Renuncias masivas en EE.UU. revelan las diferencias entre ese mercado laboral y el ecuatoriano

Las pequeñas empresas en sectores como alimentación y comercio impulsan a la economía de EE.UU.

En Estados Unidos se registran tres puestos de trabajo por cada dos personas buscando empleo. Millones renunciaron a sus trabajos, desde el inicio de la pandemia, pero para aplicar a puestos con mejores salarios. En Ecuador, no existe la competencia empresarial y la generación de empleo es mínima.

Desde el inicio de la pandemia se ha hablado cada vez con más fuerza y recurrencia de la llamada «Gran renuncia» en el mercado laboral de Estados Unidos. En concreto, ese fenómeno se refiere a que millones de norteamericanos han renunciado voluntariamente a sus puestos de trabajo.

Desde marzo de 2020 a febrero de 2022, se han contabilizado más de 70 millones de renuncias de ese tipo. Esta cifra se vuelve más relevante si se toma en cuenta que el número total de empleos en economía norteamericana es de alrededor de 150 millones. Es decir, en menos de dos años se han registrado renuncias equivalentes a casi el 50% de todos los puestos de trabajo.

Angélica Mora, economista y analista de mercado de empleo, explicó que comúnmente se ha explicado esta situación como un efecto directo de la pandemia del COVID-19 y un supuesto cambio en las prioridades y en el estilo de vida  de los trabajadores.

«Se ha vendido como que el mercado laboral se está ajustando a las necesidades del trabajo y que se renuncia en busca de mejor calidad de vida. Además, se ha dicho que mucha gente renunció porque buscaba reducir su contacto con otras y evitar contagiarse de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los que renuncian en Estados Unidos son personas entre 30 y 45 años; mientras que las de mayor edad (más vulnerables al virus) tienen una tasa de dimisión menor a al de antes de la pandemia», puntualizó.

Economía en expansión y facilidad para contratar

Los principales sectores «afectados» por la ‘gran renuncia‘ en Estados Unidos son los del comercio minorista, servicios sanitarios; y servicios de alimentación y hotelería. En estos han renunciado hasta 7 de cada 100 trabajadores cada mes.

Pero no están dejando sus trabajos para ir a su casa, sino que están yendo a otros negocios y empresas que les ofrecen mejores sueldos y beneficios. El número de puestos de trabajo que ofrecen las empresas se duplicó en el último año. Actualmente, hay alrededor de 11 millones de ofertas de empleo que no están siendo satisfechas; pero tan solo 7 millones de personas están buscando empleo.

En otras palabras, se registran tres puestos de trabajo formal por cada dos personas que buscan empleo. Por el contrario, en Ecuador, solo tres de cada 10 personas que buscan trabajo lo encuentran en el sector formal de la economía. Los niveles de informalidad casi se han duplicado en el caso de los jóvenes y han crecido más del 70% en los ciudadanos de media edad (30 a 45 años).

Además, gran parte del aumento de las ofertas laborales en Estados Unidos se debe a que se generó un importante ahorro durante la primera etapa de la pandemia, el cual ahora está siendo utilizado para crear más pequeñas empresas en busca de personal para crecer.

En Ecuador, la situación ha ido más bien en la línea del cierre de un porcentaje importante de pequeñas empresas y su transformación en microempresas con casi nula capacidad de contratación, y que antes las trabas para formalizarse, se constituyen con mínimo capital y parcial o totalmente en la informalidad.

Eduardo Rosero, pequeño empresario en el sector del comercio minorista ecuatoriano, explicó que en Estados Unidos hay un sistema de libre contratación, el cual es flexible y hasta 10 veces menos engorroso que el de Ecuador. Además, sin necesidad de un salario básico establecido por ley, la economía norteamericana tiene niveles más altos de sueldos y suben en el afán de buscar mejores trabajadores.

«En nuestro país, incluso sindicalista y funcionarios del gobierno, concuerdan en que tener empleo, aunque no sea en las mejores condiciones, es un privilegio. La creación de empresas es tan baja que no hay competencia para impulsar mejoras salariales reales. Además, todavía tenemos una estructura de costos y de aranceles que encarece todo», puntualizó.  (JS)

La reforma laboral del Gobierno se queda con pocas opciones

La informalidad no se reducirá sin cambios profundos.

Los decretos y los cambios en legislación secundaria permitirían ganar tiempo antes de la consulta popular. Falta una hoja de ruta.

Una de las principales promesas de campaña del presidente Guillermo Lasso fue generar al menos 2 millones de empleos adecuados adicionales hasta 2025. El cumplimiento de este ofrecimiento será decisivo al evaluar su gestión.

Para alcanzar ese objetivo, se necesita que el mercado laboral genere 500.000 trabajos formales por año, con al menos el salario básico y los principales beneficios de ley.

