique. Hacemos votos para que estos hechos vergonzosos no se reediten en la historia de la ciudad.

Luz de América

PACO MONCAYO

Ciudad rebelde que proclamaba en 1593: “A las alcabalas bala, a la libertad lealtad”, defendida por el “Cabildo fuerte de Quito que os habéis tan bien mostrado, por este pueblo afligido”.

Barrios dignos que proclamaban en 1809: “No hay Rey, no hay legítimo dueño, no hay padre, no hay Señor, no hay herederos sucesores, no hay legítima autoridad…  No hay más que tiranos intrusos usurpadores. Nosotros hemos quedado libres naturalmente.  Dispongámonos a conservar esa amada libertad”.

Ciudad indomable. Escribía José Molina, presidente de la Audiencia, en 1810: “La experiencia tiene acreditada que las ideas características de la Provincia de Quito son, desde su cuna, propensas a la revolución e independencia. Este es el espíritu que ha animado a los padres, ésta la leche que ha alimentado a sus hijos, esto en lo que fundan su soñada felicidad…”.

Ciudad mártir. Decía Bolívar: “En los muros sangrientos de Quito fue donde España, la primera, despedazó los derechos de la naturaleza y de las naciones. Desde aquel momento de 1810 las muertes de Quiroga, Salinas y tantos otros, nos armaron con la espada de las represalias para vengar aquellas sobre todos los españoles.

Ciudad sede de la Primera Constituyente, en 1812: “En el nombre de Dios Todopoderoso, Trino y Uno” y, a la par, en representación de pueblo soberano, dictó el pacto solemne de sociedad y unión entre las Provincias que formaron, desde ese día, el Estado de Quito…”.

Primer patrimonio de la Humanidad, UNESCO: “En esta ciudad andina, el hombre no ha buscado imponerse a la naturaleza, sino que la ha utilizado para realizar una obra única en su género…una concepción unificada de las fuerzas humanas y naturales”.

Esta es la capital de los ecuatorianos. No se la puede robar, maltratar, ofender, mal administrar impunemente. No es botín de alcaldes o concejales corruptos. Debe su ubicación señera entre las ciudades del mundo a esta larga historia de sangre, sacrificio y dignidad que no debe ser pisoteada y mancillada por quienes han intentado sumergirla en la ignominia y oscuridad. Hay que rescatar a la ciudad calificada por los patriotas chilenos, en 1810, como ‘Luz de América’.

Una de cal…

PACO MONCAYO

Los ecuatorianos celebramos las primeras decisiones del presidente de la República del Ecuador, Guillermo Lasso, con optimismo y esperanza. En particular, la firma del Decreto Ejecutivo que pone en vigencia las normas de comportamiento ético gubernamental para los servidores de la Función Ejecutiva, el envío a la Asamblea Nacional de un nuevo proyecto de Ley Orgánica de Libre Expresión y Comunicación, la eliminación de 1,7 millones de personas de la Central de Riesgo y la convocatoria a la primera reunión del Consejo de Seguridad Pública del Estado (CONSEPE).

También fue motivo de aplauso unánime la ratificación en su cargo de Tannya Varela, primera mujer en la historia nacional designada comandante General de la Policía Nacional. Lastimosamente, no sucedió lo mismo con los mandos de las Fuerzas Armadas y se perdieron ocho dignos oficiales generales. Ningún país puede darse el lujo de dilapidar así recursos humanos altamente calificados que han llegado a esos grados luego de una larga trayectoria de formación, perfeccionamiento y selección que, por otra parte, es costosa para el Estado ecuatoriano.

Los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional asumen vocacionalmente carreras muy exigentes y de alto riesgo. Luego de un período formativo aproximado de cuatro años son sometidos a cursos para el ascenso a cada grado y a un riguroso escrutinio de su vida profesional y privada, especialmente para alcanzar el generalato. La democracia, que comenzamos a vivir a plenitud, debe reconocer que los militares ecuatorianos lograron superar todos los intentos de cooptarlos y convertirlos en parte de la estructura del partido hegemónico que pretendía perpetuarse en el poder del Estado. El penoso resultado de ello fue que, en 14 años en la Fuerza Terrestre, pasaron por la Comandancia 14 oficiales generales; un promedio de un año por comandante.

