Cueva: » Es insostenible fiscalmente, e injusto socialmente, reducir aún más el precio de la gasolina extra y el diésel»

El funcionario aseguró que no trabaja para el FMI y no busca un puesto en organismos internacionales después de su paso por el Gobierno

El ministro de Economía aseguró que los recursos extraordinarios por los altos precios del petróleo se están canalizando a pagar deudas con sectores como la seguridad social; y aumentar la inversión sanitaria y educativa. 

 

Simón Cueva, ministro de Economía, aseguró que el Gobierno actual si ha tomado medidas para reducir el impacto de la creciente inflación; aunque reconoce que queda mucho por hacer. El funcionario resaltó que los excedentes de los precios del petróleo no se pueden malgastar en aumentar gastos corrientes, sino que se enfocarán en pagar deudas, fortalecer las transferencias sociales y mejorar infraestructura educativa y de salud.

Asimismo, el funcionario rechazó tajantemente lo posibilidad de reducir los precios congelados de la gasolina extra y el diésel porque ya el esfuerzo fiscal en subsidios bordea los $3.000 millones anuales. Además, precios más bajos de los combustibles favorecen el narcotráfico y el contrabando.

El puesto de ministro de Economía es muy ingrato. Todo el mundo lo apunta casi como responsable de todo. ¿ Por qué decidió embarcarse en este puesto? ¿ Considera que son justas las críticas a que se está guardando la plata mientras la ciudadanía se ve afectada?

Este puesto de ministro de Economía efectivamente no es el más popular. Si quisiera ser popular no hubiera aceptado. Yo soy un técnico, no soy un político. Entré porque creo que puedo apoyar al país justamente en momento difíciles, donde se debe arrimar el hombro.

Parte importante de este puesto es pensar en el mediano plazo, es pensar en cómo vamos a dejar el país a los que vienen. Queremos un país que crezca de manera permanente, un país que abra las oportunidades de manera fuerte a mediano plazo para las generaciones. Que no sea solo una ilusión temporal.

Eso implica efectivamente ser cuidadoso con los recursos porque cada centavo que recibe el Estado ecuatoriano es difícil de lograr.

Es cierto que cuando se ve que hay un poco más de recursos, muchos sectores tienen la tendencia de decir: deme a mi, deme a mi. Hay pedidos legítimos porque muchos sectores han visto por muchos años problemas y rezagos. Nos dicen que le arreglemos deudas que se arrastran por más de 20 años. Es difícil pedir que un gobierno en un año arregle problemas de 20 años

Este cargo es tratar de que todos reciban lo justo y eso implica muchas veces que no todo el mundo queda contento porque las demandas siempre son mayores que los recursos disponibles.

Mi obligación es pensar en el país más que en sectores específicos. Mi obligación es no ceder a intereses particulares de un sector económico u otro. Mi obligación es pensar en eso y no tanto en mi popularidad.

En mi caso la ventaja es que a mí no me interesa hacer política. No pienso entrar en la política activa.  No trabajo para ningún grupo de interés o de presión ni voy a trabajar en el futuro. Como tampoco, por si acaso, voy a tratar en ningún organismo internacional después de dejar este cargo. Yo vengo de la academia y mi obligación es pensar en el bien común.

¿ Los mayores recursos que está recibiendo el fisco quieren decir que ahora nos sobra el dinero? ¿ Su gestión se enfoca en favorecer al FMI y no a los ciudadanos?

No nos sobra la plata. No estamos millonarios. No es que hay un exceso de recursos en el Estado ecuatoriano. El problema es que veníamos de una situación con un amplio desequilibrio fiscal. Eso quiere decir que los ingresos no avanzan para cubrir los gastos. La diferencia entre ingresos y gasto era de más del 7% del PIB en 2020. Es insostenible vivir en un país con ese tipo de déficit porque eso significa endeudarse para cubrir esa diferencia.

Lo que se ha venido haciendo con el tema de poner la casa en orden es reducir ese déficit, pero no se lo ha eliminado. Seguimos con más gastos que ingresos. De más del 7% en 2020, pasamos a alrededor del 4% en 2021; y se cerrará 2022 con un déficit del 2% del PIB. No me sobra la plata.