Andrés Acuña, abogado laboral, puntualiza que un cambio de esas características, en un mercado laboral que está a la baja desde finales de 2014, solo es posible con reformas integrales a una normativa que está vigente desde hace 90 años y solo ha tenido pésimos remiendos.

Para concretar esos cambios sin depender del trámite de proyectos de ley en la Asamblea Nacional se requiere una hoja de ruta que vaya más allá de las declaraciones públicas de Lasso y de su ministro de Trabajo, Patricio Donoso.

El 5 de abril de 2022, LA HORA remitió una consulta al Ministerio del Trabajo para conocer cuáles son las líneas maestras o las principales estrategias que se aplicarán para destrabar el inflexible sistema de contratación laboral mediante decretos, cambios en reglamentos u otra legislación secundaria.

Hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta sobre cómo se podría impulsar la aplicación de las nuevas modalidades de contratación emitidas por el anterior Gobierno de Lenín Moreno, a través de acuerdos ministeriales.

En este escenario, cuando se agota el tiempo para impulsar cambios en la economía real, el Gobierno requiere una estrategia clara y la voluntad real de enfrentarse a sectores políticos y sindicales que exigen mejoras, pero sin sacrificar sus intereses particulares.

Los escenarios

Ider Salgado, presidente de SD abogados y docente de la Universidad Internacional SEK (Unisek), explica que las reformas a la normativa laboral son indispensables para evitar que millones de ecuatorianos sigan en la informalidad.

A través de decretos y cambios en resoluciones se puede facilitar la contratación y las relaciones laborales. Por ejemplo, Lasso podría emitir un decreto que reemplace al 2393, el cual data del Gobierno de León Febres Cordero.

Solo con eso, se mejorará sustancialmente la seguridad y la salud ocupacional. Además, se establecerán requisitos y mecanismo que estén acordes a las  circunstancias actuales.

A su vez, con resoluciones y acuerdos ministeriales se puede ampliar el campo de acción del contrato por giro de negocio. Con esto serán aplicables las modalidades de contratación emitidas durante el régimen de Moreno.

“Con esos cambios puntuales, que actuarían como un parche en una llanta desinflada, el Gobierno ganaría tiempo de cara a incluir una reforma estructural de la normativa laboral dentro de una Consulta popular”, puntualiza Salgado.

Para Gregorio Ordóñez, abogado corporativo, esos cambios no deben apuntar a apagar incendios ni a  patear problemas para después (como se hizo en la Ley de Apoyo Humanitario), sino a modificar realmente, de manera aplicable, las reglas del juego hasta la gran transformación laboral.(JS)

“La Consulta popular es el único mecanismo democrático y efectivo que le queda a Lasso. Para eso, hay que informar bien qué cambios se buscan y por qué serían beneficiosos para el ciudadano”,

Ider Salgado, presidente de SD abogados y docente de la Universidad Internacional SEK.

500.000 trabajos formales por año ofreció el presidente Guillermo Lasso durante su campaña.

El rebote económico ayuda, pero es insuficiente

Ante la imposibilidad de realizar reformas a través de la Asamblea, la reactivación económica y el crecimiento del 4,2% en el Producto Interno Bruto (PIB) permitieron que exista una mejoría en el mercado laboral. Esa recuperación, sin embargo, se queda corta ante las metas del Gobierno.

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), desde finales de mayo de 2021 hasta el 28 de febrero de 2022 (último reporte publicado), el número de trabajadores formales, con el salario básico o más y la mayoría de los beneficios de Ley, aumentó en 116.326.

Además, el total de informales, precarios y desempleados se redujo de 5’839.351 a 5’777.567 (61.784 personas menos).

Andrea Morales, economista, explica que esta situación es un paso adelante, pero se queda corta ante las pretensiones del presidente Lasso y ni siquiera permiten retomar los malos niveles prepandemia.

Cuenca genera más empleo adecuado que el resto de ciudades

Uno de los mayores retos del Ecuador es la generación de trabajos de calidad.

Casi 53% de los cuencanos tienen un trabajo con un ingreso igual o mayor a $400 mensuales. En Quito y Guayaquil, el porcentaje no supera el 46%.

Entre septiembre de 2020 y mayo de 2021, el Gobierno de Lenín Moren realizó cinco cambios en la metodología para calcular las estadísticas del mercado laboral. Esos cambios distorsionaron las cifras e impidieron que se publique información detallada de las principales ciudades del país.

El 25 de octubre 2021, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) hizo un recálculo y depuró la información.

Así, luego de más un año, se puede tener acceso a datos desglosados para cada una de las economías locales más importantes.