Esperemos que los nuevos mandos tengan la estabilidad que las instituciones de seguridad y defensa requieren por la naturaleza y complejidad de las funciones que les corresponden en un país que lograron convertir de isla de paz en tierra de nadie.

Paco Moncayo: ‘Es difícil una relación con un Alcalde gobernando con grillete’

CARRERA. Paco Moncayo fue alcalde de Quito entre 2000 y 2008. Además, asambleísta por Pichincha.

Paco Moncayo, exalcalde de Quito, dice que Lasso y Yunda deberán trabajar en conjunto. Pero, explica que lo principal es que el Alcalde resuelva sus problemas jurídicos.

Mientras Jorge Yunda, alcalde de Quito, cumplió dos años en el poder, hoy, los ecuatorianos verán posesionarse al nuevo presidente, Guillermo Lasso. Los dos son de bancadas opuestas. ¿Cómo será su trabajo en beneficio de los quiteños?

Paco Moncayo, quien fue alcalde de la ciudad (entre 2000 y 2008), explica que independientemente de las posturas, debe haber trabajo en conjunto. Sin embargo, Yunda no solo debe dedicarse a ser alcalde, sino también a defenderse. Es investigado por presuntos delitos de peculado y delincuencia organizada.

“Ser alcalde no es simplemente ganar unas elecciones, sino legitimar esa elección popular como una gobernanza como Quito se merece”, dice Moncayo.

  “Como militar voy a poner un ejemplo. Decimos que usted es comandante de batallón, porque hay un acuerdo ministerial, porque usted tiene un grado legalmente establecido, eso es la legalidad. Pero si usted es un sinvergüenza, no tiene autoridad moral para gobernar en esa unidad. Normalmente los subalternos no le van a respetar, le van a obedecer en desgano y esa unidad se va a estancar si no retrocede”, agrega.

 ¿Cómo cree que debería ser la relación del presidente electo, Guillermo Lasso, y el alcalde de Quito, Jorge Yunda, para el desarrollo de la ciudad?

 La relación de presidente, prefecto y alcalde tiene que ser de equipo. Además, de acuerdo al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), en cada competencia existe un responsable. Esto quiere decir que el presidente no tiene que meterse en las competencias del alcalde, pero juntos sí pueden enfrentar ciertas competencias.

Por ejemplo, creo que en Quito es indispensable que el Gobierno central asuma el Metro, porque la municipalidad no está en condiciones financieras para asumir costos ni siquiera de operación, peor lo que significa el pago de inversión.

 Desde su experiencia, ¿cómo es gobernar al lado de una persona de la que no se tiene apoyo?

La situación de ahora es ‘sui géneris’. Nunca hemos tenido un panorama como este: el Alcalde -quien tiene derecho a ser considerado como inocente hasta que no haya una sentencia- está gobernando con grillete, una Alcaldía que tiene, según sé, como siete procesos judiciales iniciados y una ciudad que está deprimida por el terrible flagelo que hemos sufrido de la Covid. Que, además, hay que decirlo, la crisis ha estado mal manejada desde el Ejecutivo, desde la Alcaldía, desde todos los sectores.

Necesitamos trabajar de una manera coordinada: presidente, alcalde, prefecto, juntas parroquiales. No solo en Quito, sino en todo el país.

¿Considera que Quito debería estar como prioridad en el plan de vacunación de Guillermo Lasso para reactivar la economía?

En el tema de la vacunación todo el Ecuador tiene que ser prioridad. El primer punto que tiene que hacer el Presidente es tener un plan, porque hasta ahora no existe. No utilizan a la gente que está especializada para manejar crisis.

No se puede dejar a un ministerio, como el de Salud que no está preparado para esto. Ya han cambiado a seis ministros y no ha pasado nada. Es que desde la cabeza, desde el señor (Lenín) Moreno no supieron qué hacer. Y hoy hemos pagado con cuántas muertes.