Este año tendremos ingresos adicionales del petróleo que son temporales. Los precios altos no van a seguir de por vida.  Por lo tanto es sano, al igual que en un hogar cuando tengo ingresos extraordinarios, utilizar esos recursos para pagar deudas, asegurar que las cosas básicas estén cubiertas y apoyar temporalmente en ciertas cosas. Lo que no se puede hacer es incrementar el gasto de forma permanente porque eso sería irresponsable. Un año más tarde o dos se volvería a los mimos problemas de desorden fiscal.

No estamos trabajando para beneficio del Fondo Monetario Internacional. No le vamos a pagar ni un centavo más de lo previsto; y no son grandes montos. Lo que pretendemos es una seriedad en el proceso de consolidación fiscal que le ayude al país a salir y fortalecerse de forma permanente.

¿ A dónde se va a destinar los recursos adicionales por los altos precios del petróleo?

Por un lado, se destinará a pagar deudas con las seguridad sociales, sectores de salud y proveedores del Estado. Cuando uno paga deudas, eso significa que ese beneficiario paga a alguien más. Los ingresos extraordinarios también está permitiendo reducir las necesidades de financiamiento del Estado ecuatoriano y no tener que ir a endeudarse caro en otros lados.

Pero el mayor enfoque están en temas de inversión social, sobre todo vialidad, y recuperación y fortalecimiento de infraestructura sanitaria y educativa. También se destinarán recursos para temas de seguridad.  Esos son los grandes rubros en los que se gastan los recursos del Estado.

Asimismo, se está haciendo un esfuerzo importante para cubrir  los subsidios a los combustibles y mayores transferencias a los Gobiernos locales.

¿ Qué responde ante los pedidos que el Gobierno tome medidas concretas para reducir el impacto de la inflación, incluso usando los recursos de los altos precios del petróleo?

El Ecuador, como el resto de los países en el mundo, ha sufrido dos crisis en fila. Por un lado, la pandemia y la salida de la pandemia. Y por otro lado, la guerra de Ucrania y el incremento de precios a nivel mundial como aceites, trigo, fertilizantes y varios productos ligados a hidrocarburos.

Uno de los esfuerzos que está haciendo todos los días el Gobierno ecuatoriano es que en realidad, desde el mes de octubre de 2021, se decidió congelar el precio de la gasolina extra y el diésel. Esos son los combustibles que más se consumen. Lo que sigue con ajustes mensuales es la gasolina súper, que la consumen 5% de los usuarios. El congelar estos precios, el mantener estables estos precios, ha permitido algo que quizá es más difícil de percibir, pero es importante, y es que el Ecuador está con un nivel de inflación mucho más bajo que la mayoría de países del mundo. Este rato tenemos la segunda inflación más baja del continente americano.

El hecho de que en Ecuador la inflación esté relativamente baja, aunque es cierto que ha tenido un apreciable incremento al 3,38%, en parte se debe al esfuerzo de congelar precios de los combustibles más consumidos. Ese no es un esfuerzo pequeño. El Estado ecuatoriano va a destinar un monto muy cercano a los $3.000 millones en subsidios para diésel ,gasolina extra, gas de uso domestico y fuel oil. Estaba presupuestado alrededor de $1.400 millones y vamos a gastar más del doble.

A parte de eso, se ha estado trabajando en temas más puntales. Desde el ministerio de Agricultura se está avanzando en ciertos temas de urea para pequeños agricultores. El Estado ha lanzado desde inicios de año un programa de crédito al 1% para pequeños productores con una tasa subsidiada.

Todo esto ayuda justamente a los sectores que más sufren. No digo que sea solución perfecta. No digo que todo se esté enfrentando; pero se está apuntando a los sectores que más lo necesitan.

¿ Es viable el pedido de la Conaie con respecto a reducir aún más el precio de los combustibles congelados desde octubre de 2021?