La primera conclusión es que Cuenca es la que mejores estadísticas labores tiene, si se la compara con Quito, Guayaquil, Machala y Ambato.

Entre enero y marzo 2021, la capital azuaya registró 52,9% de empleo adecuado; es decir, de personas con una actividad económica que le representa $400 o más de ingresos al mes.

En Quito y Guayaquil, el porcentaje llega al 45,6% y 44,6%, respectivamente; mientras que el nivel más bajo está en Ambato (38,7%).

Ana Vera, economista, explicó que la fortaleza de Cuenca, en medio de la pandemia, ha sido que tiene una sólida estructura industrial, la cual supera en importancia al sector servicios.

«Como en todo el país, el impacto de la crisis sanitaria es fuerte, pero la industria cuencana estuvo mejor preparada que otras para enfrentar la crisis. Hay problemas de quiebras e informalidad, pero en menor medida que en otras ciudades», acotó.

Cuencanos ganan más y trabajan más horas

De acuerdo con las estadísticas recalculadas por el INEC, un trabajador cuencano registra en promedio 38,22 horas de labores a la semana. Además, la media de ingreso, tomando en cuenta empleados formales e informales, llega a $318,14 mensuales

En las dos grandes urbes, Quito y Guayaquil, el número de horas trabajadas llega a 37,54 y 36,59, respectivamente. Además, esas horas son menos remuneradas que en la capital azuaya.

En el caso de los trabajadores quiteños, la media del ingreso es de $300,9; mientras que, en el puerto principal, la cifra no supera los $278,1. Este último monto es el más bajo dentro de las principales ciudades del país.

Una de las principales razones del mejor desempeño de Cuenca es que tiene el porcentaje más bajo de subempleados 15,8%, frente a otras urbes donde las estadísticas fluctúan entre 19% y más del 22%.

A escala nacional, durante 2021, se ha recuperado el 50% del empleo adecuado perdido; pero la situación del mercado laboral sigue siendo precaria. (JS)

DATO.-La cifra total de subempleados e informales llega a 5’179.354 en todo el país.

TE PUEDE INTERESAR:

¿Qué plantea la Conaie al Gobierno?

Subsidios eliminaron todo incentivo para mejorar el combustible del país

El 97% de denuncias por violencia intrafamiliar no supera investigación previa

El ingreso medio ecuatoriano es de $1,19 por hora trabajada

Los jóvenes son los más afectados por la precarización y los bajos ingresos.

Desde 2014 a 2021, el ingreso medio mensual de una persona con algún tipo de trabajo (formal o informal) cayó de $352 a $284,5 al mes.

A través de redes sociales y en la voz de líderes indígenas, gremiales y políticos, se ha cuestionado que el proyecto de Ley de Oportunidades, elaborado por el gobierno de Guillermo Lasso, solo busca la precarización del mercado laboral y eliminar derechos adquiridos.

Uno de los tantos argumentos repetidos es que se pretende que los trabajadores ecuatorianos ganen $2, e incluso se llegó a llamar a la propuesta como una «nueva carta de la esclavitud».

Sin embargo, si se analiza la realidad laboral del país, los bajos ingresos, la informalidad y la precarización son realidades crecientes desde 2014.

Actualmente, tomando en cuentas las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el ingreso medio de un ecuatoriano con empleo llega al $1,19 por hora trabajada ($284,5 al mes)

El cálculo de ingreso medio incluye a las dos caras de la misma moneda: trabajadores formales (30%) e informales (70%).

Lucía Patricia Arévalo, economista, explicó que el discurso contra las reformas de Lasso parte de una premisa falsa. «No se está defendiendo a la ciudadanía de la precarización porque esa ya es la realidad del país desde hace años. Las empresas recurren a la facturación por servicios profesionales para evitarse gastos adicionales que no puede cubrir como seguridad social, horas extras, entre otros», dijo.

 

La definición del Ecuador como país pobre está relacionada directamente con los bajos ingresos como resultado de una economía mayoritariamente informal. Así, por ejemplo, un subempleado necesita cinco meses de sueldo para cubrir la canasta básica familiar.

«Actualmente tenemos una mayoría de ecuatorianos con bajos ingresos y sin acceso a ningún beneficio ni prestación social. ¿No sería lo adecuado buscar que comiencen a acceder a esos beneficios y prestaciones? ¿No sería no adecuado bajar los costos de contratación formal para que no estén tan desprotegidos», acotó Arévalo.

Segundo intento con cambios

Arévalo considera que el proyecto de Ley del ejecutivo se debe mejorar, pero el enfoque están bien encaminado en la línea de disminuir la informalidad y precarización existente.

El presidente Guillermo Lasso, durante una entrevista en Tc televisión del 13 de octubre 2021, reconoció que hay errores en la propuesta, y aseguró que se va a volver a enviar a la Asamblea tres reformas separadas: laboral, tributaria e inversiones.