En Guayaquil le pusieron al gerente del Banco del Estado a recoger cadáveres. ¿Dónde está la estructura de seguridad? Ecuador tiene leyes de seguridad. Entonces, quizás, el presidente, Guillermo Lasso, haga un equipo para vacunar a la gente. No el Ministerio de Salud solo, un equipo con todos los niveles de gobierno, con toda la infraestructura, pero si no es difícil.

No creo que Quito requiera prioridades, porque todos los ecuatorianos somos prioritarios ante el poder del Estado. Pero, al ser la ciudad más agobiada y atacada por la crisis debe recibir la atención que merece.

Corrupción en las entidades públicas

 Paco Moncayo, excalcalde de Quito, dice que urge que Jorge Yunda, actual alcalde, resuelva su problema jurídico, porque la ciudad merece a un líder que genere confianza.

“Tuvimos en la administración de (Mauricio) Rodas (exburgomaestre de la capital), dos concejales que estaban legislando y que estaban fiscalizando con el grillete. Tuvimos el escándalo de los taxistas que legalizaron más de 20.000 puestos y dijeron que (para eso) habían pagado a los concejales, entre $3.000 y $5.000 dólares”.

La imagen de la capital de los ecuatorianos

Paco Moncayo, exalcalde de Quito, dice que “en muchos países” hay una ley de capitalidad, en la que se establece qué responsabilidades tiene el Estado con la ciudad capital. “Si observa la historia de París, por ejemplo, cada presidente deja una obra simbólica, de gran importancia. La ciudad capital es con la cara que se presenta un país, normalmente. Pero, además de eso, ahí están los organismos internacionales, las embajadas”.

“Veo a un presidente, Guillermo Lasso, que está organizando un excelente gabinete, con personas confiables”.

“Los valores son claves para liderar a un país, a una ciudad, a una provincia”.

¡Con el pie derecho!

PACO MONCAYO

El sistema político ecuatoriano comienza a convalecer de la aguda crisis: estructural, moral e intelectual ocasionada por el mal llamado Socialismo del Siglo XXI.

El proceso de cambio inició con el referéndum del 4 de febrero de 2018, convocado por el presidente Lenín Moreno, cuando el pueblo suprimió la reelección indefinida, dispuso la sanción a los funcionarios corruptos para que nunca más puedan acceder a cargos públicos o candidaturas y a las empresas corruptoras para que jamás puedan contratar con el Estado, y cesó de sus cargos a los miembros del  Consejo Nacional de Participación Ciudadana y Control Social que auparon el control monopólico del aparato del Estado, por parte del Ejecutivo.

También aportaron al fortalecimiento del Sistema la organización de una Función Electoral relativamente autónoma y las reformas realizadas el 4 de diciembre de 2019 para eliminar la votación entre listas, poner en vigencia el método Webster, establecer mayores regulaciones al financiamiento de las campañas electorales, fortalecer la equidad de género y crear mayores oportunidades para la participación de los jóvenes.

Gracias a estos cambios, se pudo superar el sistema antidemocrático de partido hegemónico que, apoderado del aparato del Estado, impuso un sistema autoritario proclive a las arbitrariedades de un Ejecutivo que manejó la política y la economía nacional, sin otra guía que las decisiones caprichosas del falso redentor: nuevo señor feudal o despótico hacendado.

Para no volver a aquel pasado nefasto, el electorado apoyó mayoritariamente la candidatura de Guillermo Lasso. La votación que obtuvo el presidente electo fue, en gran medida, para evitar el retorno al despotismo, la arbitrariedad, la corrupción y la impunidad. Habría sido una verdadera traición a sus electores aceptar una alianza como la auspiciada por los dirigentes socialcristianos, con el pretexto de lograr gobernabilidad. Lasso no se ha equivocado, ha roto con los acostumbrados pactos de trastienda y, de esta manera, representa no en el discurso, sino en la práctica, el inicio de mejores días para la política nacional.