Ahí hay un problema de fondo. Ya gastamos $3.000 millones en subsidios. Esos subsidios ya tiene algunos problemas porque son generalizados, llegan a todo el mundo y no necesariamente están focalizados. Los subsidios también favorecen al contrabando y el narcotráfico. Los precios de la gasolina extra y el diésel ya son muy bajos a nivel internacional, y están en cerca de la mitad de los equivalentes en Latinoamérica. En Europa valen tres veces más.

Ya hay un esfuerzo muy fuerte en ese sentido, y no es sostenible fiscalmente, y tampoco es justo socialmente, ir más abajo. La Conaie, y varios movimientos sociales siempre han apoyado el tema ecológico; pero todos los movimientos de transición ecológica en el mundo están más bien apoyando que se incremente los precios de los combustibles fósiles. Hay una cierta contradicción ene defender una cosa y apoyar en realidad a otros sectores. (JS)

 

¿Por qué los bancos de inversión apuestan a que Ecuador crecerá más de 4% del PIB en 2022?

Lasso tiene el reto de transformar las expectativas en realidad para la ciudadanía ecuatoriana.

El mejor manejo fiscal y los altos precios del petróleo ponen al Gobierno de Guillermo Lasso en ventaja para aumentar el gasto en su segundo año, sin desordenar sus cuentas. Se espera un repunte de la inversión pública en el segundo semestre de 2022.

Desde instancias públicas o privadas ecuatorianas, como el Banco Central o el consenso de expertos económicos, el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá, en el mejor de los casos, entre 2,8% 2,9% durante 2022. Sin embargo, bancos internacionales de inversión como Barclays y Bank of América apuestan por un desempeño mucho mejor de la economía nacional.

Por un lado, esas instituciones valoran el manejo fiscal durante el primer año de Gobierno de Guillermo Lasso. En sus últimos informes puntualizan que el tema de «ordenar la casa» generó un superávit de $286 millones en lo que va de 2022, lo que representa un gran salto desde el déficit de $510 millones en el mismo período de 2021.

Ese resultado, que es el mejor de los últimos 15 años, tiene dos efectos positivos. En primer lugar, el país se está encaminando en una senda de reducción del peso del la deuda pública. Así, según los bancos de inversión, el porcentaje podría reducirse hasta el 60% del PIB en 2022; y luego volver a caer hasta el 55% del PIB en 2023.

En segundo lugar, el pago de deudas atrasadas y el mayor orden fiscal ha allanado el camino para que el actual Gobierno, en el contexto de la persistente crisis económica y social, pueda gastar más en sectores prioritarios como obra pública y salud, sin complicar excesivamente sus cuentas.

Ese mayor espacio también viene dado por los altos precios del petróleo. De acuerdo con Bank of América, los mercados internacionales perciben  que el Gobierno de Guillermo Lasso ha creado las condiciones para un manejo más eficiente y disciplinado de esos excedentes; al contrario de lo que pasó en siete de los 10 años de Rafael Correa en el poder.

Esa entidad espera un fuerte repunte de la inversión pública durante el segundo semestre de este año, con lo que la economía ecuatoriana crecería al 4,5%.

Asimismo, ambos bancos internacionales consideran que, aunque el actual Gobierno atraviesa problemas políticos persistentes (con la Asamblea y otros actores), el riesgo de una muerte cruzada es bajo; y lo será mucho más si se gastan los excedentes petroleros con inteligencia para apuntalar el crecimiento económico.

El ministro de Economía, Simón Cueva, explicó que cada $1 adicional en la cotización del barril de petróleo, con respecto al precio presupuestado, representan alrededor de $48 millones más de ingresos a lo largo del año. Sin embargo, el funcionario puntualizó que esos ingresos se hacen efectivos con alrededor de 2 meses de retaso, por lo que en este 2022 recién a partir de finales de marzo se comenzó a recibir dinero extra.

Un mejor manejo del nuevo ciclo de altos precios también podría mejorar la calificación crediticia del Ecuador y, al mismo tiempo, volver más atractivo al país para las inversiones internacionales. Esto se debe a que los capitales se mueven a donde se les ofrece estabilidad y se percibe que el Gobierno de turno no va a cambiar las reglas del juego a medio camino porque se quedó corto de recursos para el gasto público.  (JS)