El Primer Mandatario aseguró que «ha escuchado los reclamos de las personas», y uno de los errores que se va eliminar en una segunda versión es, por ejemplo, el artículo 70 donde se establecía que el trabajador tendría que pagar una indemnización al empleador si es despedido bajo ciertas causales. (JS)

TE PUEDE INTERESAR:

Federación Médica Ecuatoriana Ecuatoriana anuncia movilización nacional

El 33% de reos asesinados en la ‘Penitenciaría” tenía menos de 25 años

El mayor problema del agro ecuatoriano es la baja productividad


 

Mercado laboral requiere más opciones de contratación

RETO. El país necesita generar más empleo de calidad para salir de la crisis

El sistema actual ni siquiera genera los empleos necesarios para cubrir el número de jóvenes que cada año buscan trabajo por primera vez.

El Proyecto de Ley de Oportunidades ha provocado polémica y rechazo en sectores políticos, sociales y ciudadanía en general. Sin embargo, el mercado laboral ecuatoriano necesita cambios profundos porque, incluso en los momentos de mayor bonanza, la generación de empleo ha sido escasa y de mala calidad (subempleo e informalidad).

De acuerdo con Aníbal Rojas, economista y estudioso de normas laborales, el país no puede empecinarse en el sistema rígido actual, sino acordar nuevas modalidades de contratación más flexibles y en concordancia con las nuevas realidades.

“Si no convencen las opciones propuestas por el Ejecutivo, se deben presentar otras y corregir los excesos o distorsiones. Pero la solución no está en defender a capa y espada un Código Laboral que hace tiempo es una carga más que una ayuda”, acotó.

 58.000 empleos adecuados por año

Incluso tomando en cuenta los años del segundo boom petrolero (2008 a 2014), la economía ecuatoriana generó, en promedio, 58.000 empleos adecuados al año. Esto a pesar de que el gasto público y el tamaño del Estado se duplicaron.

Sin embargo, se necesitan al menos 118.000 empleos de calidad (afiliación a seguridad social y todos los beneficios de ley) para cubrir solamente el número de jóvenes que se integran anualmente al mercado laboral.

Según un estudio del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales de la Universidad de Las Américas (UDLA), el 42% de los trabajos creados entre 2010 y 2019 fueron de calidad, por lo que la mayoría no tiene más opción que la informalidad y el subempleo.

Esto profundiza los problemas estructurales, que incluyen bajos niveles educativos.

“En ausencia de reformas, el mercado laboral ecuatoriano no permitirá que el país se beneficie del bono demográfico (más jóvenes en edad trabajar), pues la mayoría de los nuevos entrantes a la fuerza laboral terminaría trabajando en actividades de escuálidos ingresos y baja productividad, típicamente ubicadas en el sector informal”, dice el estudio.

El Estado ya no puede ser el motor porque solo puede generar hasta el 9% del empleo antes de volverse completamente insostenible. Por eso, de los 118.000 trabajos que se necesitan al año, al menos 107.000 deben venir desde el sector privado.

 La brecha de salarios entre hombres y mujeres sigue creciendo

Antes de la pandemia, en 2019, alrededor del 24,3% de las mujeres con empleo contaban con educación universitaria, comparado con solo el 17,5% de los hombres. Además, el porcentaje de mujeres jóvenes que se incorporaron al mercado laboral en 2019 con educación superior (37,9%) fue el doble del de las mujeres de mayor edad y que estaban por salir de la fuerza laboral (14,8%).

Sin embargo, las ecuatorianas que están en el mercado laboral con niveles de educación superior comparables al de los hombres ganan, en promedio, 16% menos. Esta brecha se agranda con la edad.

Las mujeres de edad madura (45 a 55 años) con educación primaria y secundaria (pero no universitaria) ganan 36% menos que los hombres de similar edad y educación.

“Estas cifras son el reflejo de una legislación laboral que induce a las mujeres a optar por empleos de menor calidad o a buscar mayor flexibilidad de horarios a través de empleos informales, empleos no remunerados o subempleo”, acota el estudio de la UDLA.

Veinticuatro semanas para reintegrarse al empleo formal

Incluso con toda la experiencia y preparación a cuestas, a un joven ecuatoriano de entre 25 y 30 años le toma, en promedio, 24 semanas (6 meses) encontrar un empleo de calidad luego de ser despedido.

En países vecinos como Colombia y Perú, ese plazo se reduce a menos de la mitad, lo que significa que en Ecuador ni siquiera se crean condiciones para los elementos más preparados del mercado laboral encuentren oportunidades rápidamente.

Así, por ejemplo, antes de la pandemia, el número de graduados universitarios que pasaban uno o más años sin trabajo pasó del 15% al 25%.

Mercado laboral costoso y poco competitivo

El Ecuador es un país caro en comparación con países vecinos. Un consumidor con $1.000 en el bolsillo compra menos bienes y servicios en Ecuador que en Colombia o Perú.

Esta realidad es el resultado de los altos costos y la poca movilidad del trabajo formal. Entre 2007 y 2019, el salario mínimo (SBU, medido en dólares constantes) se elevó en cerca del 60% mientras que, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la productividad del trabajo aumentó en menos del 10%.

Sin embargo, lo que más interfiere con la movilidad del trabajo en Ecuador son los altos costos de despido. Esos costos para un trabajador que gana el salario mínimo y que ha trabajado más de 90 días en la misma empresa es 2,1 veces mayor al que existe en Colombia; 3,6 veces al de Perú y 1,2 veces al de Bolivia.

Se pierde $3.000 por cada empleado en el subempleo y la informalidad

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), con corte al 31 de agosto 2021, se registraron más de 5,2 millones de ecuatorianos en el subempleo y otro tipo de ocupaciones informales. Casi el 40% de esas personas gana menos de $250 al mes.

Ese ejército de precarios es costoso para el país porque cada uno representa una pérdida (en ingresos y capacidad de consumo) de alrededor de $3.000 al año.

En otras palabras, si solo tomamos en cuenta los 1,89 millones de subempleados, el saldo en rojo es de más de $5.661 millones, es decir, 5% del Producto Interno Bruto (PIB)

Rojas puntualizó que, en este contexto, es cada vez más urgente establecer la generación de trabajo adecuado como una prioridad nacional; solo así se puede revertir de manera sostenida el crecimiento de la pobreza; y cumplir con la meta del presidente Lasso de incorporar 2 millones de nuevos empleados al mercado laboral hasta 2025. (JS)

La generación milenial enfrenta tres crisis

REALIDAD. La situación económica presente y futura de los milenials se complicó más con la pandemia.

Con el mercado laboral más precario, los ingresos se redujeron y así la posibilidad de acumular patrimonio.

Los milenials ecuatorianos, que son los nacidos entre 1981 y 1996, han tenido que vivir crisis económicas y políticas. Los mayores de esa generación cumplieron la mayoría de edad cuando estalló la crisis bancaria de 1999.

Aunque también pasaron por el segundo boom petrolero, entre 2003 y 2014. Ahora, sus ingresos, capacidad de ahorro, e incluso oportunidades laborales son menores que las de sus padres a la misma edad.

Menos patrimonio que sus padres

“Cuando era adolescente esperaba que a mis 30 años ya estaría bien establecido. No sé, con toda la película armada de casa, perro y familia. Las cosas no han ido así. Tengo todavía una deuda por mi posgrado y la pandemia complicó más mis posibilidades de tener un mejor trabajo y sueldo”. Antonio Aguilar contó que en los últimos cinco años ha tenido cuatro empleos diferentes y ahora, a pesar de tener diplomas de cuatro nivel, gana menos de $800 al mes.

Según un estudio de la Reserva Federal de Estados Unidos, a nivel mundial los milenials alcanzan un patrimonio neto (activos menos pasivos) de $81.000. Sus padres, que pertenecen a la llamada generación Boomer, sumaban alrededor de $125.000 entre los 35 y 40 años.

En el caso de Ecuador, en promedio, los milenials no superan los $40.000; mientras hace tres décadas, sus padres ya habían podido construir un patrimonio de $85.000.

Anabel Rivas, economista y emprendedora, comentó que, aunque ahora hay un 50% más de opciones para comprar una casa, el costo es más alto debido a que los ingresos han caído entre 24% y 42%. Además, las prioridades ya no son las mismas de antes.

“Muchos milenials valoran más irse de viaje a la primera oportunidad, que tener que pagar la cuota mensual de una casa. Creen en acumular experiencias, más que en tener bienes. Pero a largo plazo, es decir al momento de jubilarse, eso puede cobrar una alta factura en la forma de bajos o nulos ahorros”, dijo.

Empleo más precario

De un total de casi 4,1 millones de ecuatorianos entre 25 y 40 años, alrededor de 1,6 millones tienen empleo adecuado; es decir, ganan al menos $400 mensuales y todos los beneficios de ley.

En otras palabras, el 38% de los milenials tienen una situación laboral estable y de ingresos mayores al Salario Básico Unificado. Según cifras del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC), casi un millón son subempleados, mientras que 1,5 millones están entre el desempleo y otros tipos de trabajos informales.

El mercado laboral ecuatoriano siempre ha tenido un alto componente de precariedad; pero en la generación boomer, hace 30 años, el desempleo y la informalidad afectaba al 45% y no a más del 60% como en las actuales circunstancias.

Michelle Mora, 29 años, explicó que egresó de la carrera de administración de empresas, pero nunca obtuvo el título. La situación económica la obligó a priorizar el trabajo, aunque no ha logrado estabilizarse.

“He pasado por todo tipo de cosas. Desde call centers, venta de cursos de inglés, hasta un breve paso en el sector público. Ahorita estoy intentado sacar un emprendimiento con unos primos, y trabajo media jornada en una importadora. No tengo idea de cómo será mi vida el próximo año”, acotó.

La jubilación en la cuerda floja

Cuando la generación boomer tenía máximo 40 años, el sistema del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se financiaba con 8 afiliados activos por cada jubilado. Esa proporción ha bajado a 5 a 1; y para 2045 llegaría, en el mejor de los casos, a 3 a 1.

De la mano de la precarización laboral, cada vez menos personas aportan al IESS y el pago de pensiones es cada vez más incierto para los ecuatorianos que ahora están en plena edad productiva.

Augusto de la Torre, execonomista en jefe del Banco Mundial para América Latina, explicó que un reciente estudio hecho con el Ministerio de Economía establece que el Estado debe desembolsar al menos $1.000 millones al año para sostener las jubilaciones a mediano plazo.

Sin embargo, incluso cumpliendo con el aporte estatal del 40%, el sistema ya no tendrá liquidez ni sostenibilidad para 2045, es decir, cuando los milenials de mayor edad lleguen a los 65 años.

Con un déficit creciente, que pasó de $86 en 2014, a casi $2.000 en 2020 se necesitan cambios estructurales para revertir el deterioro. Estos cambios incluyen aumento de la edad de jubilación y de los aportes mensuales.

Actualmente, casi 725.000 milenials están afiliados al IESS en relación de dependencia; mientras que como voluntarios e independientes están registrados 350.000 personas.

Así, menos del 30% de los ecuatorianos entre 25 y 40 años podría aspirar a una jubilación. En el caso de sus padres, el porcentaje promedia en más del 45%.

EL 24% de la población ecuatoriana tiene entre 25 y 40 años
Menos del 30% de los milenials tiene casa propia y un 45% siguen viviendo con sus padres después de los 30 años.

El empleo adecuado se concentra en hombres de mediana edad y universitarios

PIE DE FOTO: RETO. El mercado laboral ha ido en picada desde 2014

El mercado laboral ecuatoriano es precario y excluyente. Se necesita inversión, plan de competitividad y medidas educativas y sociales de largo plazo.

Un sueldo de al menos $400, todos los beneficios de ley, y 8 horas de trabajo al día, parecen condiciones laborales simples; pero solo 3 de cada 10 ecuatorianos, dentro de la Población Económicamente Activa (PEA), se beneficia de ellas.

Actualmente, 2’701.154 personas tienen empleo adecuado y ganan, en promedio, $540 mensuales. Andrea Benítez, de 36 años, contó que, aunque tiene un masterado y algunos cursos en su hoja de vida, se ha tenido que conformar con trabajos con una remuneración más baja y donde no utiliza todo su conocimiento.

“He pasado por todo tipo de trabajos, desde ventas de cursos de inglés hasta funciones operativas en una dependencia pública. Tener trabajo formal es una suerte en este país; pero no quiere decir que estés realmente bien”, dijo.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el perfil del empleado adecuado es mayoritariamente hombre (66%), con una edad entre los 35 a  64 años. Además, las personas con educación secundaria incompleta o menos pueden acceder al sector formal de la economía solo en el 24% de los casos.

En otras palabras, las mujeres y los jóvenes son los más afectados por la precaria situación del mercado laboral; y las oportunidades se concentran en ecuatorianos universitarios de media edad o más.

Según un último estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo el 19% de las personas que salen de la secundaria tienen las habilidades básicas para acceder a un empleo o seguir estudiando.

Esto significa que para poder revertir la situación del empleo se necesitan acciones educativas, económicas y sociales a mediano y largo plazo.

Apostar al mundo

Diego Olmedo, economista y socio fundador de Olmedo Inversiones y Finanzas, explicó que la mala situación laboral es uno de los problemas estructurales del país, por lo que no hay soluciones inmediatas ni mágicas.

El presidente Guillermo Lasso ha dicho, desde la campaña, que la meta es crear 2 millones de empleos de calidad en su periodo, es decir, alrededor de 500.000 cada año.

Esa meta es poco viable si se toma en cuenta que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), Ecuador necesita un nivel de por lo menos $30.000 millones de inversión pública y privada; además de una revisión completa de su estructura de costos productivos.

Desde 2014 ese nivel se ha estancado en alrededor de $20.000 millones; y, para realmente provocar una mejora en el empleo se requiere que aumente entre $1.000 millones y $2.000 millones hasta 2025.

Sin embargo, según Olmedo una vía más rápida para reactivar el empleo es apostar a las exportaciones y el sector externo.

“Si es que el Ecuador está pensando en solo abastecer la demanda interna es muy difícil que se abran nuevas fuentes de empleo. La capacidad de consumo de la clase media llegó a un tope antes de la pandemia. La solución es dirigir la producción y la competitividad a los mercados internacionales”, acotó.

Tanto el presidente Lasso como el ministro de Producción, Julio José Prado, han dado pista de que esa es la apuesta, incluso han hablado de un gran plan nacional de competitividad para “poner más Ecuador en el mundo”, pero todavía no hay una ruta clara.

Según el INEC, se perdieron casi 70.000 empleos adecuados entre marzo y abril 2021.
En total, 2'701.154 ecuatorianos tienen empleo adecuado, es decir, 33% de la Población Económicamente Activa (PEA)

Pocas luces sobre la reforma laboral

El ministro de Trabajo, Patricio Donoso, no ha sido muy concreto sobre las acciones que se ejecutarán para mejorar los niveles de empleo. Hasta el momento, solo se sabe que el Gobierno no irá por la esperada reforma integral del Código de Trabajo, “con el fin de no afectar derechos adquiridos de los trabajadores”.

En este sentido, la apuesta sería una Ley de Oportunidades donde se establecerían modalidades de trabajo por obra para sectores y actividades específicas. Según Donoso, el enfoque estará en los jóvenes; y ya ha pedido una cita con la presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori, para comenzar a analizar un primer borrador.

Las principales características del empleo adecuado

Sexo
Hombre 66%
Mujer 34%
Nivel de educación
Bachiller o superior 75,9%
Primaria o menos 24,1%
Edad
18 a 34 años 37%
35 años o más 63%
Sector
Público 21%
Privado 79%

Las mujeres ganan $864 menos cada año por hacer el mismo trabajo que los hombres

RETO. Se necesita más mujeres en empleos de calidad y mejor pagadas.

En promedio, las ecuatorianas perciben $864 menos ingresos, a pesar de tener 1,3 años más de escolaridad, que los hombres. El mercado laboral necesita un cambio cultural.

“La brecha salarial es la punta del iceberg cuando hablamos de las desigualdades en el mercado laboral”. Diana Morán, economista y docente de la Universidad de Guayaquil, recalcó que es una realidad innegable que, en promedio, las ecuatorianas ganan entre 20% y 25% menos cada mes por realizar los mismos trabajos que los hombres.

Al final de cada año, una trabajadora recibe alrededor de $864 menos y, si se hace el cálculo de la última década, su capacidad de compra se ha visto reducida en casi $9.000.

Marielisa Vélez, líder de negocios estratégicos y especializada en el rol de la mujer en directorios corporativos, explicó que hay una exclusión sistematizada, debido a que el mercado laboral ha sido diseñado por y para hombres.

Los lugares donde se toman las grandes decisiones y se tejen las redes de contactos siguen siendo casi exclusivamente masculinos. El 74% de los puestos directivos son para ellos.

“Los hombres en puestos corporativos altos asumen que la mujer, una vez que es madre, ya no está interesada en seguir creciendo. Entonces, se le ofrecen menos oportunidades de crecimiento”, acotó.

05/03/2017 La Organización de Naciones Unidas (ONU) para la Mujer ha estimado que terminar con la barrera de género en el mercado laboral iberoamericano podría aumentar el Producto Interior Bruto (PIB) de la región un 14 por ciento
IBEROAMÉRICA SOCIEDAD
ONU-MUJER

Discriminación e inflexibilidad

Morán puntualizó que, a pesar de tener en promedio, 1,3 años más de escolaridad, sólo dos de cada diez mujeres acceden a empleos de calidad, con sueldos de al menos $400 mensuales.

Esa realidad es consecuencia del mecanismo de discriminación directa, donde se establecen puestos para cada género. Así se termina con un 90% de personal femenino en salud; mientras en ingeniería, el 74% es masculino.

El mercado laboral, además, impone ese mecanismo cuando hay poca o flexibilidad nula de horarios. “Se basa en una estructura de tiempo y no de resultados, en donde se exige trabajo de 8 horas cuando muchas no pueden darse ese lujo, debido a que hacen 4 veces más labores en el hogar.  Ante la disyuntiva, se ven orilladas a la informalidad, al trabajo de medio tiempo, con menos ingresos”, aseveró Vélez. (JS)

LLevamos más de 100 años intentando generar equidad de género en el mercado laboral. Si no tomamos acciones que aceleren el cambio, podría tardar otros 200 años más”, Marielisa Vélez, líder de negocios estratégicos

Los estereotipos culturales persisten

Cristina Páez, empresaria y líder en Ecuador de la multinacional francesa Ipsos (dedicada a la investigación de mercados), comentó que en una encuesta hecha a ecuatorianos entre 18 y 65 años se visualiza que el país tiene valores culturales que le ponen más cerca de Dubai o Arabia Saudita, y más lejos de las nacionales más equitativas.

Ante la pregunta de si creen que el hijo sufre cuando el padre trabaja, el 95% dijo que no. Pero, en el caso de la madre, el 60% respondió que sí. Asimismo, más de 3 de cada 10 mujeres aseguró estar convencida, incluso basadas en experiencias personales previas, de que si gana más que la pareja tendrá problemas en el hogar

“Ese entorno cultural hace que las mujeres se limiten y no desarrollen todo su potencial. Además, refuerza estereotipos a la hora de contratar”, acotó Páez

Menos brecha de género es un buen negocio

Si se acelera la reducción de las brechas de género, con un mercado más flexible y enfocado en resultados e incentivos que impulsen la economía violeta, el Producto Interno Bruto Mundial (PIB) podría incrementarse en 12 billones o un 11% para 2025.

“Eso es así no porque seamos más inteligentes, sino porque una mayor participación femenina genera mayor intercambio de opiniones y creatividad. Se Incorporan nuevas visiones en la toma de decisiones”, puntualizó Cristina Páez

El mercado laboral inicia 2021 a la baja y con 44.00 contratos formales menos

CRISIS. El empleo no da signos de una real recuperación.

Las primeras cifras económicas de 2021 no dan señales del inicio de la recuperación esperada. Por un lado, la recaudación de impuestos en enero fue la más baja desde 2018; y, por otro, en base a información del Ministerio de Trabajo, se han perdido 44.278 contratos formales en el mercado laboral en lo que va de este año.

Mientras se firmaron 43.374 nuevos empleos, al mismo tiempo se finiquitaron 87.592. El sector más afectado es la construcción, donde la pérdida neta (entradas menos salidas) fue de 7.781 puestos; seguido por la agricultura que registró una caída de 7.141.

En las actividades de servicios, que incluyen administración, apoyo, profesionales, técnicas y científicas, el impacto sumado llega a 11.798 trabajos menos con relación a cómo terminó el 2020.

En ‘stad-by’

Fernanda Rubio, consultora independiente y microemprendedora, explicó que la economía y el consumo siguen estancados; además, el proceso electoral, con todas su incertidumbre y disputas, mantiene en vilo al país.

“Mucha gente ha dejado en suspenso inversiones, contrataciones o nuevos proyectos hasta que se tenga un panorama más claro de lo vendrá. Además, se habla de reformas en impuestos y en la normativa de contratación que todavía está en el aire y no se sabe si facilitará o complicará aún más la meta de hacer negocios”, dijo.

Ingresos de nuevas modalidades

Desde el 1 de enero de 2021, el contrato por obra o servicio específico ha generado 6.458 puestos; mientras que las nuevas modalidades, emitidas desde finales de octubre 2020, han impulsado 2.808 empleos.

En otras palabras, en medio de la crisis generada por la pandemia de la Covid-19, las decisiones del Gobierno, concretadas a través de acuerdos ministeriales, son responsables de dos de cada diez nuevos trabajos formales que se han firmado durante 2021.

A pesar del discurso triunfalista del Gobierno, con un presidente de la República, Lenín Moreno, diciendo que se ha recuperado 500.000 del millón de empleos perdidos en el punto más difícil de la crisis sanitaria, ni siquiera hemos podido retornar a los niveles de contratos vigentes de mediados de marzo 2020. (JS)

Seguimos sin datos oficiales del INEC

Hace más de un mes, el Instituto Nacional del Estadísticas y Censos (INEC) debía publicar los datos de empleo y pobreza con corte al 31 de diciembre de 2020. Hasta el momento, no hay fecha para cumplir con eso.  Según el ministro de trabajo, Andrés Isch, el retraso se debe a que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), hizo recomendaciones para mejorar el manejo de las encuestas y lograr que las publicaciones sean mensuales y no trimestrales.

Sin embargo, no hay explicaciones claras sobre los problemas, solo declaraciones sobre una recuperación que no concuerda con lo que se ve en las calles ni en los registros de contratos.

Contratos en 2021

                                                                   Creados     Finiquitados

Agricultura                                         6.936           14.077
Construcción                                      2.315            10.096
Servicios administrativos                    1.473             8.916
Servicios Profesionales                       1.835            6.190
Industrias                                            4.031            8.916
Alojamiento y comida                          1.748          2.300